La victoria ante el Almería debe ser una frontera, un punto de no retorno hacia la salvación.
Decía el viernes David Navarro, con esa manera tan especial que tiene de transmitir sus sentimientos, que en su vida había tenido un par de clic que le cambiaron la manera de afrontar las cosas. Se refería a momentos concretos que supusieron un antes y un después para él, que cambiaron su rumbo –se entiende que para bien–.



