Deportes
«Todos nos vamos a casa con una sonrisa»
No se cuentan los goles porque no hay marcador. El balón rueda como en cualquier otro campo. En las gradas, los padres aplauden al ver a sus hijos disfrutar y, sobre el terreno, los entrenadores descubren o recuerdan la faceta más solidaria del deporte, la de compartir. También los otros niños que participan en estas jornadas de fútbol adaptado y de inclusión y que no tienen ninguna discapacidad experimentan la satisfacción de ayudar a los demás. Todos ganan. Nadie pierde. Así son estas jornadas de Fútbol Adaptado.
La Federación Guipuzcoana de Fútbol lleva ya cuatro años y medio liderando este proyecto que busca unir deporte y convivencia. El objetivo, según apunta Josu Zubia, organizador de la entidad guipuzcoana, era generar un espacio de oportunidad para que aquellos jóvenes con discapacidad y que pasan de la categoría de escuelas de fútbol tuvieran las mismas posibilidades de acceso al deporte que cualquier otro chico de su entorno. Hasta el día de hoy, se han celebrado ya 47 jornadas en diferentes puntos de la geografía siendo una de las más recientes la cita en las instalaciones de Zubieta y la respuesta, en cada ocasión, ha sido más que positiva. «Todos, los organizadores, los técnicos… nos vamos con una sonrisa, recibimos más de lo que damos», admite.
Desde que este proyecto echara a andar en 2021han participado unas 130 personas con diversas discapacidades. Desde niños con autismo hasta otros con parálisis cerebral. Porque todos tienen cabida. «Siempre tenemos una cantidad considerable de personas para entrenar. Al fin y al cabo, se trata de que tengan más espacios para jugar y más oportunidades. También de que puedan realizar entrenamientos o encuentros».
Para él, uno de los puntos más relevantes de estas jornadas es la normalización de la práctica deportiva a través de una rutina que se parezca lo máximo posible a la de cualquier joven de su edad. Para atender esta gran diversidad de necesidades de manera profesional, el equipo técnico organiza en cada jornada dos entrenamientos paralelos en cada jornada. Uno de ellos está diseñado para los deportistas más autónomos, adecuando las tareas a sus posibilidades, mientras que el otro se adapta específicamente a quienes requieren un apoyo constante y tareas mucho más sencillas y repetitivas que les aporten seguridad. Dada la complejidad de algunos perfiles, el despliegue humano es considerable y en muchas ocasiones la ratio de trabajo es de un entrenador por cada alumno. Por ello, en cada sesión se movilizan cerca de veinte entrenadores para que los aproximadamente 50 o 60 chavales que se juntan puedan desarrollar las actividades adecuadamente.
Además, según añade Zubia, esta labor no sería posible sin la colaboración de los clubes locales, que aportan sus instalaciones y su personal técnico para realizar las jornadas por todo el territorio
Objetivo a corto plazo
Zubia no oculta su preocupación por la sostenibilidad económica de la iniciativa debido a posibles recortes presupuestarios en las territoriales derivados de las últimas reuniones con la Federación Vasca. El director deportivo admite que les daría «muchísima pena que todo este esfuerzo se detuviera, especialmente por la importancia social que ha adquirido y por el compromiso que mantienen con las familias y los jugadores».
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