Es una herencia viva que aún se cultiva, se tuesta y se muele con técnicas ancestrales transmitidas de generación en generación.
En el pasado el Cacao era considerada como la planta más venerada después del maíz, el cacao era un regalo divino vinculado a deidades como Ek Chuah y al inframundo como fuente de riquezas. Aunque el mito exacto de su origen se ha perdido, su presencia en el Popol Vuj y su asociación con el ciclo de vida, muerte y renacimiento mantienen su estatus sagrado.
Para el mundo maya moderno, el cacao es un legado vivo que conecta su rica herencia prehispánica con los desafíos y las oportunidades del presente. Su importancia va mucho más allá de lo económico, actuando como un pilar fundamental de su identidad cultural, espiritualidad y medios de vida.
El rol del cacao como bien de alto valor se ha transformado en un medio de vida y en un atractivo para el turismo cultural.
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Sustento económico: Para muchas familias mayas, especialmente en regiones como Alta Verapaz, el cultivo del cacao sigue siendo una fuente de ingresos y un símbolo de abundancia.
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Turismo con raíces: La herencia del cacao impulsa un turismo cultural y sostenible. Existen experiencias como los talleres en la comunidad de Oxkutzcab o el museo interactivo Choco-Story en Uxmal, donde los visitantes aprenden sobre técnicas ancestrales de preparación y participan en ceremonias de cacao, conectando con la historia viva de la región.
En Belice, puedes recorrer una finca de cacao, abrir el fruto directamente del árbol, participar en el proceso artesanal y descubrir por qué este fruto fue considerado uno de los mayores tesoros de la civilización maya.
Viaja, aprende y saborea una tradición que sigue latiendo en el corazón del Mundo Maya.
*Fotografías tomadas de la página de facebook de: Go Mundo Maya
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