Cancún
Don Mario Ramírez Canul: la partida de un jurista de principios

Hoy Quintana Roo despide a uno de sus hombres públicos más íntegros: Don Mario Ramírez Canul, diputado constituyente de nuestro estado, notario público ejemplar y funcionario que sirvió con lealtad tanto a Cancún como a su natal Chetumal. A sus 81 años, su partida deja un vacío difícil de llenar, no sólo por la huella institucional que forjó, sino por la calidad humana que lo distinguió.
Por Luis Mis – Gato Maya
En tiempos donde la política suele confundirse con la soberbia y el interés personal, vale la pena recordar que existió una generación de servidores públicos que entendía la función pública como un verdadero acto de servicio. Don Mario perteneció a esa estirpe. Con él siempre existió la posibilidad del diálogo respetuoso, la palabra franca y la apertura al entendimiento.
Quienes ejercemos el periodismo sabemos que no siempre es sencillo obtener respuestas claras. Con Don Mario, a pesar de las diferencias naturales entre prensa y poder, nunca se cerró la puerta al respeto mutuo. Podía hablar con la prudencia del político, pero jamás negó la voz ni la atención a los comunicadores, – al menos a mi nunca me la negó -. Eso habla de otra época, una donde los valores y la dignidad tenían peso real en la vida pública.
Hoy, cuando la vida política se ve tan invadida por discursos huecos y actitudes evasivas, su figura cobra mayor valor. Don Mario nos recuerda que la política puede ejercerse con preparación, con firmeza y con humanidad.
Más allá de los cargos que desempeñó, lo que hoy se extraña es su sabiduría como jurista, su trato cordial y la certeza de que en él había siempre un interlocutor dispuesto a escuchar. La política necesita, y seguirá necesitando, hombres de esa talla: comprometidos con la verdad, con la justicia y con su tierra.
Hoy, en su despedida, no sólo se le rinde homenaje por lo que construyó, sino por el ejemplo que deja: su compromiso con el derecho, su convicción democrática y su amor profundo por Quintana Roo.
Ojalá las nuevas generaciones de abogados y servidores públicos sepan volver la mirada a esa escuela donde el respeto a la ley y el servicio al pueblo estaban por encima de cualquier ambición personal.



