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Internacional

Álex Ghita, expulsado de Supervivientes, pierde los estribos y amenaza a la organización

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Playa Derrota y Playa Victoria se han quedado sin su malo malísimo. Álex Ghita, el hasta ahora concursante más polémico (recordemos que solo llevamos una semana de reality) se convirtió anoche en el primer expulsado de Supervivientes 2026. Alegría y alboroto para él y para sus compañeros que tenían unas ganas locas de quitárselo de encima. Pero… pero, aunque pueda parecer sorprenderte, Álex Ghita no se imaginaba que Supervivientes nunca termina cuando uno es expulsado. Sí, sorprendertemente no lo sabía. Así que la alegría duró poco en la casa del pobre, que pasó de la euforia de su expulsión a la cólera al descubrir que su nuevo destino no era un hotel sino Playa Destino.

Sigo sin creerme ni media palabra de Álex Ghita. Si su terrible robo a los dos días de reality fue un sainete orquestado por su maquiavélica mente, lo de anoche al conocer que no volvía a España es el segundo acto de una representación muy mal interpretada. Pero, oye, cómo nos gusta un salseo, sea cierto o no.

Comenzó la segunda gala de Supervivientes con un hecho inédito que dejó hasta a Jorge Javier Vázquez a cuadros. Dos de los nominados, Toni Elías y Álex Ghita pedían a los espectadores que en lugar de salvarlos les expulsaran. Inédito porque es la primera vez que sucede a una semana de reality. Álex Ghita lo dejó muy claro, si la gente no le echaba esta noche, él cogía el petate y se largaba por donde había venido. “Es inaudito en la historia de Supervivientes que ocurra esto en la primera semana, que dos concursantes quieran abandonar”, advertía Jorge Javier Vázquez, mientras María Lamela no daba crédito a que la ceremonia de salvación se hubiese convertido en la ceremonia de la expulsión.

Avisó Álex Ghita y no mentía. La situación de Ghita en Supervivientes estaba siendo imposible de sostener, especialmente para sus compañeros, que, hablando mal y pronto, estaban hasta el toto de él. De hecho, antes de que Jorge Javier Vázquez diera el nombre del expulsado -finalmente el duelo fue entre Marisa Jara y Álex Ghita, pues Toni Elías fue salvado- la palapa se convirtió en un juicio sumarísimo contra Ghita en el que sus compañeros arremetieron contra él con toda la dureza y en el que él, pese a decir que no tenía fuerzas ni para sostener las pestañas, se defendió con uñas y dientes. Que si “piojos”, que si “manipulador”, que si “faltón”, que si “mamarracho”… Vamos, una palapa de la que tanto gustan.

Y llegó el momento de saber si finalmente el deseo de los supervivientes de que Álex Ghita se convirtiese en el primer expulsado se iban a cumplir. Pues sí. No hacía falta sumar dos más dos. Abanderado de los malos malísimos de Supervivientes (en cada edición hay uno), Álex Ghita celebró su expulsión. En su cabeza, o en su guion, la idea de dormir anoche en el hotel, de comer en el bufet, de coger un vuelo en unas horas que le llevaría de vuelta a España, le llevó a una felicidad, no sabemos si real o teatralizada.

¿Cuándo en Supervivientes los primeros expulsados han salido de la palapa y se han vuelto a su casa? En la vida. ¿Cuándo no se ha alargado la estancia de los expulsados en una recóndita playa? Nunca. O Álex Ghita no ha visto en su vida una edición de Supervivientes; o Álex Ghita no ha entrado en su vida en las redes sociales; o Álex Ghita interpretó anoche el papelón de su vida. Por supuesto, una vez más, porque todavía están las imagénes del concursante robando a sus compañeros con la cámara pegada a él y con esa sonrisa propia del que sabe lo que está haciendo, pero quiere disimular por si acaso la policía es tonta.

