Internacional
Caroline Darian: "Sé que mi padre me violó. Soy la gran olvidada del caso de Dominique Pelicot"
�Me cuesta un poco llegar a todo en este momento pero creo que es necesario que siga hablando. Intento no hacerme demasiadas preguntas, afortunadamente�. Caroline Darian eligi� como apellido para su nombre de guerra una contracci�n de los nombres de sus hermanos, David y Florian. Fue una forma de protegerse, s�, pero tambi�n una declaraci�n de intenciones. La hija de Gis�le y Dominique Pelicot no tuvo que renunciar al apellido de su padre cuando decidi� dejar de llamarlo as�, ya hab�a adoptado el de su marido al casarse, pero se construy� un alter ego empoderado por el amor fraternal para afrontar su reconstrucci�n y, de paso, convertir su gesta personal en algo �til para la sociedad.
Bajo ese alias ha publicado en Espa�a su segundo libro, Para que no se olvide (Seix Barral), un an�lisis pormenorizado del juicio que cambi� para siempre la percepci�n sobre la sumisi�n qu�mica; tambi�n, un manifiesto fundacional de su asociaci�n contra la violencia sexual M’endors pas (no me duermas); pero, sobre todo, un grito de auxilio agravado por la incertidumbre. �Un infierno perpetuo�, lo defini� Gis�le Pelicot en una entrevista con EL MUNDO.
La familia de Caroline Darian salt� por los aires el 2 de noviembre de 2020, cuando su madre descubri� que durante una d�cada hab�a sido el juguete sexual durmiente de medio centenar de hombres incluido su marido, erigido en director de orquesta del horror por medio de una p�gina de contactos. La vida de Caroline Darian, la paz mental de una madre de familia con una carrera profesional exitosa y un d�a a d�a moderadamente feliz, termin� de derrumbarse al d�a siguiente, cuando fue a ella a quien mostraron dos fotograf�as tomadas entre 2016 y 2019 de una mujer inconsciente y semidesnuda encontradas en los archivos eliminados del ordenador de su padre, dentro de una carpeta titulada Mi hija en pelotas.
Supo inmediatamente que Dominique Pelicot la hab�a violado tambi�n a ella. �No se limit� a hacerme fotos. Estoy absolutamente convencida. Teniendo en cuenta lo que le hizo a mi madre, esa barbaridad a la que la someti�, �qui�n esperar�a alg�n tipo de moderaci�n respecto a su hija?�, se enerva ante la c�mara del ordenador. Caroline Darian responde a la videollamada desde alg�n lugar de la Regi�n parisina, en una sala sobria y poco iluminada, entre reuni�n y reuni�n. �Todo este ajetreo es un poco abrumador. Pero bueno, consigo gestionarlo�. El rictus de esta mujer de 47 a�os es severo. Su lenguaje es duro y directo y no oculta que est� muy, muy enfadada. �Quiero que se me reconozca como v�ctima de mi padre�, sentencia.
En esa ardua batalla contra el muro infranqueable de la falta de pruebas se encuentra inmersa, de momento, a la espera de que prospere la denuncia que interpuso contra �l hace un a�o en el mismo juzgado de Avi��n que lo sentenci� a 20 a�os por el caso que lo bautiz� como el monstruo de Mazan. �No tenemos noticias. Declar� por �ltima vez el 25 de noviembre y, desde entonces, no he vuelto a saber nada�, lamenta. �Mi impresi�n es que la Fiscal�a de Avi��n se volc� en el caso de mi madre, en el que s� hab�a pruebas suficientes, y no considera prioritario el caso de la hija. Dada la magnitud de la investigaci�n, aquel fue el juicio de Gis�le, no el de Caroline. Soy la gran olvidada de este caso�.
El pasado verano, Dominique Pelicot rechaz� de pleno una posible visita de su hija en prisi�n: �Puesto que ya no existo para ella, ella tampoco existe para m�… Frente a frente y mir�ndola a los ojos, le repetir�a exactamente lo mismo: no le hice nada. Tal como ella dijo en la audiencia, que me deje morir como un perro�. La nota que le hizo llegar a trav�s de su abogada cay� como un jarro de agua fr�a en la �nica esperanza que guardaba Caroline de encontrar la paz en la certeza. �No tiene el valor de enfrentarse a m�. Nunca ha dado una explicaci�n racional para esas fotos. Nunca. Primero, dijo que no recordaba haberlas tomado. Despu�s, que eran fruto de un chantaje. Incluso sembr� la duda: ‘�Qui�n dice que esa sea mi hija?’. Y ahora se niega a verme. Lleva cinco a�os encerrado en nueve metros cuadrados pero, de alguna manera, tambi�n me ha encarcelado a m�. Es una forma de seguir teniendo el poder. �l es el �nico que sabe lo que ocurri�. Pero yo no soy la vecina de enfrente, soy su hija. Y �l est� ganando de nuevo�.
–�Qu� significa Dominique Pelicot para usted hoy?
–Es un cobarde, un monstruo. Y adem�s, un manipulador. No lo digo yo, sino las siete evaluaciones psiqui�tricas que le han hecho. Todas destacan su frialdad, su falta de empat�a. No se puede hacer lo que hizo con un disco duro normal. Y estoy convencida de que el caso de mi madre es s�lo un �rbol que tapa un bosque de horrores.
“Mi madre no estuvo ah� para m� cuando la necesitaba. No s�lo sufr�a ella. A�n no ha asimilado con qui�n estuvo casada”
El relato que Caroline Darian hace de un juicio que, considera, no hizo justicia, es a ratos dur�simo con su propia madre, de quien ha estado alejada pr�cticamente dos a�os hasta que se han reencontrado, primero, en largas conversaciones telef�nicas y despu�s, en persona con el 8-M como simb�lico tel�n de fondo. �Creo que, finalmente, ha entendido que no estuvo ah� para m�. Le llev� tiempo comprender que no s�lo sufr�a ella�, dice. �Somos muy diferentes. En su lugar, creo que yo no seguir�a viva�.
–Quiere visitar a su ex marido en prisi�n. �La acompa�ar�?
–Cree que Dominique Pelicot le dar� respuestas, pero se enga�a. Mi madre ha estado manipulada 50 a�os. Ha disociado su vida de este episodio y no va a conseguir nada. �l no tiene ning�n inter�s en aliviar nuestro sufrimiento.
–�Cree Gis�le que su padre abus� de usted?
–Se centra en las pruebas, y por el momento, no las hay. As� que supongo que, para ella, es mejor concluir que no sucedi�. Ser�a mucho m�s dif�cil mirar de frente a la verdad y admitir que no pudo proteger a su hija. No ha asimilado del todo con qui�n estuvo casada.
El principal punto de fricci�n entre ambas gira en torno al concepto de v�ctima: Gis�le lo rechaza una vez cerrado el caso; Caroline teme no poder alcanzarlo jam�s. �Llevo cuatro a�os diciendo alto y claro que soy v�ctima de mi padre y nadie me reconoce como tal. Ni siquiera, �l�, dice. �Y es mi padre, me lo debe�.


