Internacional
Alcaraz se deshace de un correoso Rinderknech rumbo a octavos
Ya lo hab�a advertido Carlos Alcaraz el s�bado tras conocer a su pr�ximo oponente. “Va a ser complicado. Todas las veces que me he enfrentado a �l ha sido muy duro”, dec�a a pregunta de EL MUNDO. “Es verdad que no me ha ganado todav�a, pero todas las veces me lo he tenido que trabajar, las he tenido que luchar, que correr”. Esta vez no fue diferente. Arthur Rinderknech, con quien se vio las caras hace unos d�as en Qatar, se lo puso muy complicado durante m�s de una hora en Indian Wells. Alcaraz lleg� a estar un set y un break abajo en el segundo, metido de lleno en un intercambio de golpes brutal frente a un jugador que, a sus 30 a�os, atraviesa uno de los mejores momentos de su carrera.
El n�mero uno del mundo supo tener paciencia y esperar su momento. Aguant� el chaparr�n y los ataques constantes de un jugador inspirado y fue capaz de revertir el curso de un partido que por momentos pintaba a tragedia griega para el murciano. Se lo llev� en dos horas y 18 minutos por 6-7, 6-3 y 6-2, manteniendo el momento “dulce” que atraviesa y prologando el invicto en 2026 a 14 victorias, con 31 triunfos seguidos en pista r�pida, campe�n en Australia, Qatar y rumbo a igualar los tres triunfos en Indian Wells de Rafa Nadal y Roger Federer.
“Estoy tranquilo… madurando, creciendo y sabiendo c�mo gestionar muchos momentos y situaciones dentro de pista”, indicaba. “No me siento imbatible pero s� siento que estoy mostrando a los rivales una forma de competir que probablemente a ellos les pueda pesar en un momento del partido”. Que se lo digan al franc�s de 1,96 metros de altura, un ca�onero con una volea impecable y un golpeo contundente desde el fondo de la pista. Empez� rozando el partido perfecto y fue sucumbiendo poco a poco al ritmo indolente de Alcaraz, que termin� con una marcha m�s y sacando el rodillo.
Para los anales de su memoria particular, un primer set para enmarcar. Rinderknech comenz� exhibiendo su poder�o en el saque y apunt�ndose puntos meritorios en la red con la volea. Hasta forz� un punto de break sobre el servicio del espa�ol en el cuarto juego como preludio de la batalla que estaba por estallar.
Samuel L�pez, su entrenador, le ped�a al murciano aprovechar los segundos servicios del franc�s para meterse m�s en la pista y buscar el cuerpo de su rival, sabedor de que ah� estaba la oportunidad. Lo tuvo cerca en el sexto juego con dos puntos de ruptura, pero el galo segu�a fino. En el siguiente, fue Alcaraz el que estuvo contra las cuerdas, exigido para solventar su servicio.
El espa�ol jugaba bien, s�lido, muy veloz en la pista y con los momentos ocasionales de brillantez que acompa�an cada uno de sus partidos. Pero Rinderknech llevaba escrita la determinaci�n en la mirada, dispuesto a romper la mala racha contra el espa�ol tras cinco derrotas. Estaba iluminado.
L�pez le ped�a paciencia a su pupilo. “Ya va a llegar la oportunidad”, le dec�a desde la grada, aunque la torre francesa no bajaba la guardia, desplegando un nivel alt�simo de tenis y llevando el set al tie break.
El desenlace fue una escena de altibajos. Lo tuvo el franc�s con 5-2 tras un comienzo muy inteligente y Alcaraz, en otro de esos despliegues ins�litos de confianza, logr� darle la vuelta y ponerse con punto de set (6-5). Muy distinto hubiera sido el cuento de no haber sido por un error no forzado cuando ya parec�a que ten�a sometido mentalmente al gigante galo. Rinderknech aprovech� el regalo y remat� la faena en una hora y cuatro minutos de mucha intensidad.
Lejos de bajar la guardia tras haberse llevado el primer set, contra todo pron�stico, el franc�s sigui� apretando, con un nivel de tenis sensacional. Forz� dos bolas de break y se llev� el juego al servicio del murciano por primera vez en el torneo, poniendo a�n m�s en apuros al doble campe�n de Wimbledon y Roland Garros.
Alcaraz no quiso esperar. Apret� el acelerador al m�ximo y devolvi� el golpe de inmediato, cambiando el curso del partido. El franc�s sinti� el golpe, acusando el desgaste del primer parcial. El de El Palmar encontr� de nuevo la ruptura en el sexto juego y agarr� el tim�n del partido para no soltarlo hasta el final. Quedaba mucho por delante, pero Rinderkneck supo entonces cu�l ser�a su destino. Se qued� sin gasolina y el �ltimo parcial no tuvo historia. Alcaraz, a octavos, como estaba previsto, con Casper Ruud como su pr�ximo rival.



