Internacional
La historia secreta de la resurrección de Ronaldo en 2002: cuatro meses de tortura, el recuerdo de las convulsiones y un peinado para distraer
El 6 de mayo de 2002, Luiz Felipe Scolari desgrana solemnemente en la sede de la CBF la relaci�n de convocados para el inminente Mundial en Corea del Sur y Jap�n. Brasil est� en suspenso ante una lista que en cualquier circunstancia despierta all� m�s emoci�n que, pongamos por caso, la de un nuevo consejo de ministros, pero esta vez m�s, porque hay una pregunta que flota en el aire: �estar� Ronaldo? En las v�speras Scolari ha revelado que ten�a 22 segur�simos y que le quedaba la duda para un �ltimo puesto. Y nadie duda de que esa duda se llama Ronaldo.
Para saber m�s

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Scolari va dando nombres con dram�tica solemnidad. Cuando quedan s�lo dos, anuncia a Luiz�o, delantero centro. Ya s�lo queda uno, que o es Romario o es Ronaldo. El silencio en la sala de la CBF es tal que se hubiera o�do un alfiler cayendo al suelo. Cuando cierra la relaci�n con un “…y Ronaldo, del Inter de Mil�n”, hay una sensaci�n de alivio colectivo. Romario ten�a sus partidarios, pero la mayor�a deseaba a Ronaldo por todo lo que le hab�a pasado en los �ltimos cuatro a�os.
Ronaldo Lu�s Nazario de Lima apareci� como un nuevo planeta en el sistema solar. Marc� 59 goles en 56 partidos con la sub-17, lleg� al Cruzeiro con 16 a�os para marcar 44 goles en 47 partidos y, ganado el Campeonato Mineiro y la Copa de Brasil, fue traspasado a Europa, al PSV, de donde tras 54 goles en 57 partidos (m�ximo goleador y campe�n de Copa) salt� al Bar�a por una cantidad r�cord mundial (2.500 millones de pesetas). Su Barcelona gan� la Supercopa, la Copa y la Recopa, y se le escap� la Liga por los partidos en que falt� Ronaldo por ser llamado a la selecci�n. Dej� 47 goles en 49 partidos cuando pas� al Inter, por 4.000 millones de pesetas.
Al final de su primera temporada italiana (34 goles en 47 partidos) lleg� el Mundial Francia-1998. Cuatro a�os antes, con 17, ya hab�a acudido a Estados Unidos-1994, antes de saltar a Europa. Gan� Brasil, �l no jug� ni un minuto, pero no le import�: “Para m� fue como graduarme en la universidad”. Eso s�, a partir de entonces se fij� el objetivo de ganar el quinto para Brasil. Alegre, con una sonrisa contagiosa desde sus dientes de conejo, irradiaba positividad. En la ‘verdeamarela’ hac�a una prodigiosa dupla de ataque con Romario, su faro. Juntos ganaron la Copa Am�rica y la Confederaciones. Brillaban, divert�an, goleaban. Eran la gran baza de Brasil para Francia-1998.
Pero una lesi�n dej� a Romario fuera y toda la responsabilidad carg� sobre Ronaldo, que hab�a hecho un buen campeonato en el Inter (25 goles en 32 partidos) pero acusaba dolor en la rodilla derecha a causa de los exigentes entrenamientos usuales del calcio. La resistencia de una cadena es su eslab�n m�s d�bil, y la tremenda musculatura de las piernas de Ronaldo somet�a a un castigo excesivo al tend�n rotuliano, que ya le hab�a sido operado antes cuando militaba en el Cruzeiro.
Brasil fue progresando sin brillo, rodeado de cr�ticas exigentes y de dudas en torno a Mario Zagallo. Ronaldo cumpl�a, sin m�s. El equipo lleg� a la final con cuatro goles suyos en seis partidos, siempre muy observado y cargado de exigencia, como mascar�n de proa que era de la selecci�n favorita. Un estudio revel� que el 43% de las informaciones relativas al campeonato a trav�s de todo el mundo le mencionaban.
