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Internacional

Canal de Isabel II, el gran río de Madrid

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En 1851 Madrid era ya regi�n capital de Espa�a y un espacio �nico que crec�a, se modernizaba y se abr�a al mundo. Sin embargo, una sombra amenazaba su futuro: disponer de agua suficiente y de calidad, porque el r�o Manzanares apenas era capaz de aportar siete litros por persona a una poblaci�n de 260.000 habitantes. Fue en ese momento cuando la reina Isabel II, junto con su ministro de Fomento, Bravo Murillo, tom� la decisi�n que cambiar�a para siempre la historia de Madrid: construir el Canal de Isabel II, una de las obras m�s ambiciosas de la ingenier�a espa�ola del siglo XIX.

Mientras Londres crec�a gracias al T�mesis, Par�s se abr�a al Sena y Roma viv�a del T�ber, Madrid decidi� crear su propio �r�o�. Lo hizo contando con las aguas abundantes, frescas y cristalinas del r�o Lozoya, al norte de la sierra de Guadarrama, sobre la base de un proyecto monumental y un milagro de la ingenier�a, a golpe de pico y pala, dinamita y mucha tenacidad.

Una tenacidad que en los 175 a�os transcurridos desde entonces ha continuado y permitido que el Canal de Isabel II no haya dejado de evolucionar. Hoy gestiona 13 embalses, 14 estaciones potabilizadoras y una red de tuber�as que podr�a unir Madrid con Tokio. Una infraestructura �nica que vertebra la regi�n y que hoy hace posible que m�s de 7,1 millones de personas reciban cada d�a un agua que muchos consideran la mejor de Espa�a.

Una aventura que ha sido posible gracias a una gesti�n guiada por el principio de responsabilidad, basada en la consideraci�n del agua como un producto precioso, finito y limitado. La prueba la tenemos en el �ltimo siglo, en el que los aportes a los embalses madrile�os se han reducido alrededor de un 20%, una tendencia de fondo que, pese al espejismo de los dos �ltimos a�os excepcionalmente lluviosos, ha obligado a la Administraci�n de la Comunidad de Madrid a desarrollar una gesti�n cada vez m�s eficiente. El resultado de todo ello es algo de lo que los madrile�os somos m�s conscientes precisamente cuando salimos de nuestra regi�n y que los que vienen de fuera comprueban con asombro, por el sabor y calidad de un agua �nica que es el resultado de un proceso complejo y admirable que pocos conocen.

Hablamos del m�s cotidiano de los actos, que se traduce de esta forma en el privilegio que supone abrir el grifo y beber agua del Lozoya, pero tambi�n lo hacemos de un proceso complejo. Una gota de nieve que cae en la sierra del Guadarrama es vigilada desde su origen: se protegen los bosques y suelos que la filtran, se almacena en presas sometidas al control t�cnico m�s exigente, se trata en plantas potabilizadoras de vanguardia y recorre una red de 18.000 kil�metros de tuber�as con solo un 1,7% de p�rdidas, doce puntos menos que la media nacional.

Un milagro que solo es posible gracias al trabajo de m�s de 3.400 profesionales que sienten orgullo por mantener viva una infraestructura esencial que nos da el agua y que mejora la calidad de vida de todos los madrile�os, aportando bienestar, comodidad y tambi�n ahorro. Buena prueba de ello es el hecho de que una familia de cinco miembros pueda disponer a diario de unos 600 litros de agua con calidad y presi�n constantes, por apenas 0,70 euros al d�a, lo que explica, sin margen de duda, que la Comunidad de Madrid sea la regi�n con menor consumo de agua embotellada de Espa�a, lo que ahorra cerca de cinco euros diarios por hogar y reduce adem�s el impacto ambiental.

Logros trascendentes que no han provocado que el Canal de Isabel II se detenga en su funci�n cl�sica de suministro, incorporando una nueva y potente prioridad, como es la de gestionar de forma sostenible el agua que ya hemos usado, con depuradoras que no solo limpian las aguas residuales para devolverlas a los r�os, sino que tambi�n regeneran una parte para otros usos.

Actualmente, 26 municipios madrile�os riegan parques, jardines y calles con agua regenerada. Tambi�n la utilizan nueve campos de golf y grandes industrias, entre ellas la principal empresa papelera del pa�s. Un proceso que ahorra millones de litros de agua potable cada a�o y un ejemplo de econom�a circular aplicada al ciclo del agua.

Un trabajo paralelo al de la modernizaci�n de los miles de kil�metros de alcantarillado, esa regi�n invisible del Canal de Isabel II por la que circulan las aguas negras hacia las depuradoras. Un aspecto que, m�s all� del necesario mantenimiento y mejora de las infraestructuras, se ha convertido en un factor clave en la protecci�n de vidas y patrimonio frente a fen�menos meteorol�gicos extremos y que nos ha llevado a ser la regi�n que cuenta en este momento con la mayor red de tanques de tormentas de Europa, esas gigantescas cavernas subterr�neas que est�n dise�adas para almacenar el agua de lluvias intensas y evitar inundaciones, que en los pr�ximos a�os se prev� duplicar y del que ya forma parte el tanque de Arroyo Fresno, que es el mayor del mundo.

Algo de lo que dan fe las recientes tormentas -las m�s intensas registradas en los �ltimos cien a�os-, que han sido una prueba de fuego para el Canal, frente a las que la coordinaci�n con la Agencia de Seguridad y Emergencias Madrid 112 y la gesti�n milim�trica de los ingenieros en el dise�o de desembalses y flujos, han logrado reducir a la mitad la magnitud de las avenidas de agua, convirtiendo la gesti�n del agua en un escudo contra los excesos de la naturaleza. El resultado, sin v�ctimas mortales y sin da�os estructurales, nos da la certeza de que invertir en infraestructuras siempre salva vidas.

Algo que es especialmente importante en el contexto de una Espa�a que contempla con melancol�a el deterioro de algunas de sus grandes obras p�blicas, como la red ferroviaria tradicional, y en el que, justamente, nuestro Canal de Isabel II emerge como un modelo de ingenier�a, constancia y servicio p�blico. Algo que se pone de relieve en su actual plan estrat�gico, que contempla la mayor inversi�n en obra hidr�ulica del siglo XXI, destinada a renovar instalaciones, mejorar la eficiencia energ�tica y reforzar la seguridad h�drica de la regi�n, partiendo del principio inexcusable de que, con el abastecimiento de un bien tan esencial como el agua, la cuesti�n no es tanto renovarse o morir como mantenerse y vivir, garantizando que el agua, el recurso m�s esencial y vol�til, siga fluyendo con la misma pureza, fiabilidad y orgullo que cuando la reina Isabel II inaugur� aquel sue�o hace 175 a�os.

Una efem�ride con la que celebramos nuestra historia y con la que trazamos nuestro prop�sito, que consiste en cuidar del agua e impulsar Madrid, gracias a un modelo de gesti�n excelente, que integra progreso t�cnico, innovaci�n, transparencia y sostenibilidad. Todo a partir de un acontecimiento �nico, como es la existencia de ese gran r�o de Madrid que no aparece en los mapas, pero que corre bajo nuestros pies y fluye en cada casa.

(*) Carlos Novillo es consejero de Medio Ambiente, Agricultura e Interior de la Comunidad de Madrid.


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