Internacional
La increíble historia de los zapatos de Trump: se los regala idénticos a todos los "suyos", que exageran la talla (por una broma vulgar del "jefe")
Cuando Robert Mueller dirig�a el FBI, seg�n relat� su bi�grafo, el c�digo de vestimenta de los funcionarios de la agencia era riguros�simo. Aunque no existiera una regla escrita, todos se adecuaban al ‘uniforme’ del jefe: traje oscuro, corbata de color liso o, como mucho, con un microestampado y, sobre todo, una camisa blanca inmaculada. Al parecer, hab�a quien, la noche anterior a una reuni�n, sal�a de casa para comprar una nueva, a estrenar. Las an�cdotas cuentan que en m�s de una d�cada -Mueller dirigi� el Bureau de 2001 a 2013- s�lo un pu�ado de empleados se atrevi� a presentarse en la oficina con una camisa azul o rosa, y que por ello fueron reprendidos de inmediato (amistosamente) por el director. Pero la cosa quedaba ah�.
Donald Trump, fiel a su naturaleza, va m�s all�. La nueva incorporaci�n a su atuendo est�ndar -traje azul de Brioni, camisa blanca y corbata de seda de colores llamativos, especialmente rojo- son, de hecho, un par de zapatos Oxford negros de piel de becerro de 145 d�lares. El presidente, escribe el Wall Street Journal, los compra a una marca estadounidense con una historia centenaria: Florsheim, fundada en Chicago en 1892. Y como le gustan particularmente, ha empezado a regalarlos a sus secretarios (ministros), parlamentarios, directores generales y personajes m�s o menos conocidos de su entorno.
El procedimiento est� codificado: el magnate recibe al invitado en el Despacho Oval, le pregunta qu� talla calza y pasa el pedido a uno de sus asistentes. En una habitaci�n contigua, seg�n relata al Journal una persona muy bien informada, se apilan las cajas con los pares ya asignados, acompa�adas de notas y aut�grafos del propio presidente.
El caso es que, en las �ltimas semanas, los mismos zapatos han aparecido en los pies de varios de sus leales (algunos de los cuales se habr�an quejado por haber tenido que renunciar a calzado de marcas m�s prestigiosas): el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio, el de Defensa Pete Hegseth, el de Comercio Howard Lutnick, y as� sucesivamente hasta los presentadores de Fox News. De hecho, fue el propio Vance quien, en diciembre, habl� por primera vez de la nueva “man�a” de The Donald. Tras un encuentro en el Despacho Oval, relat�: “En un momento dado, se asom� por el escritorio, mir� mis zapatos y los de Marco y dijo: ‘Son una aut�ntica m…da'”. El presidente tom� un cat�logo de Florsheim, hizo que los presentes lo hojearan y les pregunt� qu� talla quer�an para sus nuevos zapatos.
Una pregunta que, trat�ndose de Trump, tiene tambi�n una segunda intenci�n. Seg�n el relato de Vance, el presidente habr�a sentenciado: “Se saben muchas cosas de un hombre por la talla de sus zapatos”.
As� que Rubio, por ejemplo, pidi� un 45 y medio a pesar de medir 1,78 metros (en 2016, cuando Rubio desafi� a Trump en las primarias republicanas, este le puso el apodo de ‘Little Marco’). El resultado lo inmortaliz� un fot�grafo pocos d�as despu�s en los pasillos del Congreso: los Trump shoes en los pies del secretario de Estado eran totalmente desproporcionados, con dos dedos de espacio vac�o entre el tal�n y la parte trasera del zapato.
La foto fue rescatada y publicada ayer en Twitter por la cuenta de Derek Guy, un an�nimo arbiter elegantiarum que ha ganado 1,4 millones de seguidores con sus publicaciones sobre el vestir cl�sico masculino. Y muchos, en los comentarios, se preguntaron: �es posible que Rubio soporte semejante incomodidad s�lo por complacer al presidente?
Lo que s� es seguro es que el amor de Trump por Florsheim no es correspondido. Al contrario. No s�lo el due�o de la empresa, Thomas Florsheim Jr. (quinta generaci�n), neg� al Journal estar al tanto de los pedidos presidenciales; sino que, indagando en la web, se encuentra una serie de declaraciones dur�simas del propio empresario contra los aranceles impulsados por el magnate. Porque Florsheim produce en China -a pesar del ‘America First’ profesado por Trump- y, por lo tanto, tuvo que enfrentarse a los aranceles, que llegaron hasta el 145%: “Tuvimos que subir los precios, en un momento dado los aranceles nos costaban m�s que los zapatos”, explicaba en una entrevista, a�adiendo que la empresa tuvo que “correr” para importar un mill�n de pares antes del aumento de los precios. Ni siquiera el intento de trasladar la producci�n a la India mitig� el golpe, ya que Nueva Delhi tambi�n se vio afectada por la medida econ�mica.
As�, en diciembre, la empresa demand� al gobierno federal, apostando a que el Tribunal Supremo rechazar�a los aranceles. Cosa que efectivamente ocurri� el 20 de febrero. Florsheim tambi�n cuantific� la p�rdida sufrida a causa de las imposiciones: 16 millones de d�lares. Y los ha reclamado como indemnizaci�n. Con intereses.