Ronaldo, con el peinado de aquel torneo.EFE
El d�a de la final sufri� durante la siesta unas convulsiones que espantaron a su compa�ero de habitaci�n, Roberto Carlos, que sali� corriendo a avisar al m�dico. Ronaldo, cuyo �ltimo recuerdo era estarse afeitando la cabeza, se despert� rodeado de gente. No sab�a qu� hab�a pasado, s�lo que se sent�a “como si me hubiera pasado por encima un cami�n”. Le llevaron a un hospital a hacer pruebas mientras el resto sal�a hacia el estadio Saint-Denis sin �l. Una vez all� se dio la alineaci�n, con Edmundo como delantero centro, lo que provoc� gran revuelo. No se hab�a filtrado nada de su crisis.
Los an�lisis no revelaron ninguna anomal�a, as� que fue llevado al estadio. Lleg� 50 minutos antes del partido, exigi� salir de titular y Zagallo se pleg�. Jug� mal. Todo Brasil jug� mal y Francia gan� 3-0.
�Qu� hab�a pasado? �Por qu� hab�a jugado? Sobre lo primero corrieron bulos diversos: una inyecci�n mal puesta, un envenenamiento, un soborno, una bronca con la novia, una borrachera, un trato con el gobierno franc�s a cambio de aviones Mirage, un exceso de analg�sicos por sus dolores o una pura sacudida nerviosa por su descomunal estr�s.
Sobre por qu� jug� se acusaba a Zagallo de debilidad senil, y a Nike, patrocinador de la selecci�n, de exigirlo por su conveniencia publicitaria. Ronaldo tuvo que comparecer ante una comisi�n del Congreso, donde declar� que en su contrato con Nike hab�a una cl�usula de confidencialidad, por lo que no pod�a responder determinadas preguntas, y lo mismo hizo el presidente de la CBF, Ricardo Teixeira.
El sue�o de la quinta Copa del Mundo termin� en pesadilla y las cosas iban a empeorar. La temporada 1998-99 fue floja para el Inter, y al principio de la 1999-2000 lleg� el desastre: jugando contra el Lecce sufri� un dolor agudo en el tend�n rotuliano: rotura parcial. Operado, pas� medio a�o de recuperaci�n, se cas�, tuvo un hijo… S�lo hab�an pasado seis d�as del nacimiento de este cuando reapareci� en el partido de ida de la final de Copa ante el Lazio.
Era el 12 de abril de 2000, todo parec�a sonre�rle de nuevo, pero en un recorte el ligamento se rompi� por completo con un ruido muy audible y desplazamiento de la r�tula a la parte baja del muslo. La imagen es terrible. El doctor que le hab�a intervenido, G�rard Saillant, confes� que hab�a sido un error reparar s�lo la parte rota, y no el resto. Pese a ello, se oper� de nuevo con �l. Pel� le visit� en la cl�nica, le habl� de su lesi�n en Inglaterra-1966 y de c�mo despu�s gan� M�xico-1970. Pero Ronaldo s�lo pod�a doblar la rodilla 95 grados, cuando el ideal era entre 130 y 140. Aconsejado por Saillant fue a un centro de rehabilitaci�n en Capbreton, donde se someti� a cuatro meses de tortura y sali� con una flexibilidad de 135 grados.
Ronaldo, con Lucio durante un entrenamiento.EFE
Pas� la 2000-2001 en blanco y cuando se vio para jugar, empezada la 2001-2002, al Inter lo entrenaba H�ctor C�per, que no ten�a el menor inter�s en �l. Le parec�a t�cticamente err�tico, indisciplinado y ni siquiera confiaba en su curaci�n. Le hizo poco o ning�n caso, salvo para obligarle a correr cuatro kil�metros antes de entrenar, lo que le produc�a dolores.
Pidi� permiso para recuperarse en el centro de entrenamiento de la CBF en Brasil, y se lo dieron. Para C�per, cuanto m�s lejos, mejor, as� la prensa no le preguntar�a por �l. Muchos insinuaron que lo que quer�a era pasar all� el Carnaval, pero trabaj� a fondo, se recuper� de verdad y el 27 de marzo ya jug�, y bien, un tiempo en un amistoso Brasil-Yugoslavia. Se sinti� futbolista y regres� al Inter en busca de partidos que le rodaran para el Mundial.
Pero C�per no le pon�a y �l se desesperaba. Sin jugar, no ir�a al Mundial. Por fin, tras un tropiezo del Inter, el t�cnico se ve obligado a tirar de �l cuando quedan 10 partidos, en los que marca siete goles. El t�tulo se esfuma con una inesperada derrota ante el Lazio el �ltimo d�a, pero al menos ha jugado, la rodilla ha respondido. Ahora le toca cruzar los dedos y esperar la lista de Scolari. Cuando oye su nombre siente que tanto sufrimiento ha sido compensado.
