Deportes
Balbi, «una pequeña ferretería del deporte» que resiste en Vigo tras casi 40 años de historia
El 1 de julio del 1987, Balbi Rodríguez y Mari Carmen Molanes decidieron abrir una tienda en la Avenida do Fragoso, en Vigo: la bautizaron Deportes Balbi. En estas casi cuatro décadas de actividad, el matrimonio y su hija, Noelia, han resistido cada embate sufrido por el pequeño comercio en un entorno, para más inri, en el que se observan multitud de persianas bajadas. «Sigo aquí porque me gusta, a mí me motiva», relata a FARO la mujer, que a sus 70 años lidera el negocio con alegría e «ilusión».
Balbi era un conocido jugador de fútbol en Galicia. Defendió los colores de clubs como el Arousa, el Pontevedra y el Alondras. Fue en su etapa en el equipo de O Morrazo cuando conoció a Mari Carmen, una canguesa enamorada de Vigo. Sin experiencia previa, estas raíces futboleras animaron a la pareja a dejar sus respectivos empleos para emprender Deportes Balbi, un establecimiento de barrio con el que ganarse la vida y, de paso, compartir más tiempo juntos. Tras casi 40 años uno al lado del otro en casa y en el trabajo, lo llevan «bien»; se les ve felices.

Balbi y Mari Carmen, en la puerta de la tienda, en los años 90. / Cedida
«En aquel momento, todas las tiendas eran pequeñas, entonces la gente acudía», relata Mari Carmen, ahora al frente del comercio junto a su hija.
«Venía gente hasta de Portugal»
La mujer recuerda que en los inicios vendían «mucho calzado y trofeos tanto para los colegios como para torneos de fútbol de verano». «Nosotros éramos como una pequeña ferretería en el mundo del deporte», resume. «¿Que tú querías unos clavos para atletismo?, los teníamos; ¿que necesitabas unas rodilleras para voleibol?, las teníamos, etc.», ejemplifica.
«Ahora eso todo ha ido a menos. Disponíamos de esas pequeñas cosas que hoy en día ya se venden poco y que la gente compra por internet o en los centros comerciales», confiesa.
«Cuando empezamos aquí, venía mucha gente de Baiona, de Pontevedra y hasta de Portugal. Los portugueses visitaban El Corte Inglés y algunos aprovechaban para acudir a las tiendas pequeñas como esta», rememora.
Actualmente, Deportes Balbi provee la ropa al Colegio Montecastelo y a equipos como el Balaídos C. F., el Independiente F. C. y el Bembrive Fútbol Sala, siendo este ámbito uno de sus principales sustentos. Con todo, las familias suelen adquirir solo «lo necesario».
«Y si un día viene una persona que está un poco mal de ánimo, tú le preguntas “¿qué tal?” y haces un poco de amiga; empatizas con el cliente y charlas, a mí eso me gusta mucho»
Por lo general, es «un público de mayor edad» el que entra en el local, y concretamente un perfil al que «le gusta que le aconsejen». «Y si un día viene una persona que está un poco mal de ánimo, tú le preguntas “¿qué tal?” y haces un poco de amiga; empatizas con el cliente y charlas, a mí eso me gusta mucho», abunda Mari Carmen, quien, al hilo, menciona que ha hecho incluso «muchos amigos» en el propio lugar.
Durante un tiempo, en Deportes Balbi trataron de amortiguar la amenaza de internet y de las grandes superficies comerciales vendiendo sus productos en Amazon. Llegaron a conseguir consumidores hasta en Alemania, pero un ciberataque en su cuenta y la falta de apoyo de la multinacional provocaron que la experiencia fuera pasajera.
Una pugna con Adidas y Nike
«Antes vendíamos mucho de Adidas, era nuestra base, pero ahora ya no podemos despachar esa marca, tampoco Nike, lo que vendemos de ellas es lo que ha ido quedando», explica Mari Carmen. La razón radica en que estos dos gigantes de la moda deportiva «piden que se les compren unas cantidades inasumibles para una tienda pequeña».
«Antes vendíamos mucho de Adidas, era nuestra base, pero ahora ya no podemos despachar esa marca, tampoco Nike»
«Imagínate: tú tienes un niño, va a estar de cumpleaños y le quieres regalar unas botas de fútbol. ¿Cuáles te pide? Quizás las de Mbappé o las de Messi. Pues no las podemos tener», subraya. De forma paralela, estas firmas, agrega, «hacen competencia con sus propias páginas web»: «Ponen unas ofertas que son imposibles de igualar», denuncia.
«La cosa está muy difícil»
Mari Carmen admite que, aunque por ahora el negocio va a flote, «la situación está muy difícil». «Yo no me veo en casa todo el día, no me veo yendo al gimnasio y luego a pasear; necesito hacer algo más, pero en el momento en que haya que cerrar, tendremos que hacerlo», asevera.

La entrada de Deportes Balbi en una imagen de hace unos 30 años. / Cedida
Deportes Balbi también es el lugar de trabajo de su hija, Noelia, el cual «le gusta y le sirve para ir cotizando». Desde que cumplió la mayoría de edad, es un apoyo imprescindible en el local, pero «es complicado que ella sola coja las riendas» dado el momento. «La tienda es mediana, una persona aquí no puede con todo y pagar dos sueldos es complejo», afirma la madre.
Noelia, por su parte, fía su futuro en el establecimiento a cómo marche en unos años el contexto social y económico. Por lo pronto, «viendo cómo está todo laboralmente», ella asumiría el reto de mantener al menos durante un tiempo el colorido cartel de Deportes Balbi coronando el número 41 de la Avenida do Fragoso.
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