Deportes
Pulsos: fuerza, técnica y pasión sobre la mesa
Desde los inicios de la humanidad, las personas se han enfrentado usando la fuerza. Los deportes de combate tienen evidencias desde civilizaciones muy antiguas, como Egipto y Grecia. Echar un pulso es un deporte de fuerza en el que dos personas apoyan un brazo en un lado de la mesa, se agarran de la mano y empujan sin mover el codo para hacer ceder al otro. A mediados del siglo XX, se empezaron a organizar torneos más formales con reglas en Europa y Estados Unidos, y se empezaron a popularizar en la actualidad a través de las redes sociales.
“Es un deporte bastante especial. Engloba parte de los deportes de fuerza, tiene un componente importante como un powerlifting, strongman u otra modalidad de gimnasio, de pesas, pero también tiene la destreza o habilidad de los deportes de contacto, como el judo, el boxeo o las MMA. Es único”, explica Pablo León, deportista a nivel nacional y cofundador Armfight Madrid. Se divide en categorías de peso, y los participantes hacen cortes de peso para cumplir con la báscula. También según el brazo: derecho, izquierdo o ambos. La experiencia es un factor clave, muchas veces, incluso más que la fuerza. “He visto gente de 60 kilos ganarle a uno de 120”. Además, es un deporte muy accesible y participa gente de todas las edades, siendo la categoría más joven, la prebenjamín, de seis a siete años, y habiendo también espacio para discapacitados.
Para prepararse, los deportistas entrenan, por una parte, pesas en el gimnasio, y luego, directamente en la mesa. “Como un sparring de boxeo. En el gimnasio se intenta ganar fuerza específica para llevarla a la mesa. Rangos de movimiento, ángulos más específicos, acortados, para fortalecer y condicionar tendones y músculos”, añade Felipe Ridao, deportista con muchos años de experiencia en el campo. Los entrenamientos en la mesa son los menos frecuentes, ya que desgastan las articulaciones y tendones. La intensidad varía según el estilo de cada tirador y del momento de preparación. Durante las competiciones hay faltas, como moverse antes de tiempo o levantar el codo, que penalizan.
Un ‘boom’ en España
Aunque en España no hay mucha tradición de este deporte, “sí que tiene una historia relativamente larga”. En los años 80 ya se practicaba, pero fue a partir de los últimos dos años, gracias, en parte, a las redes sociales, que ha habido un aumento de la actividad. “Hace años, en España había siete clubes y, a día de hoy hay unos 30”, cuenta Gonzalo Roncero, organizador del circuito nacional de pulsos y del Campeonato de España. El club que Pablo empezó desde cero ya tiene más de 20 miembros activos. Hay equipos en las principales ciudades españolas, como Barcelona o Sevilla.
El pasado 14 de marzo se realizó el Campeonato de España de Lucha de Brazos en Sepúlveda (Segovia). El día previo se realizó el pesaje y volaron 220 deportistas de todo el país. El evento duró todo el día y se realizaron “quizá más de mil pulsos”, sin haber ninguna lesión. El rango de edad fue desde los seis a los 60 años. “Hay mucha longevidad en este deporte”, insistió Gonzalo. Hay campeones del mundo de edades muy avanzadas.
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En España, este deporte lo gestiona la Asociación Española de Lucha de Brazos. “No hay federación debido a que no cuenta con el requisito mínimo de clubes oficiales. Muchos no están dados de alta como debe ser, no están regulados. Hay mucha burocracia a la hora de inscribir clubes y se hace muy complicado llevarlo a cabo”, explica Roncero. El número de seguidores sigue creciendo y están haciendo mucho ruido por redes sociales, abriéndose un hueco y haciendo de su deporte una realidad.
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