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Internacional

La trabajadora social que visitó durante años a los hijos de Juana Rivas, al juez: "Gabriel me dijo que su padre nunca le había pegado"

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Sucedi� una tarde de finales de 2019. La trabajadora social Ivana Napoli, empleada del Ayuntamiento de Carloforte, en Cerde�a, acompa�aba a los hijos de Juana Rivas y Francesco Arcuri con su madre.

La trabajadora social llevaba unos meses visitando el hogar de Arcuri dos veces por semana para cumplir la orden del tribunal civil que le hab�a otorgado la custodia de los menores al padre, y que no s�lo hab�a declarado a la madre perniciosa para sus hijos por no saber distinguir su inter�s propio del de ellos, sino que la hab�a obligado a tratarse, en Espa�a, por este motivo.

La funci�n de Napoli era simple: asegurarse de que la convivencia de los menores con el padre era la mejor posible. La sentencia civil de 2018, dur�sima con la madre, tambi�n hab�a detectado dificultades del padre para ejercer como tal en ocasiones, por la interferencia en su relaci�n con sus hijos del conflicto entre los padres. As�, Napoli hab�a comenzado en 2019 a cumplir ese mandato, visitando cada semana en dos ocasiones, habitualmente por espacio de dos horas, la casa de Arcuri, Daniel (cinco a�os en ese momento) y Gabriel (12 a�os).

La an�cdota que Napoli ha relatado ahora a otro juez, esta vez penal, la semana pasada, tuvo lugar una tarde de ese mismo a�o, cuando llevaba apenas unos meses visitando a padre e hijos.

Un a�o antes, el diario espa�ol ABC hab�a publicado tres “cartas” en que Gabriel Arcuri denunciaba incontables vejaciones por parte del padre sobre los dos menores. La Fiscal�a italiana ya entonces archivaba todas las denuncias de la madre contra el padre por presuntas agresiones a los ni�os. El motivo: o llegaban sin parte de lesiones, o el parte no denotaba la presunta lesi�n, o apenas las acompa�aban fotos que no mostraban ning�n maltrato.

Rivas hab�a sido ya condenada por secuestrar a sus hijos en Espa�a y todos entend�an en Cerde�a que buscaba recuperarlos por la v�a de denuncias instrumentales. Adem�s, el tribunal civil italiano hab�a determinado que Gabriel, quien m�s hab�a sufrido la sustracci�n de 2017 (cuando ten�a 11 a�os), hab�a ‘comprado’ a la madre su papel de v�ctima ante Arcuri, y que simplemente estaba dici�ndole a Rivas lo que quer�a o�r para mantener el v�nculo.

Pero aquellas “cartas” eran, no obstante alarmantes, as� que Napoli aprovech� una ocasi�n que tuvo a solas con el chico, al llevarle en coche al encuentro de su madre, para preguntarle si su padre le hab�a maltratado alguna vez. Si lo que Gabriel hab�a escrito, y ABC publicado, era cierto.

“Me dijo que no, que nunca le hab�a pegado”, relat� Napoli el jueves pasado ante el juez penal que, al fin, despu�s de que un fiscal jefe tomara la causa, juzga ahora a Arcuri por cuatro presuntas agresiones a sus hijos en esos a�os, 2019 y 2020.

Napoli -que a continuaci�n habl� al menor sobre la importancia de “decir siempre la verdad”- lo cont� el jueves pasado ante el tribunal, como ejemplo de lo que siempre percibi� alrededor de los menores: un padre con mejor o peor car�cter, pero centrado en cuidarles, y una madre que presionaba para que los menores acusaran al otro progenitor de hechos que no hab�an sucedido.

Napoli, que a�n hoy, siete a�os despu�s, sigue visitando a Daniel en casa de Francesco Arcuri, y que declar� tambi�n al juez que el ni�o est� “feliz” y no quiere volver con su madre, cont� otra situaci�n esta vez con el hijo peque�o de la pareja, que tiene hoy 12 a�os.

Daniel, en otro momento de esos a�os, le dijo un d�a a la trabajadora social, sin Arcuri presente: “Tengo que decirte un secreto”. Napoli se acerc�. Y el ni�o le cont�, tal y como ella declar� la semana pasada ante el juez, que su madre le dec�a que si quer�a salvar a mam� “ten�a que decir que pap� le pegaba” a �l. Y que no s�lo se lo dec�a ella, sino tambi�n otras personas a su alrededor, e incluso “abogados”.

Napoli ha declarado ahora tambi�n al juez que nunca, visitando el hogar familiar dos veces por semana durante a�os -ahora va una vez por semana-, hab�a visto “marcas” en el cuerpo de los ni�os, por lo que jam�s entendi� la necesidad de protegerlos del padre.

