Política
¡EL SATQ, LA MAFIA DE SIEMPRE, AHORA PINTADA DE VERDE GUINDA
Mientras miles de quintanarroenses trabajan, pagan impuestos y enfrentan los constantes cobros del Servicio de Administración Tributaria de Quintana Roo (SATQ), su director general, Héctor Contreras Mercader, fue captado en pleno día laboral, disfrutando de uno de los eventos deportivos más exclusivos y costosos del planeta desde una zona VIP del Madison Square Garden de Nueva York.
Las imágenes difundidas durante la transmisión de la final de la NBA por la cadena CBS desataron la polémica. Justo debajo del palco donde se encontraban Donald Trump, su nieta Kai Trump y James Dolan, propietario del recinto, apareció cómodamente instalado el funcionario quintanarroense en una sección cuyos boletos pueden alcanzar o superar los 20 mil dólares por asiento.
La fotografía ha provocado indignación porque ocurrió en un día hábil, mientras miles de contribuyentes sostienen con sus impuestos la estructura gubernamental que presume austeridad en los discursos, pero parece practicar el lujo en los hechos.
Pero el escándalo va más allá de una simple aparición en televisión. Héctor Contreras Mercader forma parte de una familia con amplias conexiones políticas y mediáticas en Quintana Roo. Es sobrino de Luis Contreras y de Arturo Contreras, exsecretario de Gobierno durante la administración de Carlos Joaquín, apellidos ligados desde hace décadas a los círculos de poder del estado.
A ello se suma la influencia que históricamente ha mantenido su entorno familiar a través del Diario de Quintana Roo, medio que durante distintos gobiernos ha figurado entre los beneficiarios de contratos de publicidad oficial. Para muchos críticos, resulta inevitable recordar los tiempos en que los recursos públicos eran utilizados para construir relaciones privilegiadas entre gobiernos y grupos mediáticos afines. Su fortuna siempre se construyó con recursos públicos.
Incrustados desde hace décadas en las arcas públicas, buscan mantenerse aferrados al presupuesto gubernamental. Hoy, respaldados por su estrecha cercanía con Eugenio “Gino” Segura, apuestan a conservar privilegios, contratos y espacios de poder, confiados en seguir alimentándose de la ubre oficial mientras la ciudadanía continúa esperando resultados y transparencia.
Lo que más molesta a la ciudadanía es que la llamada transformación, la 4T, prometió acabar con los privilegios, el amiguismo y las élites políticas. Sin embargo, cada vez son más las voces que señalan que los mismos grupos que prosperaron durante los gobiernos del PRI y posteriormente con otras administraciones han logrado conservar posiciones estratégicas, contratos, influencia y cercanía con el poder bajo los gobiernos de MORENA.
Mientras hospitales enfrentan carencias, escuelas requieren inversión y la inseguridad sigue golpeando a miles de familias, la imagen de un alto funcionario tributario disfrutando de una zona exclusiva en Nueva York se convierte en un símbolo de la distancia entre el discurso oficial y la realidad.
La pregunta que hoy recorre los pasillos políticos es inevitable: ¿de dónde provienen los recursos para costear viajes y accesos a los eventos más exclusivos del mundo? Y más aún, ¿cómo es que los grupos políticos y empresariales de siempre continúan acumulando poder e influencia sin importar quién ocupe el gobierno?
Porque para muchos quintanarroenses la conclusión parece cada vez más evidente: la vieja maquinaria política no desapareció. Simplemente cambió el color de su uniforme. La misma mafia de siempre, ahora pintada de verde guinda.
Souce: El Grillo de Chetumal


