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Internacional

Casa Mui, la memoria del mítico Sudestada por solo 38 euros

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Tengo pendiente una visita a Asturianos (Vallehermoso, 94) con la familia de nuestro Fernando Point, para celebrarle y recordar sus correos de los lunes, como V�ctor de la Serna, en los que puntualizaba nuestras expresiones, t�rminos, puntuaci�n y ortograf�a.

Los que le le�mos desde ni�os sab�amos de la pasi�n de Point por la comida asi�tica; sobre todo por ese Sudestada que tanto revolucion� el panorama gastron�mico de la capital, aunque ahora el curry de rabo de toro nos resulte casi vulgar.

Casa Mui (Puerto Rico, 15) es uno de los �ltimos locales que rese�� y ten�a muchas ganas de conocerlo. Fui acompa�ado de un colaborador de LOC al que ten�a que agasajar por su buen hacer (y porque es amigo). Lo malo es que es un tanto t�mido y, cuando se juntan dos apocados, nadie se atreve a pedir. Afortunadamente, me entretuve esperando con una cerveza y, tras la primera copa de vino blanco (�l es abstemio y solo me acompa�� con dos Coca-Cola Zero), me atrev� a pedir.

Nos trajeron una raci�n de dumplings, empanadillas al vapor rellenas de chorizo criollo con salsa de soja dulce y piparras. Estaban estupendas, con ese sabor tan propio de la cocina del sudeste asi�tico, casi tan caracter�stico y refinado como el de la comida china o india. Despu�s seguimos con un bao de cangrejo de concha blanda con hierbas frescas y mayonesa picante. Nos trajeron dos. Qu� se puede decir. El cangrejo de concha blanda me provoca siempre una extra�a sensaci�n de vulnerabilidad ante la vida, ante los crueles mercados. Deb�an de ser de piscifactor�a, pero los langostinos de Castilla y Le�n tambi�n hacen el apa�o.

Como plato principal tomamos un pad thai (tallarines de arroz) con sus cacahuetes, salsa de ostras y brotes de soja. Era un plato considerable, por lo que tuve que pedir otras dos copas de vino blanco. De postre, el colaborador de LOC quiso pedir una cr�me br�l�e, que estaba buen�sima y que, como dec�a el maestro, “en tiempos menos conflictivos llam�bamos crema catalana”.

Me soplaron 75 euros por los dos, por lo que aventuro que con una botella de vino se quedar�a en 85.

Lo cierto es que la dosis et�lica fue la perfecta para echar una siestecita de diez minutos en el tren que deb�a llevarme a Orense a dar una conferencia sobre Besteiro. El resto de las dos horas me las pas� apagando un fuego fatuo a prop�sito de un tema de LOC.


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