Internacional
Un atraco al viejo Tomás Rufo en la joyería de lujo de Domingo Hernández en Valencia
La presidente Pilar Bojo entr� a cara descubierta en esa joyer�a de lujo que fue la corrida de Domingo Hern�ndez y perpetr� un violento atraco no s�lo a Tom�s Rufo, sino a la propia corrida de Concha Hern�ndez, que merec�a un triunfo con su misma categor�a. Claro que la v�ctima que yace en el escenario del crimen es TR, que pudo cortar tres orejas, sali� �nicamente con una y cinco vueltas al ruedo que sab�an m�s a desagravio que a homenaje.
De pronto, Rufo hab�a vuelto a ser lo m�s parecido al viejo Rufo de su eclosi�n. El cartel se hab�a planteado como el partido de vuelta del mano a mano de Valdemorillo con Borja Jim�nez, pero no hubo causa en el partido de vuelta -si es que existi� en alg�n momento en el partido de ida- con Borja totalmente borrado. Para el duelo se buscaron seis toros de muy notables hechuras y muy buenas caras que sacaron un fondo de nota para el toreo, a veces con sus claves y siempre con la personalidad latente de Garcigrande. El conjunto, abierto y cerrado por dos toros cinque�os, puso un tapete extraordinario -a excepci�n del quinto- para haberse encumbrado.
Del regreso del viejo Tom�s Rufo dio cuenta el modo en el que volvi� a torear a la ver�nica, como hac�a mucho tiempo, por encima de la ambici�n de irse a porta gayola. Su comp�s con el capote lo hab�a aparcado en alg�n lugar perdido, y este mi�rcoles lo recuper� con excelencia. As� lo mostr� con el negro y cuajado sexto, el toro de m�s clase de la corrida, con ese punto mansito de abrirse. Rufo estaba ya arreado por los agravios anteriores del palco y la plaza tambi�n, ya que empujaba con af�n de venganza. TR lo tore� largo por una y otra mano, asentado de plantas, con m�s pulso que embroque. No se le pod�a ir el triunfo en la �ltima oportunidad de vendetta, y se tir� a matar con el alma. Hundi� la espada con los pitones silbando el pecho, puede que algo rinconera la colocaci�n, y los tendidos estallaron en una apote�sica pa�olada. La presidenta jug� la carta de aguantar mucho la concesi�n de la primera oreja y ya las mulillas engancharon el cad�ver entre la fuerte petici�n de la segunda. Las tres vueltas al ruedo siguientes ni siquiera consolaron.
Hab�a sido buen toro tambi�n el colorado cuarto, un tacazo, con sus teclas, pues ped�a una distancia y una colocaci�n que, cuando TR no se las ofrec�a, se acostaba o se quedaba m�s corto. Pero cuando se daba lo hac�a con categor�a. En esos momentos tambi�n Rufo se mostr� en su mejor versi�n, en las series m�s reunidas y profundas que cimentaron la faena m�s serena, la de m�s peso de las tres. La estocada, todav�a con el eco del aviso, fue la estocada de la tarde, incontestable. S�lo Pilar Bojo se puso contestataria. Nada. El talaverano no se lo pod�a creer, y casi se golpeaba con la cabeza contra las tablas. Una injusticia may�scula. La oreja que le hab�a negado en el toro de apertura de su lote pod�a ofrecer alguna duda, m�s por la colocaci�n de la estocada o por el desarrollo de la faena, m�s costosa con una embestida que se ven�a sin terminar de irse. Y �nicamente lo hizo cuando Tom�s Rufo concedi� distancia en los medios. Esas dos rondas exigiendo m�s por abajo constituyeron el epicentro de una obra desarrollada en diferentes terrenos con una coda de circulares para la parroquia. Dio entonces la primera de las cinco vueltas al ruedo de su c�mputo global.
Borja Jim�nez simplemente no estuvo. No s�lo con la espada. Ni en los planteamientos de faena, ni en las resoluciones. Como si se hubiera metido encima una presi�n asfixiante. Hab�a abierto la corrida el �nico cinque�o, un toro corpulento, de reunida cara, que sali� dormido, con un punto suelto que mantuvo durante toda la lidia, como si se fuese a ir sin marcharse nunca. Ese sello garcigrande de Domingo Hern�ndez. Su pac�fica nobleza contaba con notable embroque. Borja Jim�nez es cuando se enton� m�s, pero lo arruin� con el acero.
A porta gayola se fue Borja Jim�nez con el tercero -la lejana suerte de ahora- y libr� la larga cambiada pertinente y dos m�s de propina. Otro toro bueno que tard� mucho en ver, si lleg� a verlo: ped�a tiempo, mano izquierda y en paralelo a tablas. BJ estuvo constantemente muy atacado -ya desde el mal planteamiento por cambiados-, y no resolvi� con la espada. El quinto no sirvi� y baj� la nota de un conjunto para encumbrarse.
Plaza de toros de VALENCIA. Mi�rcoles, 18 de marzo de 2026. Novena de feria. Casi lleno. Toros de Domingo Hern�ndez, dos cinque�os (1� y 6�); de muy buenas hechuras y caras, un lujo; de notable fondo para el toreo, con sus claves; destac� el 6� por su clase; el 5� baj� la nota.
BORJA JIM�NEZ, DE AZUL PAVO Y ORO. Dos pinchazos y estocada (silencio); en el tercero, pinchazo y estocada ca�da (silencio); en el quinto, pinchazo y estocada (silencio).
TOM�S RUFO, DE VERDE OLIVA. Estocada baja (petici�n y vuelta); en el cuarto, gran estocada. Aviso (fuerte petici�n y vuelta); en el sexto, estocada (oreja, petici�n y tres vueltas al ruedo).


