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Internacional

Luis Vázquez, el "guerrero" argentino con hermanas futbolistas que revitaliza al Getafe: "Me toca a mi mantener a mis padres"

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“Todo depender� de lo que quiera y pueda el club pero necesitamos incorporaciones”. Ese fue el �ltimo lamento de Bordal�s, al inicio del mercado de invierno, antes de que �ngel Torres le trajera a Mart�n Satriano, Sebasti�n Boselli, Zaid Romero, Veljko Birmancevic y Luis V�zquez. Desde que llegaron, el Getafe no ha perdido en seis de siete encuentros y ha obtenido cuatro victorias. “El club estaba en una situaci�n complicada, necesitaba energ�a y creo que tomamos esa responsabilidad muy bien”, apunta V�zquez a EL MUNDO.

El argentino es un tipo de 1,90 con una presencia imponente, pero m�s fino que Satriano, cuyas piernas parecen acero de barcos. Ambos atraviesan el t�nel de un Coliseum en obras para cumplir con los diferentes medios de comunicaci�n, que visitan al club en antes del encuentro ante el Atl�tico de Madrid esta tarde. “Sabemos que va a ser un partido dif�cil, pero venimos de estos d�as trabajando, preparando el partido, de saber c�mo podemos lastimarlo, c�mo podemos defender y c�mo podemos atacar”, explica el ariete.

No hay miedo en un equipo que arranc� los tres puntos del Bernab�u, pero que s�lo ha ganado una vez al Atl�tico desde que lleg� Diego Simeone. Saben que tienen sus armas, aunque a veces no gusten. “Cada uno tiene su excusa, pero es nuestra forma de jugar y que as� hemos sacado buenos resultados. Lo que digan los dem�s no nos tienen que interesar”, explica V�zquez que ha encajado como un guante en esa filosof�a porque �l se considera un “guerrero” en el campo.

Por su estilo, batallador y un dolor de muelas para los centrales as� como un bal�n de ox�geno para las salidas del equipo y por su rendimiento. En su debut jug� casi los 90 minutos y marc� un gol. “Ven�a con ese hambre de no jugar, y tener la oportunidad de jugar el primer partido, creo que eso me ha dado un alivio al saber que pod�an contar conmigo”, apunta un jugador que lleva dos goles en siete partidos con el Getafe.

El delantero en un pasillo del estadio.

El delantero en un pasillo del estadio.MUNDO

El argentino lleg� cedido del Anderlecht, un equipo que ha vivido otros momentos de mayor gloria, pero que se encuentra peleando por los primeros puestos de la liga belga. Y se encontr� que la batalla del Getafe era otra. “Sab�a a lo que ven�a, a lo que necesitaba el club, as� que vine mentalizado a dar lo mejor”, explica la batalla por evitar el descenso en la que lleva el club varios a�os y que �ste tiene pinta de que va a ser m�s sencilla con 35 puntos, 10 por encima de la salvaci�n.

Pero a V�zquez no le import� la situaci�n del Getafe, le gust� lo que le dijo su agente de que era “un club muy humilde, como una familia” y adem�s jugaba en la liga espa�ola, que era uno de sus sue�os de cuando era ni�o y pateaba un bal�n por las calles de Recreo en la ciudad argentina de Santa Fe. “Cuando llegu� me encontr� con un grupo muy lindo, con compa�eros que me ayudaron desde el primer d�a y me dieron confianza. Creo que la confianza es muy necesaria para los jugadores”, apunta el futbolista.

Vestuario de duros

El delantero se r�e cuando los Nyom, Djen� y compa��a le dan “alguna patada” en los entrenamientos y asegura que �l tambi�n les avisa que ir� fuerte, pero siempre se queda en el campo. Sin embargo, a nivel de calidad asegura que sus compa�eros Luis Milla y Mauro Arambarri son los que m�s le han impresionado. “Es muy impresionante c�mo se dejan la vida, c�mo juegan, c�mo corren, as� que eso tambi�n se hace ver much�simo”, explica sobre el arrastre de sus dos colegas. Milla, de hecho, pasa por detr�s de �l en el Coliseum porque ya ha terminado su entrevista. El espa�ol parece el hermano peque�o de V�zquez pese a que �l tiene 31 a�os y el argentino, 24.

Ya han pasado dos a�os desde que el delantero atravesara el Atl�ntico, pero algo m�s de que consiguiera retirar a sus padres. V�zquez, que tiene 10 hermanos, es consciente de los sacrificios de su familia con material, viajes, apoyo… para que �l triunfara en un deporte al que tambi�n juegan sus dos hermanas. “Mi padre ya est� grande, mi madre tambi�n, as� que contento de que ellos est�n tranquilos en casa y me toca a m� mantenerlo d�a a d�a en el f�tbol”, concluye este guerrero.

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