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El Caja 87 se gana el derecho a seguir soñando con el liderato (81-75)
Lejos de conformarse, sigue progresando y soñando. Las victorias, con su indiscutible efecto revitalizador, mejoran el espíritu, alientan el optimismo y permiten creer que todo es posible. Como la derrota, al triunfo lo caracteriza el efecto llamada: cuatro seguidos reúne la serie vigente del Caja … 87, que suma quince en total tras doblegar al coriáceo y superviviente Baloncesto Valladolid, al que le gana también el duelo particular. A falta de cuatro jornadas, se ponen segundos los verdirrojos, a un partido del Coto Córdoba, que perdió con el Clavijo y se queda con 16 victorias, aún primero. Los califales le tienen ganado el cara a cara a los sevillanos, que sudaron sangre para tumbar a un corajudo Valladolid de cortísima rotación que vendió muy caro su pellejo. Y no lo hizo hasta el final, cuando la profundidad de plantilla del Caja 87 se acabó imponiendo con un triunfo que eleva de nuevo su cotización en el Grupo Oeste. Franch (16 puntos) y Walter Cabral (15 puntos y 7 rebotes) fueron los jugadores capitales del conjunto hispalense.
Ochi, pívot tunecino, se erigió en el primer gran quebradero de cabeza de un Valladolid que hacía ruido en el arranque proponiendo un baloncesto ortodoxo con Pablo Marín, el canterano del Betis Baloncesto, dictando el juego. Ese óptimo despegue del quinteto blanquivioleta, que movía la pelota con mucha paciencia, lo contestó el Caja 87 hasta el 10-10, obra de Cabral desde el perímetro. Se movía ya el partido bajo las coordenadas de una igualdad ciertamente previsible a tenor de las prestaciones de uno y otro equipo, rivales íntimos en el grupo.
Dibba entró a la pista con los motores de reacción activados: dos mates del gambiano ponían el punto final de los ataques verdirrojos en un partido sin tregua, de mucho ritmo, con el Valladolid danzando y carburando también en la transición mediante cinco puntos de Arqués, un triple de Haney y cinco tiros libres que le complicaban la vida al Caja 87 (18-27) tras un primer cuarto muy discreto en las dos canastas de los anfitriones. Miope entonces en el tiro y frágil en su tablero (6 rebotes de ataque concedidos), sus vías de agua eran manifiestas. Dedovic anotó rápido para empezar el segundo cuarto y Rafa Santos lo hizo de nuevo (22-27), pero Ochi largó otro triple y la huelga de brazos caídos de la defensa cajista se reflejó en una penetración con bandeja de Pablo Marín sin que nadie lo molestara (22-32).
Diez de ventaja para los pucelanos, que fueron once de inmediato (23-34) tras otra canasta fácil que obligaba de nuevo al tiempo muerto de Adrià Alonso. Hacía falta que alguien pegara un grito y seguramente lo hizo el entrenador. Sin intensidad defensiva, y a esas alturas carecía de ella, el Caja 87 compite como un equipo ramplón. Que el Valladolid tocara casi todos los balones que repelía el aro rival cuestionaba la actitud local. Ni arrancaba ni tenía ritmo ni tampoco a ningún jugador encendido en quien sostenerse. El desacierto en ataque, mayúsculo, incluso en tiros cómodos; la consecuencia, el demarraje del Valladolid (23-36).
El rebote como asignatura pendiente
Más de cinco minutos hasta el descanso restaban y lo esperado era que el Caja 87, legañoso, espabilara. Ya era hora. Y fue Franch, el piloto del equipo, quien zarandeó a sus compañeros con dos triples (31-36) que sacaron al Valladolid de su zona de confort. Clarke se subía al carro cuando la mejoría más palpable del equipo sevillano no era en ataque, sino en defensa. Apretaba mucho más en el uno contra uno, colapsaba y usando defensas alternativas generaba dudas en los vallisoletanos, que resistían pero no tenían antídoto para los triples de Franch (36-41), pieza capital, más finalizador que generador. Sólo el base superaba la decena de puntos al intermedio. El rebote era pucelano y la irregularidad, cajista. Un partido así precisaba mayor solidez y consistencia en todos los terrenos ante un Valladolid tan serio y bien engranado como escaso de efectivos: solo diez de rotación.