Lleg� con aprensi�n. �C�mo le iba a responder la rodilla? Aparte del lejano ensayo ante Yugoslavia, s�lo hab�a jugado diez partidos, nueve incompletos, tras casi dos a�os parado. En los entrenamientos racanea, teme que el exceso de trabajo le haga da�o, discute una y otra vez con Scolari, sin perder la sonrisa.
En el primer partido, ante Turqu�a, marca en postura forzada y se carga de confianza. Repite en el segundo, ante China. En el tercero hace dos frente a Costa Rica. Brasil pasa brillantemente a octavos con tres victorias y cuatro goles suyos. En octavos, 2-0 sobre B�lgica y su quinto gol.
En cuartos toca Inglaterra. Es el 21 de junio, quinto partido desde el d�a 3. La rodilla viene resistiendo bien, pero empieza a molestarle el aductor del muslo izquierdo, sobre todo en la postura de golpear con el interior del pie derecho. Juega preocupado, no marca, es sustituido en el minuto 70 y se le coloca hielo en la zona dolorida. No puede entrenar con el resto, se aplica onda corta. Los periodistas acuden en tropel al doctor Jos� Luiz Runco, que no puede ser optimista sobre su presencia en la semifinal ante Turqu�a.
�l quiere jugar, se niega a ser noticia por su lesi�n y hace un regate sensacional a la opini�n p�blica: se pela dej�ndose un extravagante flequillo inspirado en Casc�o, personaje de la serie infantil ‘Los amigos de M�nica’. Cuando baj� con los compa�eros se arm� un revuelo, le hicieron chanzas, Scolari se indign�. Todos los ni�os japoneses y brasile�os, y la mitad de los del resto del mundo, pidieron a su madre cortarse el pelo as�, y muchos lo consiguieron. Fue una fiebre s�bita y, para los prop�sitos de Ronaldo, mano de santo. Nadie m�s pregunt� por su lesi�n.
Jug� la semifinal, siempre evitando un mal esfuerzo que le creara un desgarro. En el minuto 49 vino la genialidad: cogi� un bal�n escorado a la izquierda, entr� r�pido en el �rea y, para protegerse de la lesi�n, lo golpe� de puntera, cruzado, imparable. Un gol sorprendente con un golpeo desacreditado que preservaba su aductor. Ese solitario gol decidi� el partido.
Seguidores japoneses en Saitama (Jap�n) arropando a Ronaldo.EFE
La final es el 30 de junio ante Alemania, que lleva tres Mundiales ganados por los cuatro de Brasil. El no va m�s. Ronaldo pasa las v�speras de buen humor, pero tras la comida le asalta el recuerdo de sus convulsiones en Par�s y tiene miedo a irse a dormir. Recorre los pasillos en busca de alguna puerta abierta para charlar… mientras le aguantan. Vaga hasta la hora de subirse al autob�s. Scolari le exig�a que cada bal�n perdido intentara recuperarlo en los cinco primeros segundos, cosa que nunca hac�a, pero esta vez…
El partido es parejo, disputado, no se define hasta que en el minuto 67 pierde un bal�n, decide de pronto obedecer la insistente orden de Scolari, se revuelve, lo recupera, se lo entrega a Rivaldo, que dispara; a Oliver Kahn se le escapa y �l acude veloz para remachar el gol. Doce minutos despu�s sentencia con un gran tiro desde el borde del �rea. Es su octavo gol en siete partidos.
Brasil ya es pentacampe�n. Scolari le retira al borde del descuento, que sigue de pie, y su mente revive la pel�cula de los �ltimos cuatro a�os. Se abraza a Rodrigo Paiva, consejero de prensa y amigo inseparable durante ese largo v�a crucis, llora y le dice:
—Dios ha sido bueno conmigo, �verdad?
Luego festeja con todos, exultante, exhibiendo al mundo su sonrisa de conejo y su provocador flequillo.
Su madre hab�a acudido al encuentro, pero no se vieron hasta el vuelo de vuelta, y lo primero que le dijo fue:
—Ronnie, �a qu� viene ese pelo?
—�Mam�! �Vamos a hablar de que he ganado la Copa o de mi peinado?





