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Internacional

Muere a los 91 años la actriz Gemma Cuervo, la gran figura del teatro que acabó brillando en Aquí no hay quien viva

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Tratar de encuadrar 70 a�os de carrera actoral en unas pocas l�neas que ser�n este texto suena ya de por s� a tarea tit�nica. Si esas siete d�cadas van parejas a la figura de Gemma Cuervo, estamos directamente ante un imposible. Porque de ella se podr�a decir que es un elemento fundamental, y casi fundacional, del teatro espa�ol contempor�neo. Se podr�a decir que su n�mina de obras, pel�culas y programas de televisi�n es tan infinito que realmente no tiene fin. Se podr�a decir que es la matriarca indiscutible de una de las sagas actores m�s reconocidas de este pa�s, los Guill�n Cuervo. Y tambi�n, por qu� no, que fue Vicenta, el personaje inesperadamente esencial de aquella Aqu� no hay quien viva.

La actriz, reconocida como un estandarte actoral de este pa�s, ha fallecido este s�bado a los 91 a�os, seg�n han confirmado fuentes de su familia a la Agencia EFE. Y por eso, pese a la imposibilidad, su carrera debe caber en esta l�neas. Empecemos pues diciendo que la catalana creci� en el Teatro Espa�ol Universitario, la agrupaci�n que servir�a de referente para otras tantas que vendr�an por detr�s. De ah� lo fundacional. Y tambi�n que, en una de sus primeras veces sobre el escenario, la catalana ya se puso a las �rdenes de Adolfo Marsillach, tambi�n en sus primeras veces, en el Harvey del Teatro Lara. Ah� estaba ella, el propio Marsillach, Amparo Bar�, Lola Lemos, Luis Morris. De ah� lo fundamental.

Antes siquiera de que llegara la d�cada de los 60, Gemma Cuervo ya acumulaba una decena de montajes de Federico Garc�a Lorca, de John Patrick, de Jos� Zorrilla… Y a�n no hab�a ni montado, como hac�an las grandes, su propia compa��a teatral junto a su ya marido Fernando Guill�n para estrenar los textos que la censura franquista prohib�a: El malentendido de Albert Camus -la primera y dirigida tambi�n por Marsillach-, Los secuestrados de Altona de Jean Paul Sartre o �guila de dos cabezas de Jean Cocteau. Fue as� hasta que en 1975, en los estertores de la dictadura, tuvieron que cerrarla por las p�rdidas econ�micas que le supuso apoyar la huelga de actores.

Pero la actriz sigui� sobre las tablas sumando decenas de t�tulos a una n�mina teatral que ronda la centena. De William Shakespeare a Tirso de Molina. De Esquilo a Jacinto Benavente. De Harold Pinter a Ana Diosdado. De protagonista y de secundaria. De reina a mujer despojada. M�s prol�fica en los 80, m�s contenido con el nuevo milenio. As� hasta llegar al fin, que en su carrera teatral est� en el a�o 2011, con la versi�n que dirigi� Mariano de Paco -actual consejero de Cultura de la Comunidad de Madrid- de La celestina en el Teatro Sal�n Cervantes de Alcal� de Henares.

Quiz�s por eso dos de los tres hijos del matrimonio Gill�n Cuervo, Fernando y Cayetana, salieron actores. Porque en los pasillos de su casa siempre sonaban las l�neas del teatro que repasaban su padre y su madre. Fernando a primera hora de la ma�ana, Gemma a �ltima hora de la tarde. Pero los textos teatrales siempre estuvieron rondando por los pasillos de la casa familiar que acabar�a siendo el germen de una de las grandes sagas de la interpretaci�n espa�ola. De nuevo lo fundacional.

Pero en esta historia, imposible de condensar como ya se ha dicho, tambi�n hay una n�mina importante de pel�culas pese a que el cine no fuera lo fundamental en la carrera de Gemma Cuervo. Lo prob� por primera vez a mediados de los 50 con Pedro Lazaga en La vida es maravillosa, una de esas pel�culas populares que fueron principio de tantos. Y, casi como una repitici�n del teatro, se encontr� nuevamente la actriz con la censura del franquismo cuando Fernando Fern�n G�mez la elegi� para protagonizar El mundo sigue. Ese retrato de las penurias del Madrid de posguerra a trav�s de la lucha de dos hermanas que tard� dos a�os en rodarse, que se estren� de forma clandestina y que casi no existi� hasta que A contracorriente decidi� reestrenarla en algunas salas 50 a�os despu�s, en 2015. Gemma Cuervo acabar�a trabajando tambi�n en el cine con Jos� Luis Borau, con Fernando Trueba, con Mariano Ozores…

Y, para ser justos, en esa carrera, cuando podr�a no tocarle por edad, a�n falta una parada. Quiz�s una de las m�s populares en la carrera de una estrella tan teatralmente indiscutible. Esa es la que la actriz hizo en el 1�A del n�mero 21 de la calle Desenga�o.Aqu� no hay quien viva, el primer gran �xito televisivo de los hermanos Caballero, entreg� a Gemma Cuervo a una generaci�n que ya no era la suya por pura l�gica temporal. Vicenta, esa anciana inocentona, cotilla, acompa�ada de su perro Valent�n y virgen es un icono para todos los que crecieron aferrados a la televisi�n de principios de los 2000. Y tambi�n para los que lo han crecido con las plataformas de streaming y TikTok, donde los v�deos cortos de la serie sigue siendo un aut�ntico fen�meno.

La actriz catalana conform� en esa frenop�tica comunidad de vecinos por la que pasaron Loles Le�n, Santiago Ramos, Daniel Guzm�n o Isabel Ordaz un tr�o que forma parte del imaginario colectivo de un pa�s. Y la afirmaci�n puede parecer exceso, pero salgan a una calle y pregunten por Marisa, Concha y Vicenta. Si alguien no las reconoce, es incapaz de pronunciar alguno de los centenares de gags popularizaron, no ha sintonizado Radiopatio o no reconoce la imagen de esas tres se�oras detr�s de una puerta con otras tantas mirillas, es que probablemente no haya vivido en este mundo.

“Me dio popularidad, me abri� otras puertas. Cuando vas a hacer estas cosas, procuras estar en el clavo de lo que se lleva”, reconoc�a la propia actriz en el recuerdo de su carrera que le brind� el programa Imprescindibles de TVE. Y adem�s ese personaje, que tendr�a luego continuidad en el de Mari Tere de La que se avecina, mostr� una Gemma Cuervo que nunca fue la que vivi� en el mundo real. Ella, siempre moderna, rebelde y contestataria convertida en una anciana pacata, reprimida y tontorrona cuyo nombre todos gritaban por las calles de toda Espa�a.

Si condensar estas siete d�cadas no fuera imposible, este podr�a ser el final. Pero a�n faltan todos los reconocimientos que su mundo, el de las artes, le dio en vida. A saber: Premio Nacional de Teatro (1965), Premios Ondas a Mejor actriz (1967), Medalla de Oro de las Bellas Artes (2024), Medalla de Plata de la Comunidad de Madrid (2018), premio de honor por su trayectoria de la Uni�n de Actores y Actrices (2024), Premio Max honor�fico por su carrera sobre las tablas (2021)…

Ahora, s�. Sin m�s. Gemma Cuervo, inabarcable.


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