Internacional
George Makari y el origen de la xenofobia: "Cuando uno está frustrado y deprimido odiar al otro es un gran alivio psicológico"
Si bien el miedo y el odio hacia los extranjeros son algo tan antiguo como la propia condici�n humana, el nacimiento de ese peligroso prejuicio denominado xenofobia es algo mucho m�s reciente�, defiende rotundo aunque sonriente al otro lado de la pantalla el ensayista George Makari (Nueva Jersey, 65 a�os). Autor de libros como Alma m�quina (2021), un ambicioso y monumental ensayo que exploraba c�mo empezamos a concebir la mente como un mecanismo f�sico y no espiritual, en Del miedo y los extranjeros (Sexto Piso) el historiador y psiquiatra, profesor del Weill Cornell Medical College de Nueva York, se centra en otra creaci�n humana: el enemigo, el otro. Y lo hace rastreando, mediante una acertada mezcla de Historia, Filosof�a y Psicolog�a, el origen y evoluci�n del concepto de xenofobia e incidiendo en su marcado car�cter pol�tico, vinculado al nacionalismo y el imperialismo.
En el nacimiento de este proyecto, en el que ahonda tambi�n en la abrupta reaparici�n de esta idea en el siglo XXI y ofrece posibles soluciones para el presente y el futuro, est� su propia historia familiar. �Mis padres emigraron del L�bano a EEUU en los a�os 50, y mis hermanos y yo ya nacimos all�, as� que, en cierto modo, vivimos de primera mano esa pertenencia a varias culturas. Con ojos de extranjero y con ojos nacionales�, explica el autor. Adem�s, otra experiencia que le motiv� a indagar en todos esos sentimientos que despiertan la xenofobia fue vivir de lejos la cruda guerra civil libanesa (1975-1990), conflicto que desangr� su pa�s de origen. �Durante a�os vi lo destructiva que pod�a ser una identidad ultranacionalista y conoc� a mucha gente, familia y amigos que tuvieron que huir del sufrimiento que genera la xenofobia�, lamenta.
- Argumenta que la xenofobia, tal y como la entendemos hoy, no es un impulso humano eterno, sino una construcci�n hist�rica relativamente reciente. �La cultura prima sobre la biolog�a?
- Como cient�fico me resisto a la idea de que la xenofobia sea simplemente un rasgo humano universal. Reconozco que en parte lo es, pero tambi�n que ciertas culturas potencian esta actitud mientras que otras la disminuyen. La pregunta es: �por qu� la actitud xen�foba surge y crece en un lugar espec�fico en un momento espec�fico? La Historia nos demuestra que cuando dos grupos humanos diferentes se encuentran o chocan se da cierto nerviosismo, pero yo no lo llamar�a xenofobia, sino ansiedad social. Y ese problema tiene muchas soluciones diferentes, incluyendo la integraci�n, el di�logo y el reconocimiento mutuo. Decir que el miedo o el odio al de fuera es algo inherente a la biolog�a universal es derrotista y simplista, una forma de pensar perezosa.
- Desmiente el supuesto origen griego que solemos atribuir a la xenofobia y explica que es un t�rmino acu�ado en el siglo XIX. �Por qu� se encubre el concepto con esta prestigiosa genealog�a?
- Quien acu�� el t�rmino, que no existe en un solo texto de la antigua Grecia, sin duda buscaba darle ese augusto peso cl�sico, algo muy t�pico de ese siglo XIX orientalista y nost�lgico. Podr�a haber elegido un t�rmino del �rabe o del s�nscrito, pero eligi� dos t�rminos griegos que mezcl� incorrectamente. Los griegos ten�an el concepto de xenia, algo similar a la hospitalidad, pero dirigido a otros griegos, y luego el de b�rbaro, que ser�a m�s parecido a lo que se refiere la xenofobia, que alude a m�s al miedo irracional al otro. Cuando descubr� que no hab�a registro de esta idea en la Antig�edad qued� claro que era un neologismo usado ideol�gicamente justamente para sugerir que era una realidad muy antigua. De la misma manera que rechazo la idea del determinismo biol�gico, tambi�n rechazo esta especie de determinismo hist�rico.
- Entonces, �qu� cambia en la modernidad para que el miedo al otro deje de ser simplemente hostilidad y se convierta en un concepto pol�tico, m�dico y moral?