“Tenía muchas ganas de irme”, declamó Álex Ghita tras conocer su expulsión. “Entré aquí con un objetivo muy claro, pero al final la isla me tumbó completamente de arriba a abajo. Hizo daño la isla en mí. Esto vale por un año de Supervivientes. Todos mis compañeros son buena gente y ahora los quiero ver activos, no estrellitas de mar”, sentenció antes de colgarse su petate al hombro y salir de la palapa más feliz que una perdiz. Soñaba Álex Ghita con dormir sobre un colchoncito.

Eso sí, Álex Ghita se marchaba dejando un regalito a sus compañeros, un regalito bien envenenado. “Os va a doler”, les advirtió Jorge Javier Vázquez minutos antes de que se llevase a cabo la expulsión. El martes, en Supervivientes: En Tierra de Nadie, el equipo de Playa Victoria decidió que fuera Álex Ghita el compañero castigado por su comportamiento.

El castigo fue que hasta el jueves, Ghita iba a ser el único que podía cuidar del fuego. Repito, el único. Pues bueno, hasta 16 veces incumplieron los supervivientes la norma de que nadie le podía ayudar en su encargo. Bien porque no se fiaban de él, o bien, porque Álex Ghita es más vago que la chaqueta de un guardia, los supervivientes se saltaron la norma.

Las imágenes no dejaban lugar a dudas. Todos cuidaron del fuego, mientras Álex Ghita dormía, se desperazaba o miraba al horizonte viendo la vida pasar. Resultado: en pleno directo la dirección de Supervivientes cogió una olla con agua y les apagó el fuego. El recuerdo de Álex Ghita en Playa Victoria no lo van a olvidar.

Pero volvamos al momento en que Álex Ghita abandona la palapa y pone rumbo a su querida España -nótese la ironía-. Ya con el crepúsculo instalado en Cayo Cochinos, la barca con Álex Ghita a bordo llega a Playa Destino. Avisaba Jorge Javier Vázquez de la que iba a liar el superviviente. No se equivocó ni un ápice. Álex Ghita se negaba en rotundo a bajarse de la barca montándole un buen pollo a la miembro del equipo que le acompañaba.

“No me voy a quedar aquí. Te lo digo de corazón, no me pienso bajar. Os lo dije. ¡Que no me voy a bajar en esta isla, que me llevéis al hotel. ¿Qué es esta broma?”, le gritó a Jorge Javier Vázquez mientras el presentador intentaba que se bajase de la barca, al menos para evitar el incómodo momento de la mujer que le acompañaba y que no tenía por qué estar saliendo en directo.

Álex Ghita aceptaba bajarse. Su cara era un poema. La barca se marchaba. “Espero que sea una broma porque yo no me puedo quedar más aquí. No quiero vivir más en una isla. No tengo ni siquiera ropa”, señalaba el concursante con un cabreo de padre y muy señor. Jorge Javier Vázquez sacó entonces la artillería de quien sabe cómo controlar a concursantes de este tipo. Le aplaudió, bromeó con él, intentó que se relajase. Y parecía que podía conseguirlo, sobre todo, cuando de repente aparecieron los que van a ser sus compañeros si es que finalmente Álex Ghita no abandona, Darío y Borja.

“No te vamos a llevar a ningún hotel y vas a tener que convivir con ellos”, le anunciaba entonces Jorge Javier Vázquez después de que Álex Ghita se sacase de la manga que su presencia en Playa Destino era solo para darles ánimos a los dos desterrados. “Yo os dije que no quería seguir en el concurso. Os lo dije”, amenazó Álex Ghita.

Y amenazó de verdad: “Quiero hablar con dirección. Os dije que no quería seguir en el concurso y lo pedí por favor”. Existen dos opciones o que Álex Guita se vaya nadando hasta el hotel o que Álex Ghita haga un Ángel Cristo Jr. y dentro de unas horas Supervivientes comunique a la audiencia que Álex Ghita ha huido por la selva.


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