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Política

¡ÁNIMO, AGUANTE LA BROMA, “HUACHO”!

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Por: Nico Lizama

El en “vivo” del gobernador yucateco Joaquín “Huacho” Díaz parecía que sería uno más, tan común y corriente como cualquiera.

Había transcurrido a pedir de boca tanto para el mandatario como para el “Team” que se encarga de armar toda la faramalla acostumbrada. Lo han hecho infinidad de veces y en todas, al terminar, el bonachón gobernante les había palmeado la espalda en señal de “nos las sabemos de todas, todas; aquí nomás nuestros chicharrones truenan”.

Esta vez, todo transcurría tal y como el librito lo exige.

Ya había soltado el rollito acostumbrado del que no se salen ni un milímetro los gobernantes y estaba en el momento de agradecer a los fans que “cariñosamente” le enviaron sus saludos. Leía muy orondo el papelito en donde sus chalanes habían transcrito los mensajes.

Y de pronto, ¡zaz!, que se topa con un tal “Abraham Zelano”, que le dijo, palabras más, palabras menos: “Soy el más fiel de tus seguidores”. ¡Ejem!

Para acabalarla de amolar lo leyó casi deletreando el nombre. Y, para recontra amolar el asunto, el mandatario lo repitió de nuevo. ¡Uf!

Y como los yucatecos son (somos) una bola de canijos para esas situaciones, de inmediato notaron el doble sentido del mensaje (o la mala leche, dirían los fans huachianos), y, faltaba más, de inmediato inundaron las redes con tan hilarante episodio.

“Don Huacho” ha de estar que echa sapos y culebras por la boca. Fue el hazmerreír de toda la península y no duden que este asunto trascienda allende las fronteras. Y eso no es algo muy agradable que se diga. Los jefazos no aceptan que los ridiculicen de tal manera. No quieren mostrar ni una pizca del mensolín que todos traemos en el interior del cuerpo.

El chiste de todo este carcajeante asunto estriba en que, si en su entorno hubiera algún tipo inteligente, caray, le aconsejaría que se una al jolgorio. A lo mejor el Jefe del Ejecutivo entendería que golpe dado ya ni Dios padre lo quita y lo mejor es hacerle al inteligente y salir con la sonrisa de oreja diciendo: “Está vez si me ‘mal jodieron’, paisanos”.

Y listo, se acabó el asunto, más vale que digan, “aquí se carcajeó junto con nosotros”, a que anden diciendo: “Pobre ‘Huacho’, ahí está escondido vomitando sapos, culebras y centellas, buscando con quién desquitarse”.

Ríase, don “Huacho”, ríase, la vida es bella.

¡Je, je, je!

Ya nos tocaba una.

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