Internacional
Tu cara tendrá copyright: la ley pionera que va a blindar nuestros datos biométricos
La OCU danesa ide� en 2014 una ocurrente campa�a para concienciar a la poblaci�n de los riesgos que conlleva regalar datos personales en el entorno online. La organizaci�n que vela por los derechos de los consumidores del pa�s n�rdico (Forbrugerr�det T�nk) alquil� una panader�a de Copenhague, instal� dentro varias c�maras ocultas y puso a despachar a una dependienta que no cobraba a los clientes por el g�nero. En su lugar, les propon�a un trueque.
Una hogaza a cambio de echar un vistazo a los cinco �ltimos mensajes recibidos en el m�vil.
Media docena de magdalenas por el n�mero de tel�fono de un familiar.
Un rollito de canela si el comprador acced�a a revelar d�nde y con qui�n hab�a pasado la tarde anterior.
El experimento pretend�a visibilizar c�mo en el mundo digital nos comportamos mucho m�s despreocupadamente que en el real en relaci�n a informaci�n tan valiosa como la relativa a la red de contactos, las rutinas que implican geolocalizaci�n o los eventos especiales que acaban en el carrete de fotos del m�vil.
Como puede verse en un v�deo de entonces con inconfundible aroma a cine Dogma, la reacci�n de la mayor�a de los clientes fue la misma: �Nej, tak� (No, gracias). Prefer�an volverse a casa con las manos vac�as antes que entregar siquiera unas migajas de intimidad a aquella dependienta tan preguntona. Una actitud que contrasta con la que tal vez habr�an mostrado si emporios tecnol�gicos como Meta (Instagram, WhatsApp, Facebook) o Alphabet (Google, Gmail, YouTube) se la hubieran pedido para acceder a sus servicios.
Forbrugerr�det T�nk recogi� gracias a aquella campa�a m�s de 10.000 firmas de ciudadanos que reclamaban una mayor protecci�n frente a las grandes plataformas de Silicon Valley. Y la panader�a de atrezo se convirti� en una referencia ic�nica al menos para quienes trabajan en defensa de la seguridad y la privacidad en la Red.
Ahora Dinamarca vuelve a ser noticia por rebelarse contra el Big Tech. Esta vez, de la mano del Ministerio de Cultura y en el contexto del desarrollo hiperacelerado de la inteligencia artificial generativa (IAGen), que hace que resulte m�s sencillo que nunca crear v�deos, im�genes o audios falsos pero de apariencia cre�ble y, en bastantes ocasiones, con prop�sitos vejatorios. 2026, sin embargo, ya no es 2014. Preparar un montaje digital y ponerlo en circulaci�n cuesta hoy tan poco esfuerzo como –valga de nuevo el s�mil– ir a comprar el pan. Y su impacto ya no se circunscribe al per�metro de las redes sociales.
Lo resum�a en este mismo diario d�as atr�sMargaret Mitchell, ex codirectora del departamento de �tica de Google. �Est� aumentando un riesgo singular: la creciente dificultad para distinguir entre realidad y ficci�n. La IA generativa ha simplificado la creaci�n de contenido que parece aut�ntico sin serlo. La falta de est�ndares de divulgaci�n o marcas de agua impide saber si algo fue generado por IA y, de hecho, gran parte del p�blico ni siquiera lo desea�, subrayaba.
Coincidiendo con su presidencia de turno de la UE, Dinamarca decidi� el pasado verano reformar la Ley de Propiedad Intelectual (Ophavsretsloven) para poner coto a las ultrasuplantaciones. Preocupado no s�lo por la difusi�n masiva de fotos y clips con contenido sexualmente expl�cito, discursos difamatorios contra cualquier minor�a, noticias falsas y declaraciones pol�ticas manipuladas, sino tambi�n por el aumento de ciberataques que utilizan ingenier�a social y tecnolog�a punta para robar informaci�n personal o financiera, el ministro Jakob Engel-Schmidt se puso manos a la obra para sacar adelante una normativa pionera en Europa: la que sit�a lo relativo a la protecci�n de la identidad biom�trica en el marco de los derechos de autor. En virtud de ella, la voz, el rostro y la apariencia f�sica de cada dan�s tendr�n la consideraci�n jur�dico-econ�mica (copyright) de un libro o una pel�cula.
Tras incorporar diferentes enmiendas, la nueva ley iba a entrar en vigor el pr�ximo 31 de marzo. La convocatoria anticipada de elecciones presidenciales anunciada hace un para de semanas oblig� a suspender de momento su aplicaci�n. En cualquier caso, y dado que el borrador hab�a recibido un apoyo multipartidista un�nime, lo l�gico ser�a que el ejecutivo entrante lo retomase a pesar de tener que presentarlo de nuevo ante el Parlamento.
