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Política

Gustavo Miranda y su “milagro ciudadano”: del tucán al naranja, con el pasado a cuestas

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El exdiputado del Verde y expresidente del Congreso de Quintana Roo, cercano durante años al grupo del llamado “Niño Verde”, ahora encabeza un movimiento que pretende venderse como ciudadano, rebelde y preocupado por “los de a pie” y, de paso, mira con particular interés hacia Movimiento Ciudadano. ¡Órale pues!

Por El Gato Maya

Miranda ahora cuestiona inseguridad, ilegalidades y decisiones gubernamentales.

Ahora sí tiene propuestas, sí quiere escuchar al pueblo, sí le preocupa lo que pasa en Quintana Roo; el detalle es que cuando tenía poder, fuero, tribuna y reflectores, esa indignación no parecía venir con tanta potencia.

Pero este viejo gato maya sí tiene memoria, porque antes del personaje ciudadano está el político y antes del discurso actual está el expediente público.

Y es que el nombre de Gustavo Miranda apareció en investigaciones periodísticas y en una indagatoria de la Fiscalía Anticorrupción relacionada con el llamado “Cártel del Despojo”; donde se hablaron de presuntos mecanismos para apropiarse de propiedades de lujo mediante demandas laborales simuladas.

¿Sentencia? No. ¿Investigación oficial y señalamientos públicos? Sí.

Entonces, si Miranda quiere ponerse ahora la camiseta de la legalidad, que empiece por explicar su propio pasado y aquí hay algo que este Gato puede decir de primera mano: me he preocupado personalmente por preguntarle a Miranda cómo terminó —si es que terminó— aquella investigación del llamado Cártel del Despojo y cuál fue realmente su relación con Jorge Luis Brizuela, “El Venezolano”, pero la respuesta ha sido todavía más interesante que las preguntas: se ha negado a conceder la entrevista. ¡Vaya!

Y es que para hablarle al pueblo, micrófonos abiertos; para cuestionar al gobierno, voz firme y para anunciar un movimiento ciudadano, reflectores encendidos; pero cuando el gato pregunta por el pasado:
silencio. Y eso, políticamente, también comunica.

Jorge Luis Brizuela Guevara, “El Venezolano”, detenido en marzo de 2026 en Shark Tower, Puerto Cancún, por acusaciones de extorsión y tentativa de homicidio o feminicidio es otro caso que forma parte de las historias de poder, negocios y relaciones políticas que durante años circularon por Quintana Roo y en las que se vincula a Gustavo Miranda.

Y aquí el gato vuelve a preguntar:
¿Qué tan cercana fue la relación de Miranda con Brizuela?
Pero tranquilos, porque no se trata de condenar a nadie por aparecer en una fotografía, sino de preguntar y obtener respuestas cuando se pretende regresar a la vida pública y precisamente eso es lo que este gato ha intentado hacer directamente con Miranda.

No por rumores, no por intermediarios o por “me dijeron”. !De frente!, pero hasta ahora, nada…

Quizá algún día acepte sentarse frente al gato y responder, porque ahora viene lo más divertido:
Miranda encabeza un movimiento “ciudadano”, critica al gobierno, habla de reformas incluso se presenta como voz de los inconformes y, casualmente, todo esto ocurre cuando se empieza a calentar el tablero rumbo a 2027.
¡Qué tino político!

¿Movimiento ciudadano… ¡Ajá!
Aunque si el siguiente paso es aparecer en Movimiento Ciudadano, entonces ya tenemos la película completa:
primero el movimiento, después el partido y finalmente la candidatura a la gubernatura de Quintana Roo.

O sea, el ciudadano como escenografía,
la inconformidad como combustible
y la boleta como destino final.

Pero, Miranda puede abandonar el Verde, puede acercarse a MC y estrenar discurso; también organizar reuniones y declararse opositor; pero hay algo que no puede cambiar: su historia.

Y su historia incluye el Verde, el entorno del “Niño Verde”, los señalamientos alrededor del Cártel del Despojo y las preguntas sobre sus relaciones con personajes como Brizuela.
Por eso, antes de pedirle al ciudadano que lo siga, debería hacer algo mucho más sencillo: responder.

Por esto, El Gato Maya lo deja claro:
Gustavo Miranda no necesita otro partido para cambiar de camiseta, sino responder por la que ya usó.

El día que quiera contestar, aquí estará el micrófono, porque este gato es preguntón y seguirá preguntando.

Y Hasta ahí por ahora…
porque cuando un político se niega a hablar de su pasado, el silencio termina hablando por él.

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