Internacional
No me llames Dolorem, llámame Lolam, por Leonardo Giovannini
Para ilustrar el Jornal de anteayer hemos plagiado a Emile Chambon. En nuestra versi�n, tremenda se�ora cruza y descruza las piernas perezosa, como al descuido, pero conocedora del terremoto que provoca. A la derecha, en respetuoso silencio, Pla admira el gracioso vuelo de los piecitos, el giro de los tobillos, las idas y venidas del pantorrillamen, la apertura de las corvas, el ascenso de las rodillas, el frotamiento del muslamen. A la izquierda, el diarista intenta tomar nota de las maniobras perniles y de las reacciones de Pla; pero el continuo batir de la falda genera una fuerte corriente de aire que despeina al diarista y lo cubre de efluvios: as� no hay forma de concentrarse.
Este ajetreo tibioperoneo y crural estimula a Pla, v�ctima del p�rkinson masculino —pu�rkinson, con permiso de Pigget— y ya se dispone a glosar el talento novel�stico de la piernuda, escriba o no. C�mo son estos literatos, �qu� ineficiencia! Aprendan del maestro Giovannini, que usa la estrategia del artista pl�stico: v�ase la pen�ltima vi�eta (aqu� la historieta completa). En fin, �mucha teor�a de los cuidados, pero las mujeres son incapaces de apreciar la tragedia masculina! Y a la inversa, claro: tantos hombres incapaces de ver la tragedia femenina, cegados por la desdicha de su pene yermo. (Peneyermo podr�a ser palabra del a�o.)
(Terminado el martes diecisiete de marzo, tarde, pensando que estar�a muy bien una obra de teatro sobre Pla y el sexo, XPla podr�a llamarse, pero tambi�n tendr�a inter�s inventar el teatro-realidad con la obra del caser�o: la de los familiares de las v�ctimas desodiando a los asesinos, con su atrezo de vela y tapete; bastar�a una c�mara fija para hacer un Estudio 1 memorable.)



