Internacional
«Me sorprendió en mi casa metiéndome coca y ofuscado la maté»
Julián González, acusado por la UCO de la muerte de su vecina Francisca Cadenas en Hornachos (Badajoz) en mayo de 2017, aseguró en su declaración judicial que la mujer le sorprendió en su casa consumiendo cocaína, que discutieron y que en un «ataque de ira» la golpeó de forma reiterada y la mató. Según señaló Juli, como se le conoce en el pueblo, Francisca acudió a su casa a preguntar por la salud del tío de los dos hermanos -ambos acusados de homicidio y contra la libertad (enterramiento del cadáver)-, que había sufrido un ictus y tenía medio inmovilizado medio cuerpo. «La puerta se encontraba medio abierta y ella entró en mi casa y me vio metiéndome unas rayas de cocaína».
Como la relación entre ambas familias era buena, de vecindad, y siempre según a versión de Juli, la mujer le recriminó la situación y el hecho de consumir droga; entonces, él, preso de la ira y de las drogas, tuvo una fuerte discusión con ella y terminó golpeándola. De acuerdo a esta versión, Francisca habría fallecido de «manera instantánea».
Julián ratificó ante el juez que su hermano no tuvo nada que ver con el crimen porque en ese momento se encontraba en el hospital de Mérida cuidando de su padre, que estaba ingresado.
Tras el crimen, el asesino confesó intentó trasladar el cuerpo de la mujer ya muerta fuera de su vivienda, pero se encontró con que en la calle había mucho movimiento, ya que la familia de la víctima había empezado las labores de búsqueda por la calle Nueva, donde vivían, y por la zona.
El asesino confeso quería trasladar el cuerpo fuera de Hornachos a alguna zona de campo para enterrarla. Además, confirmó en su declaración que recibió en aquella noche la visita del hijo de Francisca, José Antonio, pero que no le permitió entrar en su domicilio, ya que la mujer ya estaba muerta.
Además, sostiene que escondió el cadáver en su casa, que su hermano no se enteró al llegar de Mérida esa noche y que aprovechó al día siguiente para, una vez que Manolo se marchó a trabajar, esconder el cadáver debajo del suelo del patio de su casa. Y, efectivamente, confirmó ante el juez que el ruido que escucharon los vecinos a día siguiente corresponde a las herramientas que utilizó para esconder el cadáver de su vecina.
De forma paralela, resalta en su confesión que en los primeros días siempre tuvo la idea de desprenderse del cadáver y trasladarlo fuera de su domicilio, pero que como recibió dos veces la visita de la Guardia Civil en los días posteriores al asesinato, y como en ambas inspecciones oculares, los agentes no encontraron los restos, decidió, por tanto, mantenerlos definitivamente en su casa al considerar que la Guardia Civil ya nunca volvería a su vivienda a realizar un registro. Así, mantuvo los restos allí durante casi nueve años hasta ser descubiertos por la UCO.
Precisamente, fue el sargento de la UCO, en el primer registro con autorización oficial del juez la semana pasada, quien le dijo que iban a proceder a abrir la zona donde pensaban que estaba enterrada Francisca, en el patio. Tras haber sostenido el día anterior durante seis horas seguidas su inocencia, fue entones cuando Juli se derrumbó: «No sigan, está ahí enterrada». El sargento entonces lo detuvo, lo esposó y le leyó sus derechos.
En el auto judicial, y también las primeras investigaciones, a pesar de las escuchas telefónicas que los agentes de la investigación le hicieron a los dos hermanos, que llegaron a deshacerse del móvil el 7 de marzo, y que confirma que estaban obsesionados con su vecina, desde el punto de vista sexual, no se les imputa, al menos por el momento, ningún delito relacionado con agresiones sexuales en relación a la causa directa del crimen.
En el auto judicial, a pesar de las referencias constantes en este sentido de las grabaciones, no se ha podido demostrar todavía que hubiera ninguna agresión sexual en relación al asesinato.
El abogado de los detenidos, José Duarte, asegura a EL MUNDO, que siempre según su defendido, el cuerpo fue ocultado «por pánico» por la reacción del pueblo y de sus propios hermanos. Con respecto a las bridas y otros elementos de retención que la UCO encontró, el abogado afirma que están relacionados con la ocultación del cuerpo. Además, Duarte descarta el móvil sexual porque, a pesar de que la UCO y el juez lo han valorado, finalmente no se incluyeron en las conclusiones de la UCO ni en el auto de prisión. «El juez habla de asesinato y detención ilegal», apunta el letrado, no de agresión sexual.
El auto judicial señala que el cuerpo de Francisca presenta «una particular violencia» y «lesiones perimortem causadas por objetos aún no identificados». Además, el cadáver aparecía sin ropa en su mitad inferior.