- Hay un matiz clave. El concepto de denigrar a otros grupos con fines pol�ticos es muy antiguo. De hecho, los griegos fueron un gran ejemplo con los persas, a quienes demonizaron a ra�z de las Guerras M�dicas. Sin embargo, el matiz de odio que a�ade la xenofobia nace de un contexto muy espec�fico que lo convirti� en un t�rmino �til y que se hizo viral. La fobia, a diferencia del griego phobos, que simplemente significa miedo, es un miedo irracional. As�, conceptos como anglofobia o francofobia surgieron al calor del auge del nacionalismo y el colonialismo que experimentaron en aquellos a�os las potencias de Europa Occidental. Todo este crecimiento imperial en la segunda mitad del siglo XIX condujo al encuentro de los colonos con los nativos de esos lugares. Y ese encuentro desemboc� en conflictos que empezaron a necesitar ser comprendidos de alguna manera. La iron�a que descubr� fue que estos conflictos se explicaron en la �poca como culpa de los ind�genas, que eran primitivos y no entend�an, debido a su propia biolog�a primitiva, que los extra�os no eran enemigos. Con el tiempo, y tras mucho trabajo, este significado se invierte por completo, de una forma un tanto orwelliana. Se empieza a culpar a las v�ctimas.
“La xenofobia es una construcci�n humana, una creaci�n cultural, no una necesidad biol�gica, as� que puede erradicarse”
- �Dir�a, entonces, que la xenofobia actual es el s�ntoma oscuro del nacimiento del Estado-naci�n?
- Absolutamente. El Estado-naci�n es una construcci�n problem�tica porque desde su constituci�n, al calor de la Revoluci�n francesa, buscaron adoptar creencias universales, pero estas no les otorgaban una identidad nacional. As� que, adem�s, necesitaban algo que recalcara la raz�n por la que sus ciudadanos eran quienes eran. Es decir, esa diferenciaci�n entre nosotros y ellos. Y, con frecuencia, la forma m�s sencilla de hacerlo era recurrir a agravios y enemigos hist�ricos, gente a la que odiar y que nos odia. La idea de encontrar la identidad nacional asegur�ndose un enemigo com�n es uno de los secretos m�s oscuros del Estado-naci�n. Y ah� es donde empieza la xenofobia contempor�nea, institucionalizando como raz�n de Estado un odio desaforado en base a lo que en otras �pocas eran simplemente diferencias culturales.
- Sugiere que en la visi�n xen�foba actual el extranjero no solo amenaza fronteras f�sicas, sino tambi�n imaginarias: lengua, religi�n, identidad, pureza racial… �Es la xenofobia, en el fondo, una crisis de identidad colectiva?
- Totalmente. En este ensayo llego a la conclusi�n de que es un s�ntoma de una crisis de cohesi�n social e identidad comunitaria, pues una forma de estabilizar ese colectivo es recurrir a la noci�n agresiva de un enemigo com�n. Tener un enemigo com�n une a la gente, eso lo sabemos desde los romanos, que se dieron cuenta de que con un enemigo com�n el imperio se mantendr�a unido aunque hubiera un mill�n de facciones que se odiaran. Hoy ocurre igual. Hay una pel�cula estadounidense, La cortina de humo [coescrita por David Mamet y protagonizada por Dustin Hoffman y Robert De Niro], que trata sobre c�mo crear un enemigo e ir a la guerra fuera para ganar unas elecciones en casa. Es una forma muy destructiva y oscura de gestionar la identidad colectiva. Y no solo ocurre intencionalmente desde arriba, por parte de los l�deres pol�ticos, sino tambi�n de forma natural desde abajo. A medida que la gente se siente cada vez m�s marginada busca una raz�n para todos sus males y una de las razones m�s f�ciles de encontrar es culpar a los extranjeros.
- Hay algo inquietante en su tesis: si la xenofobia es una invenci�n moderna, tambi�n lo son los ideales cosmopolitas que la combaten. �Son ambas caras del mismo proceso hist�rico?
- Es una idea muy interesante. Tienes raz�n, pero con matices. En realidad, la noci�n de tolerancia tiene uno o dos siglos de ventaja sobre la xenofobia, y durante buena parte del siglo XX pareci� que triunfar�a, pues con la colonizaci�n global vimos grandes fusiones de culturas e identidades. Por ejemplo, mi madre asisti� en el L�bano a escuelas francesas y se habr�a sentido perfectamente c�moda viviendo en Francia porque la identidad colonial francesa le hab�a sido inculcada en la escuela. Cantaba La marsellesa aunque era libanesa y fue a la escuela con las monjas, aunque era de religi�n ortodoxa griega. Mi padre, en cambio, viv�a a 100 metros de distancia, en el mismo pueblo, y fue a todas las escuelas brit�nicas y estadounidenses, as� que hablaba un ingl�s perfecto. En casos como estos el cosmopolitismo se vuelve real, porque ya no existe una distinci�n, son parte de la cultura francesa o anglosajona. Pero hoy en d�a ha surgido el problema de qui�n forma parte de una cultura y qui�n no. �Acaso la cultura, por s� sola, define a alguien o es la etnicidad, la raza, la vara de medir? Eso lleva a grandes iron�as, como a Sarkozy diciendo que Francia debe ser para los franceses o a Marco Rubio hablando de los valores estadounidenses.
