Política
Milagro guadalupano: Borge preso… pero sus discípulos siguen en nómina.
Por Luis Mis – El Gato Maya 🐾
Dicen que diciembre es época de milagros.
Que la Virgen escucha.
Que el cielo se abre.
Que la luz vence a la oscuridad.
Pues será en otros lados.
Porque en Quintana Roo, cada 12 de diciembre pasa lo mismo: la gente canta mañanitas… y los políticos cantan la misma historia, pero desafinada.
Y justo en estos días guadalupanos, zas, cae la noticia celestial: un Tribunal Colegiado de Apelación en Morelos confirma que Roberto Borge sí era líder de una banda criminal.
¡Milagro! No porque sea verdad —eso lo sabíamos hasta los gatos— sino porque por fin alguien en un tribunal se atrevió a escribirlo.
Más de 900 millones en patrimonio estatal evaporados como incienso en misa grande. Veintidós inmuebles rematados como si fueran recuerditos del Tepeyac. Y un expediente judicial que declara este capítulo “total y definitivamente concluido”.
Muy bonito.
Muy litúrgico.
Muy de altar.
Hasta dan ganas de persignarse… pero con la cartera en la mano.
Pero aquí viene la parte realmente “milagrosa”: no importa cuántos documentos prueben el saqueo,
cuántas órdenes de aprehensión existan, cuánto daño se haya hecho… los borgistas siguen apareciendo en el gobierno actual como si la Virgencita los hubiera mandado de misión.
Ejemplo del milagro guadalupano:
Paul Michell Carrillo de Cáceres.
Exalcalde de Cancún durante los años de gloria del borgismo.
Operador político, alumno del viejo régimen y atleta profesional del presupuesto estatal.
Uno pensaría que, tras ese legado, estaría retirado, reflexionando, o al menos tomando distancia para que no le caiga la ceniza política encima.
Pero no.
Hoy es Secretario de Desarrollo Económico del gobierno de la transformación.
¡Qué milagro tan raro!
Uno pide paz, trabajo, salud…y aquí te conceden reciclaje político.
Paul Carrillo pasó del PRI borgista al gabinete morenista como quien pasa de rezar el rosario a dirigir el coro guadalupano: sin esfuerzo, sin penitencia y sin vergüenza.
No es un nombramiento. Es un homenaje al cinismo.
Y no es el único.
En Quintana Roo tenemos una colección navideña de “santitos del borgismo” que hoy lucen cargo nuevo, oficina nueva y sueldo nuevo, como si el pasado fuera una fotito vieja que se puede borrar del celular.
Mientras Borge está preso, su generación política gobierna, asesora, administra, dirige, opina y cobra. Eso sí es un milagro.
Y no precisamente guadalupano. Más bien, milagro de presupuesto.
¿Y la 4T?
Ah, la famosa transformación. Aquí parece más bien una novena: se reza mucho, se promete más… pero al final, todo queda en manos de los mismos.
Y aquí viene la pregunta del millón (o mas bien de los los 900):
¿Cómo hablar de ruptura con la corrupción si los mismos que lloraban a Borge hoy se persignan en eventos oficiales?, ¿Cómo predicar honestidad si los que remataban terrenos ahora inauguran parques y cortan listones?, ¿Dónde está la coherencia?, ¿Dónde está el cambio?, ¿En qué posada se perdió?
Porque una cosa es fe… y otra muy distinta es hacerse el milagrito solo.
El Gato Maya lo dice sin maullar:
En Morelos cerraron el caso de Borge, pero en Quintana Roo lo que no cierran son las oficinas donde trabajan sus herederos políticos.
La corrupción ya tiene sentencia, pero sus promotores siguen estrenando nombramientos.
Y aquí está la verdad incómoda —esa que ni con mañanitas se puede tapar—:
No puedes combatir al borgismo
si lo contratas por quincena y le das credencial de acceso.
Si esto es un milagro… que la Virgen nos agarre confesados.
Porque en este diciembre guadalupano, lo único “total y definitivamente concluido” es la paciencia del pueblo.


