Deportes
La vela, un deporte sin edad de jubilación
Navegar es uno de los pocos deportes sin edad de jubilación. Incluso en barcos de vela ligera, como el OK Dinghy, hay lugar para los muy veteranos que quieren seguir sintiendo la emoción de las regatas. Henri Berenger, regatista francés octogenario y uno de los 27 participantes en el BM Composites Trophy organizado por el Real Club Náutico de Palma, nos recibe junto a su barco de madera, con el mallorquín Ignasi Bestard en labores de traductor para que la conversación fluya sin barreras idiomáticas.
Berenger recuerda los orígenes del OK Dinghy, un modelo que apenas tiene un lustro de historia en Baleares —desde que fue incorporado por el regatista Luis Portella y el constructor naval Javier Estarellas—, pero muy popular en el norte de Europa: “Este barco se diseñó en los años 60 pensando en regatistas jóvenes, pero con el tiempo se ha convertido en una clase de veteranos”. Las primeras unidades se construyeron, obviamente, en madera. “Con los años —recuerda Berenger— la clase ha evolucionado mucho, incorporando elementos modernos como palos de carbono que modifican la dinámica de la navegación”.
El regatista francés compara los primeros tiempos del OK Dinghy con la actualidad: “Cuando los mástiles eran de madera, era más fácil ajustar la flexibilidad y no era necesario colgarse tanto. Hoy, la mayoría de los regatistas pesa más de 80 kilos, y las técnicas han cambiado. La verdad es que es un barco bastante físico”. Aun así, lejos de la envergadura y el peso de sus rivales, Berenger sigue disfrutando de cada regata y mantiene la misma pasión que en sus primeros tiempos.
Esta es la cuarta vez que visita Mallorca desde que la clase OK Dinghy se instauró en la isla: “Es un lugar magnífico para navegar y siempre me encanta volver”. Al preguntarle por su edad, sonríe: “¿Es necesario contestar a esta pregunta?”. La verdad es que no. Como dijo Roberto Durán, campeón mundial de boxeo: “El viento es viejo y sigue soplando”.
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