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Internacional

La impactante resurrección de Samuel Navalón en Valencia

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Cuando a las 19.50 zarandeaban a hombros a Samuel Naval�n por la puerta grande, la justicia divina planeaba sobre Valencia. Suya fue la tarde estelar de Fallas, suyo el lote de la muy notable corrida de Victoriano del R�o y suya la ambici�n desbocada para proyectarse al futuro sobre la figuras, desva�das, de Alejandro Talavante y Roca Rey.

Naval�n se presentaba como matador de toros en su tierra de Valencia despu�s de resucitar de un terrible cornad�n en el cuello, en Algemes�. O, mejor dicho, hoy era su resurrecci�n. Y fue impactante. Dios dispuso aquel burraco de gran bravura, y �l puso todo lo dem�s. La raza y la ambici�n; el encaje y la resoluci�n. Casero, as� se llamaba el burraco de Victoriano del R�o hecho en el molde de la perfecci�n, fue un dechado de virtudes: fijeza, humillaci�n, recorrido, repetici�n, transmisi�n y una manera especial de volcar la cara, especialmente por la mano derecha. Naval�n brind� al equipo m�dico que le salv�, y se clav� por pases cambiados poniendo Valencia a hervir. Ya no par� el incendio. Corri� la mano diestra, que ciment� la intensa faena, y lig� el toreo con frescura; al natural, Casero se ven�a algo por dentro y el valenciano encaj� una serie con firmeza antes de ser arrollado en la siguiente.

Remont� extraordinariamente en una rotunda tanda de derechazos. Interpreta los pases de pecho a carta cabal y engancha, adem�s, a los toros por delante. El final por circulares invertidos prend�a la pirotecnia y aseguraba el triunfo, ya con el toro basculando hacia tablas. Por esto, pero no s�lo, dudo sobre el premio de la vuelta al ruedo en el arrastre. Y porque hab�a una diferencia con el soberbio Frenoso -tambi�n de Victoriano del R�o- distinguido tambi�n, aqu� mismo, con la vuelta la pasada temporada. Un pinchazo dej� las dos orejas presentidas en una de ley.

Igual le pas� en la hora de la verdad con el �ltimo, Tallista, otro regalo del cielo, pre�ado de calidades. El mejor de los seis para el toreo, por su son virtuoso, por su ritmo sostenido, por su calidad brutal. Samuel Naval�n se fue a portagayola, otra vez las largas cambiadas, el l�o del arranque de faena de rodillas y una buena obra que arranc� de rodillas, cuando el toro hizo as� planeando. Luego, la faena fluy� desde el coraz�n aunque fue costando cada vez m�s empatar la calidad de Tallista. Naval�n lo dio absolutamente todo, y cerr� por luquecinas entre gritos de “�torero, torero!”. Se pidi� la segunda con fuerza. Una vali� su peso y para salir a hombros como broche de su impactante resurrecci�n.

Lo dem�s casi fue un relleno para una funci�n de tres horas insostenibles. Hace un a�o exactamente, Roca Rey traspasaba su propia dimensi�n con un toro estratosf�rico de Victoriano del R�o -de nombre Frenoso, hermano del otro Frenoso que maravill� en San Isidro-, y esa fue su cota m�s alta -hasta que lleg� Bilbao- en un a�o mal planteado y, en general, encasquillado. Su empuje en taquilla lo sostuvo en la cima por encima de los resultados; este s�bado revalid� el t�tulo de taquillero con un “no ha billetes” colgado desde hace un mes, pero nada m�s. Ni salt� Frenoso en su lote ni sali� RR de una espesura considerable. Una faena eterna, por inacabable, en busca del punto de conexi�n con un toro de mejores inicios que finales -se aflojaba sin empleo-. Dos codas -por circulares y por bernadinas, cuando cay� el primer aviso- antes de tirar los entusiasmos populistas por la borda. El quinto se agarr� mucho al piso -fue el de peor nota-, sin soltarse en su basto manejo, y Roca se encasquill� en la espesura, como ya est� escrito.

Alejandro Talavante, en su 20 aniversario de alternativa, hab�a abierto la tarde con un toro que hab�a cumplido los cuatro a�os en febrero -lo que los antiguos llamaban utrero adelantado-, hondo y corpulento pero de tierna expresi�n. Distra�do, mansito y suelto, escupido de caballo a caballo, anunci� su buen embroque en un airoso quite por chicuelinas de Talavante y, sobre todo, la calidad de su pit�n izquierdo, ese humillado modo de darse, en el remate de la media. AT hab�a visto la mano, no los terrenos, y se lo quiso sacar a los medios: el toro le dir�a d�nde era. Y tras una entonada serie de naturales, se fue a la querencia, entre las rayas. All� se desarroll� una faena f�cil y zurda. Los pasajes m�s cercanos al viejo Tala quedaron en agua de borrajas con la espada entre el conformismo.

Nada para el que despleg� con un cuarto m�s ofensivo de cara, burraco y suelto de carnes, con sus buenas cosas y otras m�s desiguales. Como un taponazo que a veces soltaba. Pero el que solt� tela fue Tala, sin comprometerse nunca con aquella nobleza tan tratable. Las manolas fueron bastante lamentables. Pinch� con id�ntica fe que antes, agarr� la estocada en el segundo viaje, tard� el toro en morir, escuch� dos avisos y as� ech� la tarde. Otra le queda para cerrar las Fallas. Cada temporada que empieza pienso que voy a encontrarme con el Talavante que se fue en 2018 y a�n no ha vuelto. Le falta reencontrarse como el Elvis del 68 en el show de la NBC, despu�s de tirarse siete a�os haciendo pel�culas de hawaianas.

Valencia tiene un torero; Valencia necesita un torero. Se llama Samuel Naval�n, y a las 19.50 lo zarandeaban a hombros.

VICTORIANO DEL R�O / Talavante, Roca y Naval�n

PLAZA DE TOROS DE VALENCIA. S�bado, 14 de marzo de 2026. Cuarta de feria. Lleno de “no hay billetes”. Toros de Victoriano del R�o; bien presentados, cuatre�os; de gran bravura el 3�, premiado con la vuelta; extraordinario el 6�; bueno el mansito 1�; noble el 4�; manejable sin finales el 2�; el 5� baj� nota.

ALEJANDRO TALAVANTE, de pistacho y oro. Dos pinchazos y estocada (silencio); pinchazo y estocada desprendida. Dos avisos (silencio).

ROCA REY, de espuma de mar y oro. Dos pinchazos, estocada atravesada que escupe y descabello. Dos avisos (saludos); estocada y descabello (silencio).

SAMUEL NAVAL�N, de blanco y oro. Pinchazo y estocada contraria (oreja); pinchazo y estocada (oreja y petici�n). Sali� a hombros.


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