En cambio, explic�, s� hab�a tenido que pedir en muchas ocasiones visitas protegidas para la madre, en orden a que Rivas viera a los ni�os en puntos de encuentro familiar, supervisados por psic�logos o trabajadores sociales, para proteger a los menores de las situaciones que la propia Napoli advert�a entre su madre y ellos.

Napoli tambi�n entr� a narrar c�mo vivi� uno de los episodios ahora denunciados: la bofetada que Arcuri le propin� a Gabriel cuando este ten�a 16 a�os, y que el padre jam�s ha negado. “Es la �nica vez que le pegu�, pero tambi�n es verdad que �l me intent� agredir”, ha admitido varias veces Arcuri.

Seg�n la denuncia, la agresi�n de su padre fue tal que el chico qued� con “marcas en la cara” y luego denunci� los hechos ante Napoli. Sin embargo la trabajadora social narr� los hechos de forma muy distinta.

Cuando ella lleg� a casa, explic� al juez la semana pasada, Arcuri le cont� su versi�n de lo sucedido: tras una discusi�n, el padre hab�a dado un bofet�n al hijo -los psic�logos forenses advert�an en sus informes de que Arcuri no pod�a en ocasiones ejercer como progenitor porque Gabriel se amparaba en el conflicto entre sus padres-, y el menor “intent� agredirle”, por lo que el padre sali� del coche en que ambos estaban.

Tras escuchar la versi�n de Arcuri, la trabajadora social acudi� al hijo a recoger la suya. Y era la misma. Napoli agreg� que Gabriel, al contrario de lo que �l asegura, no ten�a ninguna marca en la cara.

Tambi�n declar� en la misma sesi�n, el jueves 12 pasado, la pediatra que trat� a los menores durante sus primeros a�os de vida. La profesional dijo haber visto a los ni�os, en ese tiempo, entre seis y siete veces al a�o, dependiendo de las ocasiones. Asegur� que jam�s ninguno de ellos le habl� de maltrato, y que jam�s vio ninguna marca en ninguno de ellos.

Declar� igualmente ante el juez una representante de una asociaci�n contra la violencia de g�nero que sol�a acompa�ar a Juana Rivas en sus visitas a Cerde�a cuando viajaba a visitar a sus dos hijos en esa �poca, llamada Bruna Biondo. Seg�n ella, los menores manifestaban constantemente, cuando estaban con Rivas, miedo por volver con su padre y aseguraban que Arcuri les pegaba.

En realidad, los menores han manifestado eso en muchas ocasiones estando con su madre. La �ltima y m�s sonada fue la protagonizada por Daniel cuando la Justicia espa�ola oblig� a Rivas a devolverle al ni�o el verano pasado, en Granada.

En el primer intento, el 22 de julio, Rivas y su consejera �ulica, Francisca Granados, entraron al Punto de Encuentro Familiar en Granada dejando al menor fuera, grit�ndole a la prensa y a los activistas congregados: “Me va a matar, mi padre me va a matar”. Las trabajadoras sociales del propio centro juzgaron su actitud impostada, y la juez oblig� a que volviera con su padre, cosa que sucedi� tres d�as despu�s.

Ahora el ni�o est� de nuevo “feliz” con Arcuri, como ha podido constatar los servicios p�blicos que le monitorizan, y ha vuelto a quejarse en Italia de los intentos de manipulaci�n de su madre y su entorno, comenzando por Rivas e incluyendo a Granados.

En realidad, esas actitudes las han explicado las tres sentencias civiles italianas que hasta ahora le han otorgado siempre la custodia de los ni�os a Arcuri, incluso aunque Gabriel decidi� con 16 a�os irse a vivir con su madre en Granada, al, entendieron los jueces, preferir su estilo educativo.

Dichas sentencias, apoyadas en testimonios como el de Napoli, siempre han entendido que Rivas antepon�a su conflicto con Arcuri y su presunta condici�n de v�ctima a su relaci�n con los menores, por lo que en ocasiones estos -en las cartas de Gabriel o con Daniel llorando teatralmente en Granada- han respondido a la demanda de su madre de acusar a su padre.

Tanto Rivas como Gabriel declararon en ese sentido en el juicio a Arcuri por las presuntas cuatro agresiones de entre 2019 y 2020. Acusaciones que, en todo caso, ya fueron descartadas tanto por el tribunal civil, que otorg� de nuevo a custodia de Daniel al padre en febrero pasado, como la Fiscal�a de Menores, que un mes antes certific� que el ni�o, retenido por su madre en Espa�a, deb�a volver a Italia.

Por esa retenci�n, precisamente, hay un procedimiento abierto por sustracci�n en los juzgados de Granada. Si Rivas fuera condenada de nuevo habr�a de cumplir adem�s la pena de dos a�os y medio de la que fue indultada por el Gobierno de Pedro S�nchez, al haber reincidido dentro del periodo de cuatro a�os desde la primera condena.


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