Deportes
Ana Carrascosa, medalla de oro al deporte como arma educativa
Ana Carrascosa conduce hacia el colegio Mas Camarena. Allí trabaja ahora esta leyenda de la Comunitat de l’Esport, reconocimiento que se ganó a … base de pisar podios internacionales (sobre todo su oro en el Europeo de 2008 y dos bronces mundiales) y gracias al diploma olímpico que se trajo de Pekín. «Los trofeos cogen polvo en una vitrina y nadie se acuerda de ellos. Me quedo con los valores que me transmitió el deporte: el valor que tienen el esfuerzo, la honestidad y la disciplina», asegura la judoca valenciana, que dejó de competir en 2012 y que se retiró formalmente en 2014. El judogi, sin embargo, se lo enfundó por primera vez cuando tenía 5 años y aún lo luce con orgullo: «La que tuvo, retuvo».
Pero ahora ya no lo usa para competir. Esa fue una etapa que disfrutó y mucho: «Aún mantengo contacto con algunas de las que fueron mis rivales». A Ana Carrascosa le encanta hablar de aquellos maravillosos años: «Lógicamente cuando miras atrás me falta la medalla olímpica, pero yo creo que es más difícil subir a un podio de un Mundial. Y para mí, el mejor momento fue el periodo entre 2008 y 2012. Lo que me lo curré y llegar a los Juegos de Pekín como número uno del ranking… una pasada», recuerda.
«Creo que he dejado un legado bonito, y un buen legado en el tatami», resalta. Ana Carrascosa sigue, más de una década después de su retirada de la élite, vinculada al deporte: «Creo que es la herramienta educativa más potente que tenemos». Se preparó para el momento en que los focos se apagaran: «Pienso que es algo que hay que transmitirles a todos los deportistas de primer nivel. Fundé una empresa de actividades extraescolares y soy profesora de Educación Física». Dirige un programa en Mas Camarena que permite a pilotos de primer nivel, tenistas o jugadores de baloncesto compaginar la alta competición con la exigencia del Bachillerato: «Esto era algo que no existía en nuestra época».
La valenciana quiere ayudar a las nuevas generaciones a disfrutar del deporte y que este, a su vez, les aporte valores. Esto es innegociable, desde los primeros pasos hasta la élite. Y lo aplica en casa. Ona, su primogénita, ya hace sus pinitos con el judo. ¿De tal palo tal astilla? «De momento quiero que se divierta. También juega a baloncesto en el Valencia Basket», apunta Carrascosa. La niña tiene 6 años, por los 3 de Lea, su hija pequeña: «¡Es un terremoto!». Como lo fue mamá durante los años en los que se convirtió en leyenda del deporte de la Comunitat de l’Esport.


