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Benito Díaz asalta el Bernabéu con su WM
Benito Díaz es el entrenador que más partidos ha dirigido en la historia de la Real con 389, por delante de Toshack, Imanol y Ormaetxea. Lo hizo en dos etapas diferentes, la primera entre 1926 y 1930 –tomó las riendas del equipo siendo aún jugador– y la segunda, más larga, de 1943 a 1951. Él fue el artífice de los dos subcampeonatos de Copa obtenidos en 1928 y 1951 y de la cuarta plaza conseguida en el estreno de la Liga en 1929.
Nacido el 17 de julio de 1898 en San Sebastián, llegó a la Real con 17 años tras dar sus primeros pasos en la Unión Sportiva, el Gure Artea, el Arenas de Gros y el Fortuna, Jugó diez temporadas como txuri-urdin entre 1917 y 1927, era delantero y relatan las crónicas de la época que era «eléctrico, rápido y hábil con el balón, cualidades que compensaban su escasa estatura».
En 1926, aún como jugador, tomó el relevo del húngaro Lippo Hertzka en el banquillo después de que el club se lo comunicara con la siguiente carta: «Ha sido usted nombrado entrenador oficial, con amplias facultades para la preparación y cuidado de sus jugadores, así como para la formación de equipos para los partidos del Campeonato y amistosos, asignándole un sueldo de 4.000 pesetas anuales pagaderas en mensualidad de 333 pesetas». En esa primera etapa condujo a la Real a la triple final de Santander de 1928 pero dos años después aparcaría el fútbol para dedicarse a sus negocios, que veía más provechosos.
Durante un tiempo se dedicó a la exportación de naranjas a Francia, a donde se exillió cuando en 1936 estalló la Guerra Civil. Anulado el comercio entre los dos países, había que subsistir y ofreció sus servicios como entrenador al equipo francés que estuviera interesado mediante un anuncio publicado en la prensa local de Iparralde. Decía así: «Bénito Diaz, ancien entraîneur Real Sociedad San Sebastian réfugié à Hendaye, accepterait de s’occuper de la formation de cadets et de minimes d’un club français». La noticia llegó a Burdeos y el Girondins no dudó en ficharle. Así fue como el ‘Tío Benito’ retomó su carrera como entrenador que años más tarde le devolvería a la Real y a la selección, a la que ya había dirigido en los Juegos de Ámsterdam en 1928 con ocho blanquiazules en sus filas.
Es en esta segunda etapa cuando adquiere fama y prestigio por su capacidad para revolucionar el juego desde la táctica. Estudioso del fútbol inglés e italiano, introdujo en España la famosa ‘WM’ que consistía en retrasar al mediocentro para jugar con tres defensas en línea, dos medios de contención por delante (así se formaba la W); más dos interiores y tres jugadores en punta para dibujar la M. Ese sistema fue criticado al principio por poco vistoso y defensivo pero luego fue adoptado por todos los equipos cuando se vieron sus resultados, ya que garantizaba una mayor seguridad atrás sin que afectara a la producción ofensiva.
En el Girondins ganó una Copa y en 1943 regresó a la Real, además de formar tándem con Guillermo Eizagirre en el banquillo de la selección en el Mundial de 1950 de Brasil, donde España fue cuarta, el mayor éxito alcanzado en la Copa del Mundo hasta el título logrado en Sudáfrica en 2010.
Un contragolpe letal
Benito Díaz fue el entrenador del ‘equipo ascensor’ en los cuarenta como vimos en el capítulo anterior, el último de ellos logrado en 1949. Su mejor campaña en esta segunda etapa fue la 50/51, donde no solo fue quinto en Liga sino que alcanzó la final de Copa tras ganar la famosa ‘semifinal de los pitos’ al Real Madrid en el Bernabéu. La Real había ganado por la mínima en Atocha (1-0) con un gol de Artigas y en la vuelta superó la encerrona que le habían preparado allí, con el reparto de miles de silbatos para presionarle desde la grada, gracias a un gran fútbol de contragolpe que desarboló a los blancos. Los goles de Barinaga y Caeiro silenciaron el coliseo madridista.
En la final, jugada también en el Bernabéu, se impuso el Barça de Ramallets y Kubala por 3-0. Benito Díaz formó con Ignacio Eizaguirre, Murillo, Suárez, Marculeta, Ontoria, Patri, Epi, Alsua II, Caeiro, Barinaga y Pérez. La Real entró bien al partido y pudo adelantarse en la primera media hora, pero no logró sobreponerse al primer gol azulgrana obra de César y después sufrió con el marcador en contra hasta el punto de que el meta Eizaguirre fue elegido mejor jugador del partido. Esa fue su despedida del banquillo txuri-urdin y tres años más tarde entrenó una temporada al Atlético antes de retirarse. Murió el 1 de abril de 1990 a los 91 años.
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