Copenhague aspira a convertir este blindaje en un est�ndar europeo. �Estamos enviando un mensaje inequ�voco: todo el mundo tiene derecho a su propio cuerpo�, declar� el titular de Cultura en la presentaci�n del borrador. �Los seres humanos pueden ser introducidos en una m�quina fotocopiadora y utilizados indebidamente para todo tipo de prop�sitos, y no estoy dispuesto�.
El enfoque dan�s se sustancia en varias cuestiones clave. Por ejemplo, la introducci�n de apartados espec�ficos para el p�blico en general (art�culo 73-a) que restringen el uso no autorizado de la imagen o la voz de otra persona en montajes generados con IA. O la disposici�n separada para artistas o int�rpretes (art�culo 65-a) que extiende el amparo de sus obras frente a copias o manipulaciones sin autorizaci�n a los 50 a�os posteriores a su muerte.
“Corremos el riesgo de convertir nuestra democracia en una lucha de ‘deepfakes'”
El Estatuto de la Reina Ana, que entr� en vigor en Inglaterra en 1710, est� considerado el primer copyright moderno. Fue pionero en reconocer el derecho exclusivo del autor –y no del impresor– sobre sus obras, d�ndole cobertura legal y alumbrando el concepto de dominio p�blico (el libre uso al cabo de un tiempo estipulado). Desde entonces, los derechos de autor han sido el parapeto que ha protegido del plagio y la rapi�a a las m�s altas manifestaciones de la creatividad humana: novelas, cuadros, partituras, dise�os, planos…
La IAGen ha hecho saltar por los aires este esquema. En los reels de Instagram cualquiera puede toparse estos d�as con Cristiano Ronaldo y Leo Messi en una secuela disparatada de Jurassic Park. A Donald Trump haciendo el moonwalk de Michael Jackson con la misma chaqueta de lentejuelas que el rey del pop y a Chiquito de la Calzada con las mallas de Spiderjarl. A Russell Crowe, Brad Pitt y Mel Gibson paseando en motorino por Roma vestidos como en Gladiator, Troya y Braveheart. Y Pedro S�nchez y Alberto N��ez Feij�o se dan unos cuantos mamporros en un ring calcado al de Pressing Catch.
El mencionado art�culo 73 de la ley danesa marca una excepci�n para las reproducciones que sean “una expresi�n de caricatura, s�tira, parodia, pastiche, cr�tica al poder, cr�tica social, etc”, a menos que la imitaci�n constituya desinformaci�n que pueda perjudicar gravemente los derechos o intereses de terceros.
Al dejar de hablar de privacidad para hacerlo de propiedad, Dinamarca abre una v�a paralela en dicha tradici�n y adopta un enfoque singular por empoderador y coercitivo. Seg�n sus impulsores, la normativa facilitar� el emprendimiento de acciones legales contra las dichosas ultrasuplantaciones. As�, los ciudadanos tendr�n derecho a exigir la eliminaci�n del material infractor en la plataforma tecnol�gica que lo albergue. En caso de no hacerlo con prontitud tras ser notificadas, dichas plataformas podr�an enfrentarse a severas multas por parte del organismo regulador dan�s y a la exigencia de elevadas compensaciones econ�micas por parte de los usuarios afectados.
�Estamos dispuestos a tomar medidas adicionales�, dej� claro Engel-Schmidt en verano. En caso de que las megacorporaciones tecnol�gicas se pusieran de perfil, el asunto podr�a incluso llegar a la Comisi�n Europea. �Por eso creo que se lo tomar�n en serio�, vaticin� el ministro.
Los tecn�logos daneses hab�an observado que las solicitudes de retirada de contenido en plataformas como Instagram y TikTok rara vez se ejecutan. La justicia restaurativa que demanda el ciudadano com�n suele terminar en el limbo. �Algunos proveedores fomentan activamente la generaci�n de deepfakes; otros, pasivamente, la permiten�, admite el profesor Anders S�gaard, experto en Procesamiento del Lenguaje Natural y aprendizaje autom�tico de la Universidad de Copenhague.
�Creemos que esta protecci�n nos brindar� mejores condiciones para hacer valer los derechos de los usuarios�, concuerda Thomas Heldrup, responsable de Protecci�n y Cumplimiento de Contenido de la Alianza Danesa por los Derechos.
La reforma de la Ophavsretsloven podr�a verse como un puerto refugio frente a las deficiencias de la Ley de Servicios Digitales (DSA, por sus siglas en ingl�s), aprobada por la UE en 2022 y criticada por demasiada vaga. Tambi�n podr�a como un cortafuegos casi desesperado frente a la tecnolog�a empleada con fines espurios.
