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PolĂ­tica

🏀 “La reta del privilegio” Arcila vs Gino

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Por David GarcĂ­a.

Dicen por ahĂ­ que cuando tienes poder, no necesitas cancha
 ÂĄte la abres tĂș solito! AsĂ­ lo demostraron el diputado Eric Arcila Arjona y el senador Gino Segura, quienes, en un arranque de nostalgia deportiva (o de contentillo polĂ­tico), decidieron echarse una “retita” en el reciĂ©n rehabilitado Poliforum de CancĂșn.

No, no en el parque de la esquina como el resto de los mortales. Ellos se subieron el switch —literal— y se apropiaron del recinto con duela nueva, aire acondicionado de lujo y hasta audio profesional. Total, ÂżquiĂ©n necesita permisos cuando tienes fuero y tenis?

La escena parece sacada de una pelĂ­cula de beverly hills dos jĂłvenes funcionarios jugando en la arena pĂșblica como si fuera su patio trasero. ÂżDĂłnde quedaron los asesores que te dicen “eso no se hace”? ÂżEl sentido comĂșn se lo dejaron en el locker? Porque mientras miles de jĂłvenes en CancĂșn botan el balĂłn en parques con tableros parchados y sin luz, nuestros distinguidos representantes abren instalaciones deportivas reciĂ©n remodeladas —con una inversiĂłn de mĂĄs de 86 millones de pesos— para “pasar el rato”. Porque asĂ­ es mĂĄs fĂĄcil, Âżno?

No estamos hablando de una reta cualquiera. Estamos hablando de un espacio pĂșblico, que es la nueva sede de “El Calor de CancĂșn”, un equipo profesional que —a diferencia de los polĂ­ticos— sĂ­ tiene agenda, reglas y un propĂłsito deportivo legĂ­timo. Un recinto diseñado para albergar a mĂĄs de 4 mil 700 personas, con infraestructura digna de ligas mayores, no para una story de Instagram o un video motivacional para el TikTok polĂ­tico.

Porque esto no se trata de odiar la reta. Se trata de entender que hay momentos, lugares y formas. Y sobre todo, que lo pĂșblico no es personal. No se puede abrir el Poliforum como quien abre la cochera de su casa.

AsĂ­ que, diputados y senadores, si tienen ganas de driblar, sudar la camiseta y tirar a la canasta, hĂĄganlo como cualquier joven chetumaleño, playense o cancunense, en el parque, con luz de sol y balones de barrio. No cuesta nada
 bueno, sĂ­ cuesta, pero al menos no 86 millones de pesos.

ÂĄCaray! ÂżDe quiĂ©n “chingaus“fue la idea?

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