Cabral ajustaba mucho el resultado nada más reanudarse el juego y Dibba lo igualaba tras palmeo (41-41). El partido volvía a la casilla de salida. Ochi, que trabajaba a destajo e incomodaba muchísimo en el tablero verdirrojo (42-46), daba aire a su equipo incluso vía triple mientras el Caja 87 seguía buscando las teclas precisas para darle el zarpazo a su rival. Cecilia apretaba (45-46), pero Haney replicaba y Soumbey-Alley contrarreplicaba (47-48). Dedovic falló el triple para cobrar ventaja, cuando el enfado de la afición con los árbitros iba subiendo, y el Valladolid tomaba oxígeno de nuevo (47-52). No se descomponía ni sentía de momento la fatiga por la acumulación de minutos en muchos de sus jugadores. Muy al contrario, seguía poniendo en apuros al Caja 87 en el rebote, que no cerraba. Tras técnica al banquillo y tres tiros libres, 49-55. La persecución verdirroja no terminaba y Dedovic le pedía al público que apretase. Su triple para la remontada fue un tablerazo y, tras antideportiva pucelana, solo acertaba un tiro libre. Clarke, reivindicándose, dejó la bandeja del 56-55 y Cecilia, el 58-57.
Clarke, ‘emparedado’ entre dos jugadores del Baloncesto Valladolid.
(JUAN FLORES)
Trece libres más habían lanzado ya los pucelanos en un partido de múltiples contactos, aristas, alto voltaje y mucho que pitar. Dedovic ponía el 60-57 y Haney firmaba la respuesta inmediata (60-60); secuencia repetida por Cabral y Pablo Marín (65-65) en los mejores minutos de Clarke, un cuchillo que abría caminos y llagas en la zona blanquivioleta. En estrechísimos márgenes se movía el partido, que avanzaba a un ritmo lentísimo por el concierto arbitral y las numerosas visitas a la línea de personal. Ni lo quebraba el Caja 87, que amagaba sin romper, ni se rendía el Valladolid, obstinado. Que el Córdoba hubiese perdido inesperadamente en casa incrementaba aún más la importancia del partido.
A falta de tres minutos, 72-66, tras un canastón de Soumbey-Alley con San Pablo en plena comunión con un equipo ya lanzado a todo gas y que olisqueaba el triunfo. Cecilia elevaba la máxima (74-66) y dejaba a punto de caramelo la deseada victoria, mas el Caja 87 se empeñó en darle emoción hasta el final. Qué manera de complicarse la vida y qué capacidad de supervivencia la del Valladolid, exprimiendo sus recursos. Un 0-6 comprimió el resultado y amplió el margen de incertidumbre (74-72). No podía equivocarse más el Caja 87, so pena de inmolarse. Ochi erró un triple y Franch hizo pleno desde la línea de personal. Infalible en esa suerte, el badalonés cerró el partido, puso la decimoquinta victoria en el casillero verdirrojo y avivó, de qué forma, la esperanza de darle caza al liderato.
Ficha técnica
Insolac Caja 87 (18+18+22+23): Franch (16), Soumbey-Alley (12), Dedovic (5), Walter Junior Cabral (13), Latorre (2) -quinteto inicial-; Cecilia (7), Clarke (10), Jankovic (2), Rafa Santos (6), Romero (-), Moody (-), Dibba (8).
UEMC Baloncesto Valladolid (27+14+16+18): Pablo Marín (17), Haney (15), Ordóñez (6), Pablo Martín (-), Ochi (16) -quinteto inicial-; Hanna (4), García-Abril (6), Pablo Hernández (-), Arqués (11), Montilla (-).
Árbitros e incidencias: Aguilera Mellado, Araujo Beltrán. Eliminados Hanna (m. 40) y Haney (m. 40) por cinco faltas personales. Jornada 22 del Grupo Oeste de la Segunda FEB. Pabellón San Pablo. Asistencia: 3.954 espectadores.
Victoria del Morón a domicilio
El CB Starlabs Morón sube hasta la quinta posición y se coloca con 13 victorias tras estrenar su casillero de triunfos con Raúl Silva en el banquillo después de vencer en Toledo (74-75) en un partido muy igualado que se decidió en los últimos segundos con dos tiros libres acertados por Antonio Burgos. A falta de 56 segundos, los aruncitanos caían por 74-70 tras un triple de Fernando Sierra, pero lejos de hundirse insistieron y se llevaron una victoria in extremis que los llena de moral tras el duro golpe que supuso la derrota de la pasada jornada en casa con el Cáceres Patrimonio de la Humanidad. El 10-23 del tercer cuarto (50-59) cambió por completo el partido con el Toledo, rival directo por los puestos de play off que cae a la novena plaza. Antonio Burgos (15 puntos), Alo Marín (14) y Correia (8 puntos y 11 rebotes) lideraron la victoria del conjunto moronense en la Ciudad Imperial.


