Internacional
La Sepi evita respaldar en público a Escribano y eleva la tensión en el consejo de Indra
La polémica integración de Escribano Mechanical & Engineering, la empresa de Ángel Escribano, presidente de Indra, y su hermano, en la cotizada sigue generando una fractura en el Consejo de Administración que ayer se agrandó un poco más y provocó nuevas turbulencias en bolsa. La acción de Indra se llegó a desplomar un 8% y cerró finalmente con caídas del 4,19%, lo que supone evaporar 440 millones de euros de valor en bolsa en una sesión en la que se ha negociado el doble de títulos de la compañía que de media.
De fondo, los rumores de un inminente cese de Ángel Escribano a instancias del Gobierno, al igual que ocurrió en febrero. En ese momento, la acción llegó a acumular más de un 15% de caídas en varios días sumados a las dudas por la fusión, sin embargo el tajante respaldo del Gobierno al presidente de Indra cortó la sangría en bolsa. Esa fue la principal diferencia respecto a lo ocurrido ayer.
Ni la Sociedad Estatal para las Participaciones Industriales (Sepi), ni desde del Gobierno respaldaron la gestión de Escribano, bajo cuyo mandato la compañía multiplicó por tres su valor. Fuentes de Moncloa se desmarcaron de cualquier intento de cese inmediato de Escribano, pero eludieron al tiempo respaldar públicamente la continuidad del presidente de Indra. Por su parte, el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, llamó a la “prudencia” y puso el foco sobre el consejo de la compañía. “Este tipo de decisiones, como bien sabe, le corresponden a los órganos de gobierno de la empresa”, incidió el ministro.
El presidente de Indra tampoco se ha pronunciado y continuó su agenda con un acto en Oviedo con más de 300 empresas para avanzar en el desarrollo de los nuevos programas de defensa en marcha. En este acto, el grupo firmó acuerdos con 23 compañías y Escribano estuvo acompañado por Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Defensa, que, a su vez, el lunes, se había pronunciado en un acto organizado por Expansión a favor de las fusiones en el sector. «Para competir en Europa y en el mundo, hay que ser innovadores y competitivos, pero también tener tamaño».
El problema de la fusión
La Sepi controla la mayoría de acciones de Indra, casi un 28%. Más allá del conflicto de intereses que supondría que una empresa cotizada comprara la compañía familiar de su presidente, un problema central para el Gobierno sería perder el control de la compañía ante el ascenso de los Escribano, que controlan ya el 14% de las acciones. El otro, las potenciales demandas de accionistas en un momento de escrutinio tras las acusaciones de corrupción contra el anterior presidente de la institución.
En el caso de los Escribano, están dispuestos a aceptar una fusión en la que queden por debajo del Gobierno y vendan parte de las acciones, eso sí, a un precio que consideren justo, ya que por el camino perderían el control de su empresa familiar, construida desde el pequeño taller que regentaba su padre. Esa valoración podría estar entre los 1.500 y los 2.000 millones de euros, gracias a los nuevos contratos y el auge del sector.
La clave está, como decía Cuerpo, en los «órganos de Gobierno» y concretamente el Consejo de la compañía. Escribano cuenta con un aliado en Amber Capital, el fondo de Joseph Oughourlian, dueño de Prisa, que cuenta con un 5% del capital, pero mantiene un consejero en el órgano, así como en otros fondos de inversión, entre ellos el activista Third Point, cuya posición en Indra se desconoce. Si se suma a Javier Escribano, eso da tres asientos favorables, frente a los tres consejeros de la Sepi y Jokin Aperribay, consejero por Sapa, tercer accionista de Indra y contrario a la operación. En medio, se encuentra el consejero delegado, José Vicente de los Mozos, que pilota la fusión, y siete consejeros independientes que son quienes tendrían en su mano motivar un relevo al frente de Indra.
A diferencia del cese de Fernando Abril Martorell en 2021, Escribano sí que cuenta con un mandato en vigor hasta dentro de tres años tras haber recibido en verano el voto positivo del 99% de los accionistas en la pasada junta, con lo que los consejeros deberían justificar el cese de un directivo que parece que tiene al mercado de su parte.


