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Quién es Gian Luca Pelloni Bulzoni, hijo adoptivo y heredero universal de Raffaella Carrà: "Confiaba ciegamente en él"
Durante casi treinta a�os fue el hombre en la sombra de Raffaella Carr�, una presencia discreta en la vida p�blica de la diva m�s querida de Italia. Pero sobre todo fue el guardi�n silencioso de la esfera �ntima de una vida expuesta bajo los focos: de una privacidad que la Reina de la televisi�n defendi� con u�as y sonrisa.
Gian Luca Pelloni Bulzoni, en el brillante mundo del espect�culo, fue durante mucho tiempo “solo” —por decirlo de alg�n modo— el asistente personal de Raffaella. Hoy, en cambio, las cr�nicas judiciales y los documentos del Tribunal de Roma rompen la discreci�n sobre su relaci�n especial: es �l el hijo adoptivo y heredero universal de un imperio que incluye no solo un importante patrimonio inmobiliario y financiero, sino tambi�n los derechos de imagen y de autor de la diva.
Nacido en Ferrara, en la regi�n de Emilia-Roma�a, en 1964, Bulzoni (Pelloni es el apellido en el registro civil de Raffaella) encarna esa discreci�n emiliana que tanto gustaba a su madre adoptiva. Primero fue guardaespaldas de ella, luego confidente y en las �ltimas dos d�cadas su mano derecha: “La persona en la que confiaba ciegamente”, confirman amigos comunes. Su alianza profesional fue un encaje perfecto de confianza y protecci�n. Mientras Carr� sacud�a al pa�s con un movimiento de caderas o un ombligo descubierto, Gian Luca permanec�a un paso atr�s, gestionando la agenda, los contratos y los estados de �nimo de un icono que no quer�a managers, pero s� rodearse de afectos sinceros.
Dedicaci�n exclusiva
Quienes lo han visto en los pasillos de via Teulada o en la casa romana de Carr� lo describen como un hombre de rigurosa precisi�n, dotado de una dedicaci�n casi exclusiva hacia Raffaella. No era un simple empleado: era el filtro entre el mito y la realidad. Un trabajo detr�s del cual se escond�a un v�nculo filial que solo ahora recibe confirmaci�n oficial.
Una adopci�n sin ruido
Con la adopci�n, realizada lejos del ruido de los tabloides, ahora sobre Pelloni Bulzoni recae tambi�n el papel de guardi�n de la memoria de un talento que no tuvo descendencia directa. Y la tarea de “continuar su actividad y llevar adelante en su nombre todas las iniciativas ben�ficas”, seg�n informa la reci�n creada Fundaci�n Raffaella Carr�. As�, esta historia de fidelidad absoluta se transforma en una dinast�a. Una sucesi�n que no necesit� proclamaciones, consumada en el secreto de una familia elegida y construida d�a a d�a, entre rodajes y viajes.
Un “heredero universal”, pero no “�nico”, precisa finalmente la Fundaci�n, porque “Raffaella Carr� en sus �ltimas disposiciones no excluy� a ninguno de sus seres queridos”. Pero sab�a que alguien deb�a seguir ocup�ndose de ella despu�s de su muerte. Y lo eligi� a �l.


