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El Levante Badalona y el capital extranjero para un fútbol aún por construir
Mercury 13 fue el nombre de un grupo de mujeres que, en 1960, superó las pruebas médicas de la NASA para viajar al espacio. Ninguna llegó a ser astronauta.
El martes se anunció el desembarco del grupo inversor Mercury 13 en el fútbol español con la compra del Levante Badalona. Mercury 13 es un fondo multiclub centrado exclusivamente en la competición femenina de fútbol. Cuenta ya con el FC Como Women y el Bristol City, y ahora incorpora un club en España, uno de los mercados más relevantes del continente por talento, visibilidad y peso competitivo. La tesis que sostiene su expansión es conocida: el fútbol femenino no debe leerse como una sección subordinada al masculino, sino como un espacio con valor propio, capaz de generar marca, negocio y crecimiento específico.
Que el fútbol español haya entrado en el radar del capital internacional es, sin duda, una señal relevante. Otra cosa es que esa atención baste por sí sola para resolver sus problemas de fondo. Porque la competición femenina en España aún no ha terminado de encontrar su propia órbita y sigue buscando un modelo de negocio capaz de sostenerse con estabilidad.
La elección del Levante Badalona tampoco es irrelevante. Mercury 13 entra en uno de los pocos clubes de la Liga F independientes, es decir, sin sección masculina asociada. Hasta ahora, buena parte del desarrollo del fútbol femenino español ha descansado en la estructura, la marca y la capacidad financiera de los grandes clubes masculinos. La operación en Badalona apunta, por tanto, a un paradigma distinto: proyectos que no vivan como apéndices del masculino, sino como organizaciones con identidad, lógica y ambición propias.
Ahí reside probablemente el aspecto más novedoso del movimiento. No solo en la entrada de dinero, sino en la validación de un modelo alternativo. Mercury 13 no apuesta por una sección cobijada bajo una gran marca, sino por un club cuya singularidad consiste, precisamente, en su independencia. Y eso, en el contexto español, tiene un valor nada desdeñable.
Ahora bien, conviene evitar cualquier lectura complaciente. El fondo no aterriza en un club ejemplar ni en una competición plenamente estabilizada. Lo hace, de hecho, en una entidad que resume algunos de los problemas de la Liga F: fragilidad económica, dificultades operativas y una profesionalización todavía incompleta. El Levante Badalona fue sancionado recientemente con la pérdida de tres puntos por haber viajado sin médico en algunos partidos. Mercury 13 no llega, por tanto, para culminar un proceso exitoso, sino para intervenir en una realidad todavía frágil, aunque también llena de posibilidades.
Quizá esa sea la cuestión de fondo. Durante demasiado tiempo se ha hablado del fútbol femenino como si bastara con invocar su crecimiento para dar por resuelto su horizonte. Pero crecer no equivale a consolidarse, y consolidarse no equivale a ser sostenible. Lo que está en juego no es solo una expansión deportiva o mediática, sino la construcción de estructuras capaces de sostener el desarrollo sin depender del dinero público o de la tutela del ecosistema masculino.
Los rumores sobre el interés de otros grandes inversores internacionales son cada vez más frecuentes. España, por talento y por potencial, está ya en el mapa. La cuestión no es solo quién llega, sino qué tipo de fútbol contribuirá a construir.
El primer Mercury 13 no logró despegar. El actual ha tomado algunas decisiones, como el nombramiento de Pedro Iriondo como CEO, de contrastada trayectoria profesional, que augura éxitos. Esperemos que esta inversión acabe siendo un pequeño paso para el Badalona Femenino, y un gran paso para el fútbol español y la competición femenina.
Marian Otamendi, CEO de World Football Summit.