“La xenofobia naci� en el siglo XIX, cuando el Estado institucionaliz� el odio al otro como raz�n de identidad colectiva”
- Como explica, tras el Holocausto ‘xenofobia’ se convierte en un t�rmino moralmente condenatorio. Sin embargo, en el siglo XXI parece normalizarse de nuevo. �Estamos ante un retorno de lo mismo o una mutaci�n conceptual m�s sofisticada?
- Dir�a que es una mutaci�n debida a las nuevas formas de expansi�n medi�ticas. Si los peri�dicos fueron los medios que propagaron la xenofobia a principios del siglo XX, hoy en d�a el mundo digital tiene un alcance social infinitamente mayor y a una velocidad vertiginosa. Dir�a que la psicolog�a, en cuanto a c�mo se analiza lo que ocurre en la mente humana cuando se vuelve xen�foba, no ha cambiado. Pero, ese alcance y velocidad, la forma en que afecta e infecta las culturas, s� es una diferencia cualitativa. Por otro lado, el Holocausto marc� el l�mite absoluto para la cultura de posguerra, tanto �tica como moralmente. Pero desde hace unos a�os hemos asistido a una disrupci�n de eso, una sensaci�n de que ya no hay l�mites. La gente se siente c�moda haciendo y diciendo cosas que hace a�os parec�an impensables. Es una paradoja, hay m�s libertad y m�s difusi�n para ciertas ideas, y eso es muy preocupante.
- En este sentido, �qu� aportan el psicoan�lisis y la Psicolog�a a la comprensi�n de la xenofobia como fen�meno colectivo?
- En Psicolog�a individual sabemos mucho sobre qu� hace que las personas sean xen�fobas y c�mo afecta eso a su psicolog�a. Sabemos que no es un sesgo cognitivo, porque si se ense�a, se puede desense�ar. El problema m�s profundo son las personas que -y esto viene del psicoan�lisis- usan la proyecci�n para gestionar su propia verg�enza y culpa, buscando a otro sobre el que proyectar esos sentimientos negativos. Es una gran sensaci�n para ellos. Hay que entender que odiar a alguien en ese contexto es un gran alivio: la ansiedad, la culpa y la verg�enza desaparecen. Ahora bien, �c�mo se fomenta eso culturalmente? Una de las cosas que hemos ignorado en EEUU durante los �ltimos 25 a�os es el colapso de la clase media, que ahora est� subempleada, llena de drogadicci�n y muerte prematura por suicidio, y ha abdicado por completo de la responsabilidad de ayudar a los dem�s, a esos inmigrantes. Por eso muchas de esas personas son f�cilmente incitadas a la xenofobia. Culpar a los mexicanos, los iran�es o los libaneses de todo lo malo es un alivio muy poderoso. �Y qu� pasa si tienes l�deres patol�gicos que te dicen qu� est� bien y qu� est� mal de forma xen�foba? Pues que esa visi�n individual tuya se consolida. Es una uni�n perfecta entre el grupo y el individuo. Y ah� es donde nos metemos en serios problemas como los actuales.
- Despu�s de escribir este libro, �ha encontrado alguna raz�n para el optimismo?
- No creo que estemos condenados a nada. La xenofobia es una construcci�n humana, una creaci�n cultural, no una necesidad biol�gica, as� que puede erradicarse. �Se erradica por completo en los buenos tiempos? No, pero el objetivo es que seamos lo mejor y m�s tolerantes posible. Como dec�a, el per�odo posterior al Holocausto ha sido extraordinario para integrar a la gente. En m� pa�s ese marco moral fue incre�blemente �til en las luchas por los derechos civiles, de las mujeres y de los homosexuales. Ahora vivimos en parte la reacci�n, movimientos reaccionarios que dicen que se ha ido demasiado lejos. �Pero eso significa que todo va a desaparecer? No lo creo. Creo que mucho de eso ya se acepta en buena parte de muchas culturas. Lo importante es recordar el esp�ritu del igualitarismo radical, que aunque quiz� no surge de forma natural -todos podemos ponernos un poco nerviosos cerca de alguien que habla otro idioma, tiene otra apariencia u otra religi�n-, nuestra parte racional debe vencer esa ansiedad por la alteridad. Es una lucha diaria que no debe abandonarse nunca.




