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España tutea a Estados Unidos, pero cae por 70-84 ante el equipo invencible
Estados Unidos viajó a Puerto Rico sin mucha tensión. En la maleta ya llevaba el billete para el Mundial de Berlín y, en el horizonte, con Francia, un rival de su talla en los últimos Juegos, lejos de la isla, su interés era probar a su nueva generación de estrellas —Caitlin Clark, Angel Reese y Paige Bueckers— y esperar a ver si aparecía un sparring capaz de aguantarle el tipo unos cuantos minutos. Antes de la irrupción de España en su camino, con victorias muy sobradas en cada encuentro, las jugadoras se entretenían como podían, y Caitlin Clark, la mujer que ha iniciado una revolución en su deporte, primero desde la NCAA, y después en la WNBA, suspiraba por girarse un día y ver en la grada del Coliseo al boricua Bad Bunny. La jugadora de Indiana Fever ha contado que lo primero que hizo fue buscar si había alguna posibilidad de ver un concierto de Benito Martínez Ocasio, la estrella indiscutible de la última Superbowl, pero no había. Su mayor entretenimiento iba a ser medirse a una selección con otra base irreverente, Iyana Martín, y una pívot que aspira al número uno o dos del próximo draft de la WNBA, Awa Fam. Las dos estuvieron bien presentes en este duelo sin nada en juego, pero Estados Unidos, invicta desde 2006, venció con autoridad en uno de esos duelos que las jugadoras españolas no olvidarán.
España, así se ha visto en este torneo que le ha dado el pase para el Mundial de Berlín, del 4 al 13 de septiembre, tiene mucho más que dos jóvenes con mucho talento, y Raquel Carrera, aliada de Megan Gustafson desde el salto inicial (30 puntos entre las dos interiores), que demostraron que ellas saben cómo crecerse ante una selección con 11 Mundiales y nueve Juegos Olímpicos en su palmarés, un equipo invencible desde hace dos décadas. Aunque si España resistía era fundamentalmente por su defensa, que impedía correr y anotar canastas fáciles al combinado norteamericano. Un equipo que rondaba los 100 puntos de promedio (98,8) y que esta vez se quedó en 84, el mayor éxito de las españolas.
Los momentos más vibrantes llegaron con Iyana Martín y Awa Fam en la cancha. Las dos jóvenes llevan coincidiendo en la selección española desde que eran unas niñas y ambas saben que van a ser importantes en el próximo draft. La asturiana, veloz en las penetraciones, atrajo la atención de la defensa norteamericana y dobló el balón de manera recurrente a su bestie, que demostró el porqué de su fama.
Pero Estados Unidos es un equipo muy físico que nunca baja el ritmo y los rivales, los poquísimos en todo el mundo que son capaces de tutearlas, como España en Puerto Rico, necesitan mantener esa velocidad y esa intensidad para no descolgarse en el marcador. Así ocurrió cuando flaqueó la defensa de España y las pívots estadounidenses dominaban los tableros y regalaban segundas oportunidades logrando numerosos rechaces en ataque. Después de esos desajustes, las campeonas olímpicas y mundiales abrieron la primera brecha considerable (30-42).
El baloncesto español, con los deberes hechos, se deleitaba viendo a Iyana emparejada con Caitlin Clark, un icono del deporte en femenino. Debió tirar más fotos, como canta Bad Bunny, en ese momento, porque el poderoso bloque de Estados Unidos iba imponiendo su ley poco a poco, minuto a minuto, punto a punto. Aunque las jugadoras españolas demostraban que querían competir pese a tener la Copa de la Reina la semana que viene, eran incapaces de mantener el ritmo marcial de una selección en la que faltan portentos como A’ja Wilson, Breanna Stewart o Sabrina Ionescu, y que foguea ya a las mujeres que han llegado para ocupar el hueco dejado por referentes mundiales como Diana Taurasi o Sue Bird.
Con el partido quebrado, con Kahleah Copper —campeona de la liga española en 2022 con el Perfumerías Avenida— desmelenada, Miguel Méndez aprovechó para hacer algunas pruebas, como una defensa zonal que no duró demasiado ante un contrincante que, sin la tensión del marcador, ya era imparable. Daba igual que solo utilizara a nueve jugadoras (introdujo a las restantes en los dos últimos minutos). Les sobraba para someter a una España ya clasificada para el Mundial y que ya había empezado su descompresión.


