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Gianira Blanco, la niña que eligió los bolos sin saber qué eran y ya hace historia en Asturias | El Comercio: Diario de Asturias
En una bolera asturiana, lejos de los focos de las grandes finales el sonido seco de la madera sigue marcando el pulso de un deporte que se resiste a desaparecer. Allí, entre risas y prisas tras salir del instituto crece una nueva generación que no entiende de etiquetas. Para ellos, los bolos no son tradición: son presente. Y uno de esos nombres propios es el de Gianira Blanco.
Tiene 15 años y ya sabe lo que es ganar. Campeona de Asturias en categoría femenina – la más joven de la historia en lograrlo- y subcampeona infantil, su historia no empieza en una bolera familiar ni en una saga de jugadores. Empieza, como tantas cosas hoy, frente a una pantalla. «Mi padre buscaba campus de verano en el Grupo Covadonga y yo elegí bolos sin saber lo que era», recuerda. Aquella elección casi casual se ha convertido, seis años después, en una rutina exigente que combina estudios, piragüismo y entrenamientos en la bolera de Mareo al pie de un hórreo.
La disciplina del día a día
Su día a día es el de cualquier adolescente… con un matiz. Entre clases y autobuses, apenas encuentra una hora dos veces por semana para entrenar a los bolos. «No entrenamos tanto como parece», dice, restando épica a lo que en realidad es disciplina. Una disciplina que empezó a forjarse bajo la mirada de su primer entrenador, Chus Rodríguez, de El Berrón, con quien dio sus primeros pasos durante cinco años y al que hoy sigue señalando como uno de sus grandes referentes. Esa misma constancia fue la que vio desde el primer momento su actual técnico, Bernardo Menéndez, doble campeón del mundo. Para él Gianira «es una deportista». De las que entienden el esfuerzo, de las que repiten hasta mejorar. De las que tienen margen. «Hay que trabajar el pulgar», resume, señalando ese pequeño detalle técnico que separa a las promesas de las campeonas consolidadas. Porque en los bolos, como explica la propia Gianira, todo parece sencillo… hasta que no lo es. «A día de hoy todavía sumo con los dedos», bromea sobre un sistema de puntuación que esconde una complejidad casi matemática. Pero ahí reside parte de su encanto: un deporte que mezcla precisión, estrategia y técnica, donde cada tirada puede cambiarlo todo.
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2025 │
Campeona Asturias Femenino │ Campeona Copa Principado Categoría Aficionados Femenino │ Subcampeona Asturias Infantil │ Subcampeona de Asturias por parejas en Cat. Inferiores con Á. Cerregüela -
2024 │
Subcampeona Asturias Femenino │ Subcampeona en el Memorial Cajetilla │ Bronce Campeonato de Asturias Infantil │ Bronce de Asturias por parejas en Cat. Inferiores con J. Bugallo y P. Ferrao -
2023 │
Bronce Campeonato Asturias Femenino │ Subcampeona Memorial Cajetilla │ Subcampeona Torneo de la Feria de Muestras
Una cantera que empuja
En el Real Grupo de Cultura Covadonga, la sección de bolos vive un pequeño renacer. Apenas una década después de su creación, el proyecto ha echado raíces y empieza a recoger resultados. Su responsable, Valentín Estrada, lo tiene claro: el futuro pasa por los jóvenes. Con apenas una veintena de fichas federativas, el club gijonés se ha convertido en uno de los más activos en categorías inferiores. «Nuestro objetivo siempre fue que esto fuera para los críos», explica. Y los resultados acompañan: medallas, competiciones constantes y, sobre todo, una cantera que empieza a asomar en categorías superiores.
Gianira es el mejor ejemplo. Empezó sola cuando apenas había cantera, siendo prácticamente la única niña en la sección y entrenando rodeada de adultos. Aguantó incluso los años más duros de la pandemia, hasta que poco a poco fueron llegando más críos. Hoy es referencia. «Está entre los tres o cuatro mejores de Asturias en su categoría», señala Estrada. Pero más allá de los títulos, hay algo que destaca en todos los que la conocen: su actitud. Siempre dispuesta a ayudar, a animar, a seguir aprendiendo.
«Los bolos no son aburridos. Si lo piensas así es porque no lo has vivido desde dentro»
Mucho más que deporte
Gianira rompe con uno de los grandes prejuicios de este deporte. «Los bolos no son aburridos», defiende. «Si lo piensas así es porque no lo has vivido desde dentro». Habla de compañerismo, de viajes cada fin de semana, de partidos de fútbol improvisados después de competir. De una comunidad que va mucho más allá de la tirada. En una Asturias donde los bolos luchan por mantenerse visibles, historias como la de Gianira demuestran que el relevo está en marcha. No llegó por tradición ni por herencia. Llegó por curiosidad. Y se quedó por pasión. Una pasión que, como ella misma define, es «una locura».
Porque a veces basta con escuchar a quienes ya están dentro. Gianira lo tiene claro y lo dice sin rodeos: «Dale una oportunidad a los bolos asturianos».
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