Deportes
Los olímpicos “ricos” ya tienen sus cotizaciones, a los “pobres” les queda aún una larga lucha
El Gobierno publicó recientemente un Real Decreto en el que se anunciaba que los deportistas de alto nivel que fueron olímpicos de 1980 a 1997 podrían cotizar esos años en la Seguridad Social y, por lo tanto, le compatibilizarían a la hora de obtener la jubilación. Una lucha de dos años de reuniones y grupos de whatsaap que pretende resolver un problema que no se consideró en su día: los deportistas entregaron su tiempo y su cuerpo por el alto rendimiento y representar al país en las grandes competiciones, pero llegaron tarde y, en ocasiones, sin preparación al mundo laboral. Y esos años anteriores no le cotizaron, por lo que no les alcanza para tener una jubilación decente.
Pero detrás del Real Decreto del Gobierno hay un matiz. Un matiz que cambia el significado del comunicado. Por el momento, solamente se han autorizado las cotizaciones de aquellos deportistas olímpicos con contratos profesionales, es decir, el menos de los casos: los futbolistas, baloncestistas y ciclistas. Todos ellos, con excepciones, son los que más dinero han podido ganar en su carrera profesional al tener contratos privados y no depender del plan ADO, por lo que han podido construir patrimonio.
Los olímpicos “pobres” (término utilizado por ellos mismos) son el gran grueso que aún vive en el limbo. Los waterpolistas, gimnastas, jugadoras de hockey, las artes marciales, piragüistas… Todos aquellos deportes que, en su mayoría, dependían de las becas o, en su defecto, tenían contratos menores con sus clubes. A ellos aún les queda un largo camino (dos fases más) para poder ver vista compensada su lucha. Muchos de ellos ya están a punto de jubilarse o lo han hecho.
Hay un firme compromiso del Consejo Superior de Deportes (CSD) por solucionar esta anomalía histórica, pero el trabajo en conjunto del grupo de deportistas (encabezados por Almudena Cid) con la ayuda de UGT y la abogada de derecho deportivo María Lafite está siendo pedregoso.
A mediados de abril se tiene previsto un encuentro para actualizar todos los datos que se están recabando. Una fase compleja porque hay federaciones más organizadas y participativas y otras menos colaborativas. La lista que se pretende crear es el de todos los DAN de esos 17 años de cada disciplina, con los detalles de los años que fueron considerados deportistas en esa categoría máxima.
Una vez se obtengan estos datos, el Gobierno deberá agilizar los trámites para poder compensar a la gran mayoría de olímpicos. Desde el lado de los deportistas, algunos con mayores paciencia otros con menor, insisten en que no se puede abandonar este proyecto que compensa un agravia histórico. “Los tiempos de unos no son los de otros”, comentan.
El pasado agosto, la campeona mundial de taekwondo Coral Bistuer explicaba el sentir de los deportistas a La Vanguardia: “Siempre he comparado al deportista con un kleenex. Lo coges precioso, lo doblas, lo maltratas, lo manchas, lo arrugas y cuando ya está muy utilizado y no te da lo que esperas, lo tiras. Y ni miras dónde. Eso pasó antes y sucede ahora, con matices, pero no tengo la sensación de que haya cambiado mucho…”. Ella de 1982 a 1996 entregó sus años (los 18 a los 32) al deporte. No tiene tiempo material, al igual que muchos de ellos, de llegar a los años requeridos para tener la pensión digna.