“Hay cosas que cre�a que estaban claras desde el Derecho Romano. Pero si le estamos dando personalidad jur�dica al Mar Menor y derechos a los animales…”
Siendo grave, el vishing o fraude telef�nico con voz clonada parece rudimentario al lado de los prodigios que puede obrar la IA generativa. A la consultora Arup le estafaron hace un a�o 25 millones de d�lares despu�s de que un empleado de su departamento de Contabilidad creyera que estaba hablando por videollamada con un alto directivo, y no con su copia digital. El fabricante de coches Ferrari estuvo a punto de sufrir un timo similar, frustrado in extremis cuando un empleado formul� al falso directivo una pregunta que s�lo el de carne y hueso sab�a responder.
Lo que viene es aun m�s peliagudo. A mediados de 2023, la startup Worldcoin –cofundada por Sam Altman, el padre de ChatGPT– logr� que miles de j�venes de todo el mundo se dejaran escanear el iris a cambio de unos tokens valorados en torno a los 100 euros. La Agencia Espa�ola de Protecci�n de Datos (AEPD) se vio obligada entonces a lanzar una advertencia a Worldcoin.
�Lo que plantean los daneses es extraordinariamente interesante. Hay que ir hacia una mayor regulaci�n de la identidad digital y hacia una mayor protecci�n de nuestra imagen�, reconoce Ricard Mart�nez, profesor de Derecho Constitucional de la Universitat de Val�ncia y director de la c�tedra de Privacidad y Transformaci�n Digital. �Corremos un riesgo sist�mico al permitir que grandes corporaciones controlen aspectos de nuestra personalidad que han necesitado del poder coactivo y normativo del Estado y sus instituciones para garantizar las libertades de todos. Corremos el riesgo de convertir nuestra democracia en una lucha de deepfakes y manipulaciones goebbelsianas. Personalmente, me alineo con los Estados que est�n empezando a poner l�mites. La aplicaci�n de esta ley deber�a ser inmediata y urgente�.
Mart�nez explica que hemos llegado a la situaci�n actual despu�s de una serie de carambolas. Primero, los operadores de las redes sociales nos convencieron para que les cedi�semos alegremente nuestros datos para categorizar usuarios (profiling) y realizar estudios de mercado. Despu�s, parte de esa informaci�n acab� generando un negocio millonario para dichos operadores –el de la publicidad personalizada– ante el que los reguladores no actuaron. Por �ltimo, el nulo esfuerzo programador para asignar a las im�genes una identidad rastreable y el sprint de la IAGen han provocado el aluvi�n de ultrasuplantaciones. �Son 20 a�os de un problema mal resuelto�, resume.
Borja Adsuara, abogado experto en Derecho Digital, considera que la ley danesa est� �mal enfocada� y alega que el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen est�n suficientemente salvaguardados en Espa�a por el art�culo 18 de la Constituci�n, la Ley Org�nica 1/1982 y el C�digo Penal. �Tu imagen no es una creaci�n tuya, por mucho que seas un artista y te maquilles para construir un personaje�, aclara. �Hay cosas que yo cre�a que estaban claras desde el Derecho Romano. Pero si le estamos dando personalidad jur�dica al Mar Menor y derechos a los animales…�.
La estrategia danesa tambi�n comporta riesgos o podr�a tener consecuencias imprevistas. Los derechos al honor y a la intimidad personal y familiar son inalienables, pero los derechos de imagen s� se pueden explotar econ�micamente, como hacen los futbolistas o las modelos. Para evitar que le sucediera como a Scarlett Johansson, v�ctima de deepfakes porno y del descaro de OpenAI –dot� a ChatGPT de una modulaci�n muy parecida a la suya como sistema operativo en la pel�cula Her–, Matthew McConaughey ha acudido a la Oficina de Patentes y Marcas de EEUU (USPTO). All� ha sido el primer int�rprete en registrar su voz, su imagen y la frase (�Alright, alright, alright�) que lo catapult� a la fama. McConaughey no es un odiador algor�tmico; de hecho es inversor de ElevenLabs, una compa��a-cat�logo que pone al alcance voces de personalidades con todas las garant�as legales.
Mucho peor le ha ido a su colega dan�s Mads Mikkelsen. El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense poste� en su cuenta en X el pasado diciembre el baile borracho del actor en la pel�cula Otra ronda para celebrar el �xito de sus redadas contra inmigrantes sin papeles. El estudio Zentropa exigi� la retirada del clip, enfatizando que el uso no autorizado de la escena de su filme violaba la Ley sobre Propiedad Intelectual. Seguridad Nacional notific� en otro comentario que seguir�a publicando �sobre Mads� hasta que mejorase �el ambiente�, en la l�nea de los mensajes del presidente Trump en Truth Social.
Pero el shitposting institucional es harina de otro costal… o de otra panader�a.




