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Tenemos que memorizar otro nombre: Rafa Jódar
¡Brotes verdes!
El tenis de nuestro país se frota las manos: hay vida más allá de Carlos Alcaraz.
En unos pocos días, Martín Landaluce (20) alcanza los cuartos de final del Masters 1.000 de Miami. Y luego, Daniel Mérida (21) irrumpe en el cuadro pequeño del torneo de Budapest y paso a paso va tumbando rivales, algunos de peso, como Mannarino o Marozsán, para plantarse en la final, donde no regala nada y va y viene y solo cede ante Navone (6-2, 4-6 y 7-5). Y luego, explota Rafael Jódar, y este asunto merece un punto y aparte e incluso una crónica.
Rafael Jódar (19) es Rafa, como su padre-entrenador Rafa o como su ídolo, Nadal, y en la cálida y ventosa tarde de este domingo en Marrakech (escenario costumbrista, entre toldos y sombrillas, cierto desorden en las tribunas), se merienda a Marco Trungelliti, díscipulo de Albert Portas, estampa de surfero con la melena rizada y vintage, la barba, la gorra y la camiseta colorida, estajanovista del tenis que a sus 36 años alcanzaba su primera final ATP, hito único en la historia del circuito (ningún otro jugador había alcanzado su primera final a esa edad; el hombre qualy, así se le conoce a Trungelliti en el ATP, hoy el 76.º del mundo).
6-3 y 6-2 en 67 minutos le inflige Jódar, el nuevo prodigio español, alto (1,90m de estatura) y profundo en el juego, como Landaluce o, mejor aún, como Jannik Sinner, y desesperante para Trungelliti, que jamás entra en el partido pues el madrileño le aturde a base de derechazos y tremendos primeros saques.
Por momentos, Jódar sirve a 213 km/h, y así trata a Trungelliti como antes había tratado a Lajovic, Machac, Alexandre Müller y Carabelli. Le tira al fondo de la pista, le acorrala a cuatro o cinco metros por detrás de la línea, y a partir de ahí juguetea. Manda una derecha al otro lado, o filetea el golpe, improvisa una dejada que pilla al argentino con la guardia baja. Cuando quiere correr hacia adelante, ya va tarde.
–Todo ha ido según el plan de partido, la verdad es que no he sentido la presión de mi primera final –nos confiesa luego por videollamada a un grupo de periodistas españoles.
–¿Y quién le inspira más a usted, Nadal o Alcaraz?
–Ambos me dan consejos. Nadal lo hace cuando puedo hablar con él y Alcaraz, en los torneos en los que coincidimos.
Ni una sola opción le deja a Trungelliti. Apenas le concede un punto de break al argentino, el hombre qualy que debe rendirse a la evidencia.
Este Jódar que en el 2024 se adjudicaba el US Open júnior y que a principios del 2025 era el 896.º del mundo y que aparece como el 57.º, ya se ha instalado a la altura de tenistas de peso como Mpetshi-Perricard, Ethan Quinn o el deprimido Tsitsipás, y subiendo: en vísperas del Trofeo Godó, que asoma a la vuelta de la esquina, los curiosos tendrán la oportunidad de contemplarle en vivo y en directo.



