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Los 20 años de carrera de Maika Makovski: "La música que hago tiene unos peajes que no me importa pagar"

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�Para qu� vender m�s si me quitan el alma en el proceso?� Por estas l�neas se mueve Maika Makovski (Palma de Mallorca, 1983). Ella es folk, es rock y es lo que quiere ser en el momento en que quiere serlo. La artista mallorquina ha transitado 20 a�os de carrera de formas infinitas y sin ning�n tipo de m�rgenes ante los que inclinarse. No le teme al cambio. Ni a la originalidad. Ni mucho menos a no gustar. �Mi camino es el que menos v�rtigo me ha dado siempre. Porque es el de la m�sica que siempre he querido hacer, y eso tiene unos peajes que no me importa pagar�, explica. Su manual operativo se basa en crear sin pudor. Sin ataduras. Si�ndole fiel a la industria de s� misma. Ya sea llevando una peluca barroca en sus gigs, experimentando con sonidos y percusiones macedonias o fusionando rock, folk y pop en una especie de pasta ecl�ctica. Todo vale si le vale a ella.

Artista de instinto y riesgo, Makovski ha elegido siempre el v�rtigo del cambio por encima del confort de la f�rmula. Su �ltimo disco, Bunker Rococo (2024), una amalgama de folk-rock alternativo, lo reafrima. As� que Makovski protege su esencia. Al fin y al cabo, dice, es todo lo que tiene. A los 12 a�os empez� a componer. A los 22 lanzaba Kradiaw, su primer disco. Corr�an los primeros a�os de 2005 y su futuro ya se auguraba brillante; sin duda, singular. Este mes de marzo Makovski ha celebrado 20 a�os desde que su primer disco vio la luz. Lo hizo el pasado 4 de marzo en el Palau de la M�sica Catalana, en Barcelona. Sobre ese escenario desfilaron distintos grupos y artistas que han formado parte de su trayectoria profesional. Anni B Sweet, Los Zigarros, Paul Fust� y Morgan son algunos de los muchos �amigos� que unieron a la artista en su vig�simo aniversario.

�Qu� privilegio de carrera he podido tener�, deja caer desde una terraza de Madrid. Y hace un repaso mental: tres obras de teatro, un programa de televisi�n (La hora musa)-�y qui�n lo iba a decir, con mi timidez�, r�e-, uno de radio, un buen pu�ado de bandas sonoras, ocho discos. Y lo que le falta. �Qu� se puede hacer en 20 a�os? Crecer, inventarse, reinventarse. Y vuelta a empezar. Tambi�n darse de bruces con la realidad. �Es una industria m�s bien brutal�, lamenta. Para una cantante que se mantiene firme y se niega a doblegar su visi�n art�stica, todav�a m�s. �Hay artistas que se ven capaces de ceder, de hacer lo que una discogr�fica les exige, de hacer lo que toca para vender entradas. Yo les admiro. Pero no podr�a hacerlo�. Dichoso sea quien ose encasillarla, describirla o maniatarla. Y es que su m�sica requiere una atenci�n especial. Una mirada distinta.

�La escena va un poco en contra. En Espa�a cada vez nos volcamos m�s hacia el festival y a la sala se la est� dejando bastante de lado. Se pierde la sutileza y ese tejido mucho m�s rico�, dice. Que hay bandas que escriben su m�sica pensando en c�mo sonar� en un festival, lo sabe. Lo entiende. �Y tiene l�gica�, dice. Pero esa Makovski way tan sumamente suya le impide entrar en ese juego tantas veces envenenado. �La escena dicta c�mo es la m�sica. Pero a m� me importa demasiado lo que hago�. Ser artista y llevar el disfrute en vena parece ser una condici�n m�s bien impl�cita. Rock n’roll, desmelene puro, adrenalina a flor de piel. Luego llega la rutina, luego llega el machaque que desgasta y agota. A pesar de 20 a�os que ha �adorado y disfrutado�, la cantante no es inmune al desencanto.

�En ocasiones se ha llegado a convertir en algo bastante parecido a la oficina. A veces me pesa tant�simo que pienso, �y si me dedicara a otra cosa?�. Habla de alguna que otra desilusi�n y de momentos en los que, quiz�, dar un volantazo no estar�a tan mal. �Me gusta imaginar vidas paralelas. Me planteo qu� estar�a haciendo si no fuese artista�, r�e. Makovski trata su oficio con respeto. Como algo que tiene que tratar con paciencia. Para ella, crear tambi�n tiene condiciones y algunas son m�s inamovibles que otras. La soledad es una de ellas. Lo llama �el estado de tener los ojos hacia dentro�. �Es abstracto y esot�rico. Intento que dentro de mi b�nker creativo solo est� la ni�a que quiere jugar. Eso es lo que m�s importa, que sea l�dico�.


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