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La revuelta de los cuatro notables de Vox se desata tras perder Abascal tirón en el 39% de sus visitas en la última campaña

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Vox hizo de Santiago Abascal su principal valor de campa�a en este ciclo electoral. No era algo nuevo en la estrategia del partido, pero, al votar cada autonom�a en una fecha, esta vez se hizo m�s manifiesto que nunca. Abascal se volc� como ning�n otro dirigente nacional en los territorios que caminaban a las urnas y, bajo el planteamiento de buscar el voto puerta a puerta y en primera persona, recorri� un total de 146 municipios en cuatro meses. Un vistazo global deja claro que la estrategia dio r�dito, pues Vox gan� votos en 132 de estos enclaves. Pero, mientras que en la campa�a de Extremadura y Arag�n la presencia de Abascal result� casi infalible, en Castilla y Le�n aparecieron algunas grietas. Grietas que se suman a la rebeli�n impulsada en los �ltimos d�as por quienes, en un tiempo no tan pasado, fueron los otros l�deres con empuje de la formaci�n.

De las 14 localidades que el l�der de Vox pase� en campa�a y donde su partido luego perdi� votos, 12 estaban en la �ltima comunidad que fue a las urnas. Son, pues, el 19,4% de los 62 municipios en los que Abascal estuvo en Castilla y Le�n; casi uno de cada cinco. En Extremadura, la formaci�n m�s a la derecha solo rest� papeletas a su nombre en uno de los 34 sitios que visit� el l�der de Vox -Casares de las Hurdes-, una proporci�n que fue a�n menor en Arag�n -perdi� votos en Fr�as de Albarrac�n, uno de los 50 lugares que pis�-. Adem�s, en ambos sitios, aunque en t�rminos absolutos el partido cay�, esto no redujo su porcentaje de voto -la participaci�n fue menor-, pero en 10 de los 12 municipios castellanoleoneses donde Vox se dej� apoyos esto s� vino acompa�ado de una ca�da del partido en porcentaje de voto.

Esta segunda medida da una imagen m�s representativa de la p�rdida de tir�n de Abascal en la �ltima carrera a las urnas. Su partido pas�, en el conjunto de Castilla y Le�n, del 17,6% del voto aglutinado en 2022 al 18,9% del pasado domingo, 1,3 puntos m�s. En el 61,3% de los municipios que visit� Abascal en campa�a, Vox creci� m�s que esos 1,3 puntos porcentuales, pero en el otro 38,7%, no. Esto es: la presencia del l�der del partido no marc� la diferencia en casi cuatro de cada 10 sitios por los que pase�. En Arag�n, Vox solo creci� por debajo de su media en el 16% de las localidades que visit� Abascal y, en Extremadura, en el 32,4%, aunque en este �ltimo caso la muestra era menos representativa -solo estuvo en 34 sitios; ahora, en 62-. Adem�s, Castilla y Le�n es la �nica comunidad en la que algunos de los enclaves por los que pas� el l�der de Vox respondieron en las urnas con un menor porcentaje de voto al partido: en 11 de los 62, la formaci�n cae.

El �xito de la ruta de Abascal, que en Extremadura le aport� 24.450 papeletas extra y en Arag�n, 31.619, se disip� en cierta medida en Castilla y Le�n, donde, de los pueblos que pis�, el l�der de Vox se llev� 8.489 electores m�s -en saldo neto-. Durante la campa�a, el partido se escud� en la movilizaci�n que generaba Abascal con sus visitas para defenderse de las cr�ticas que vert�an ex dirigentes de la formaci�n. Pero, al final, la traslaci�n a las urnas se ha quedado algo corta para acallar esos reproches.

En los �ltimos d�as, esas voces han dado un paso m�s y se han organizado para presionar a Abascal a repensar Vox: una decena de ex dirigentes nacionales han firmado un manifiesto pidiendo un congreso extraordinario del partido. Aunque no vinculan lo ocurrido en Castilla y Le�n a su iniciativa, es significativo que sea ahora cuando, por primera vez, l�deres que un d�a ocuparon la primera l�nea de Vox se ponen de acuerdo para dar un golpe sobre la mesa.

Y es que quienes lo secundan no son cualquiera. Afiliado n�mero uno de Vox, Ignacio Ansaldo. El cinco, Iv�n Espinosa de los Monteros. Afiliado seis, Javier Ortega Smith. Y el siete, V�ctor Gonz�lez Coello de Portugal. Los cuatro lo firman y, aunque el peso del primero es m�s bien simb�lico -fue presidente de Vox, pero solo por unas semanas-, los otros tres s� fueron perfiles con poder en el partido durante mucho tiempo, y pioneros. Como Roc�o Monasterio, ex l�der en Madrid y que tambi�n apoya el manifiesto. Eran referentes de Vox al lado de Abascal, habituales en las fotos de la c�pula, y ahora se unen para discutirle el rumbo del partido.

El documento que firman destaca que el objetivo del congreso extraordinario que llaman a convocar no es “imponer una candidatura alternativa” -“este manifiesto no nace contra nadie”, dicen-. Pero quienes un d�a estaban al lado de Abascal en la primera fila s� le instan ahora, en el texto, a “abrir un debate real sobre el rumbo del proyecto”. Y a discutir ideas organizativas, con una “revisi�n completa de la arquitectura interna del partido”. No cuestionan el liderazgo de Abascal, pero s� llaman a reflexionar sobre c�mo este se articula y qu� resultados da.

En este sentido, y tras el debate abierto sobre si Vox tiene su techo en el 20% del voto -pese a que las encuestas pronosticaron que el partido subir�a de esta marca en Castilla y Le�n, al final se qued� algo lejos-, los cr�ticos deslizan que el crecimiento de la formaci�n en los �ltimos a�os “no basta”. “No hemos sido capaces de disputar la hegemon�a en nuestro propio espacio pol�tico, que sigue en manos de otra fuerza”, sostienen, y la afirmaci�n coge vuelo tras el �ltimo paso por las urnas.

En Castilla y Le�n, Vox no logr� ser segunda fuerza en ninguna de las capitales de provincia -s� lo hizo en Badajoz y Teruel-. Y a este respecto tambi�n perdi� cierto tir�n Abascal en su ruta, pues de los 62 municipios que recorri� en campa�a, solo en 11 consigui� Vox ser primera o segunda fuerza -ya lo fue en siete en los comicios de 2022-. Estos 11 pueblos suponen el 17,7% del total que visit�, mientras que en Extremadura el partido logr� quedar en primera o segunda posici�n en el 29,4% de las localidades que pase� Abascal y, en Arag�n, en el 28%.

Vox super� la barrera del 20% en el 53,2% de los municipios castellanoleoneses que visit� el l�der del partido, un porcentaje a medio camino entre lo cosechado en Arag�n y Extremadura: en la primera, subi� del 20% en el 60% de los pueblos por los que pas� Abascal y, en la segunda, en el 41,2%. Pero, que esto no llevase a superar esa barrera psicol�gica en el global de ninguna autonom�a anima a los d�scolos en su cr�tica: “Convertirse en partido bisagra, expl�cita o impl�citamente, no es una etapa”. Y, todo, “en pleno tsunami de la derecha en el mundo”, record� Espinosa.


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