Internacional
La capacidad triunfadora de Marco frente a la verdad de Víctor H. en una tarde recia en Valencia
La pureza de Victor Hern�ndez encontr� su n�mesis en la capacidad de Marco P�rez. Que se llev� el toro de una tarde nada f�cil, recia, y el triunfo por mayor�a. Cabe en la fiesta V�ctor H. y cabe Marco P�rez. Pero el camino de la verdad es innegociable. El concepto de una sola v�a frente a la idea multidimensional. �Existe una verdad �nica o m�ltiples verdades? A V�ctor le negaron una oreja y Marco conquist� dos. Cay� de pie en Valencia con el toreo que trepa, con su raza, su listeza y su espada.
Tra�an los toros de Santiago Domecq divisa negra por la muerte de Ana Mar�a Boh�rquez, la matriarca de la casa, toda una vida dedicada al caballo, al enganche y las tradiciones. Poti Boh�rquez dej� huella y el luto en sus toros. Saltaron todos cuatre�os, menos el sexto, con los cinco a�os cumplidos. Como el sobrero que hizo cuarto bis, del mismo hierro. Muy serios, pero lejos de la armon�a, una corrida por encima del trap�o de Valencia. Una t�a y bastante fea. Destac� el tercero -Brav�o por nombre para hacer honor a su sangre-, el m�s hechurado, muy por encima de un conjunto de juego desigual, pero igualado en una dureza cierta y la falta de clase. En esa botica donde hab�a de todo, no se encontraron el empuje ni la flexibilidad.
A V�ctor Hern�ndez le arropa la verdad, m�s que el nombre. Por pura econom�a de lenguaje, para que quepa en un titular y encaje en los carteles con exactitud, lo bautizo como V�ctor Hache desde ya. Pues, V�ctor H. se presentaba como matador en Valencia y caus� asombro con una pureza que enra�za en Galapagar. Ofrecer esa verdad a un toro tan hondo e insincero en su obediencia contaba con un m�rito descomunal. Ven�a dormido, sin darse nunca en serio, con la entrega debida, que correspond�a por entero a V�ctor. Desde que se clav� por estatuarios, tore� con una firmeza de plantas extraordinaria. La mano del toro fue la derecha y la de Hern�ndez es la izquierda. Traz� naturales superiores y tore� magn�ficamente por derechazos. Sostuvo no s�lo la colocaci�n tomista del medio pecho, sino una distancia exacta, siempre la misma. Y lig� el toreo hasta las apretadas bernadinas de despedida. La estocada se hundi� muy tendida pero suficiente. Era de oreja. El presidente empez� ya a dar el cante, neg�ndola.
Ya no pudo remontar con un quinto de pinta salinera tremendamente desabrido, muy desagradecido para estar delante -m�xime con tanta verdad-, por cuanto no transmit�a arriba su calambre, las aristas cortantes. V�ctor Hache se justific� con creces, pero la estocada se le fue tendida -otra vez- y necesit� del descabello. Sus condiciones de torero de plaza grande quedaron inc�lumes.
Marco P�rez, que tambi�n debutaba en Valencia, sali� con la hierba en la boca. Fuera de Madrid y Sevilla, Valencia se convert�a en el gran escaparate. El tercero de Santi apareci� con otras hechuras, serio pero m�s amable. O mejor dicho, m�s descolgado. Apuntaba pronto buenas cosas. Y vaya si las tuvo: la humillaci�n y tirar hacia delante. Una bravura la de Brav�o veteada de esa casta que da m�s velocidad que comp�s. Marco lo embal� todav�a m�s en el inicio de faena. Tanto, que le hac�a perder las manos. Pero como es m�s listo que el hambre recondujo la situaci�n. Lig�, conect� con la gente y con la vibrante repetici�n del domecq, que ten�a mucha importancia. Por una y otra mano le dio fiesta. Alegr�a salmantina para Valencia. Brav�o quiso irse y termin� refugi�ndose entre las rayas, donde Marco P�rez implement� los registros falleros por circulares y luquecinas bajo el sol. Un espadazo, quiz� desprendido, le puso en disposici�n de las dos orejas. El palco hizo de dique.
No import� porque ante el imponente �ltimo toro se fue detr�s de la espada como un tit�n. Sell� con ella un faena de raza y actitud incuestionables con un juego parco, frenado, agarrado al piso. S�lo pasar al toro ten�a un m�rito enorme. Muchos registros y no menos capacidad. Tiene una computadora en la cabeza. Es posible que ante este toro se superase.
Un aire triste hab�a sacado el que abri� plaza, tocado arriba de pitones, muy fr�o, con la fijeza como nota m�s alta y la humillaci�n y la raza, a la baja. Nunca se calent�. Miguel �ngel Perera se lo hizo todo suavecito, a su altura hasta que lo apret� m�s, perfecto. Pero lo mat� mal. Tampoco lo vio con la espada ante el sobrero -el mitin del presidente para devolver al titular con la mano partida fue de chufl�n-, despu�s de haber tapado todos defectos de una embestida sobre las manos, sin descolgar y recta.
Camino de las 20.00 horas se llevaban a hombros a Marco P�rez, entre la alegr�a de Valencia.
PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. Martes, 17 de marzo de 2026. Octava de feria. Algo m�s de media entrada. Toros de Santiago Domecq, dos cinque�os (6� y 4� bis); muy serios y feotes; de juego desigual y sin clase; destac� el 3� con mucha diferencia.
MIGUEL �NGEL PERERA, DE AZUL MARINO Y ORO. Dos pinchazos hondos atravesados y descabello. Aviso (silencio); pinchazo bajo y estocada ca�da (saludos).
V�CTOR HERN�NDEZ, DE AZUL PAVO Y ORO. Estocada muy tendida (petici�n y vuelta); media tendida y cinco descabellos (silencio).
MARCO P�REZ, DE AZUL PAVO Y ORO. Estocada desprendida. Aviso (oreja y petici�n); estocada (oreja y petici�n). Sali� a hombros.


