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Internacional

El aterrizaje de Arbeloa en el vestuario del Madrid: más palabras que soluciones

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Dos meses menos un d�a despu�s de ser nombrado entrenador del Madrid, �lvaro Arbeloa afronta el primer partido de la eliminatoria de Champions con aroma de ‘match ball’. Una posible ca�da ante el Manchester City de Guardiola no tendr�a que provocar decisiones inminentes, con el equipo apretado al Barcelona en la lucha por la Liga, pero supondr�a la sentencia definitiva a su futuro en el banquillo, algo sobre lo que ya existen dudas en la c�pula del club y en el vestuario. En la caseta de Valdebebas hay sensibilidades distintas, pero algunos jugadores creen que desde el banquillo no llegan las soluciones necesarias.

Para saber m�s

Es una percepci�n distinta a la que ten�a el grupo con Xabi Alonso, distanciado abiertamente desde el principio de algunos pesos pesados, como Vinicius, Bellingham o Valverde, pero que lleg� con un plan claro. El tolosarra buscaba una transformaci�n futbol�stica del Madrid y fracas�, al no imponer su personalidad lo suficiente y carecer del respaldo del club en momentos clave, como tras las protestas de Vini por la sustituci�n en el cl�sico, pero dej� en varios jugadores, como Mbapp� o Courtois, la convicci�n de conocer bien las herramientas. Eso es algo que Arbeloa, por ahora, no ha logrado.

La apuesta por recuperar a Vinicius era obligada por tratarse de un futbolista diferencial, que el equipo necesita. Pero tambi�n por ser un activo muy importante para el club, hecho que se puso de manifiesto con la posici�n que tom� la entidad presidida por Florentino P�rez en el pulso que el brasile�o mantuvo con Xabi Alonso.

Renovaci�n de Vini

El brasile�o est� pendiente de su renovaci�n con el Madrid. Concluye contrato al final de la siguiente temporada y el club, crea o no crea en el futuro del futbolista, est� obligado a renovarle para evitar que pudiera quedar libre y perder una valiosa plusval�a. La alternativa podr�a ser un traspaso, si Florentino lo deseara, pero a medida que se acerca la finalizaci�n de su contrato, las opciones decrecen. Dar cari�o a Vini no era una necesidad del equipo �nicamente. Era una prioridad del club. Arbeloa cumpli�.

Vinicius no es un personaje de consenso en ninguna parte. Tampoco en el vestuario. Cuando recibi� el supuesto insulto racista por parte de Prestianni, en Lisboa, recibi� el apoyo de todos sus compa�eros, aunque no se lleg� a plantear dejar el campo por iniciativa del conjunto. Las explosiones del brasile�o no est�n siempre relacionadas con episodios racistas y eso ha provocado cansancio en el vestuario del Madrid. Modric le hab�a advertido en numerosas ocasiones sobre la necesidad de autocontrolarse y Ancelotti ejerc�a una autoridad casi paternal sobre el futbolista. Arbeloa utiliza su discurso almibarado, pero no puede tener la ascendencia del italiano.

Masacrado por la plaga de bajas y por las carencias estructurales que ya padecieron Ancelotti, en la �ltima temporada, y Xabi Alonso, especialmente en el centro del campo, Arbeloa no ha aportado alternativas t�cticas rese�ables. No ha habido evoluci�n y, en algunos momentos, involuci�n. Caer en la Copa en Albacete, ser abrasado en la primera visita al Benfica y las dos derrotas consecutivas tras recuperar el liderado, en Pamplona y con el Getafe en el Bernab�u, resultaron mortificantes. El d�a despu�s del duelo con los de Bordal�s, Arbeloa quiso elevar la exigencia en una charla con sus jugadores en Valdebebas. Ya lo hab�a hecho durante el descanso en el estadio de La Cer�mica.

La cantera y el compromiso

El entrenador ha apreciado ya que existen niveles de compromiso distintos en el vestuario y en eso tiene que ver mucho su apuesta por los futbolistas de la cantera, como Thiago Pitarch. Necesita una energ�a que no observa en muchos de los futbolistas m�s consagrados. Despu�s de ganar en Vigo, con Pitarch, Gonzalo, Palacios y Manuel �ngel, ‘Mami’, lo dej� claro: �Estoy feliz por la gente que ha querido venir�. Indirectamente, quiso decir que otros no hab�an querido. El club no lo rectific�. Si hablaba o no por Camavinga, debe decirlo su dentista.

Arbeloa lleg�, a sus 43 a�os, con un ‘staff’ t�cnico que ha tomado una actitud muy prudente con la plantilla del equipo, como si esta llegada de Arbeloa se hubiera acelerado demasiado. Tampoco goza de un gran capit�n en el vestuario, con Carvajal receloso, contrariado por una lesi�n que ha complica el horizonte del final de su carrera.

Mbapp� est� lejos de ejercer ese rol. Todos lo consideran �muy profesional� y correcto, pero con sus propios objetivos. Este tiempo de ‘teletrabajo’ del franc�s y Bellingham para recuperarse de sus lesiones, en Par�s y Londres, no ha ayudado, precisamente, a reforzar la autoridad del t�cnico frente al resto.

Vini tiene a sus mejores colegas, Militao y Rodrygo, fuera de la din�mica habitual del equipo por sendas lesiones de largo plazo. Valverde y Bellingham se sintieron m�s pr�ximos al brasile�o en la era de Xabi Alonso, pero las cosas han cambiado. Mbapp� y Courtois poseen voz propia y son autocr�ticos con lo que pasa en el equipo, mientras que crece una sensaci�n de cierto desamparo entre la clase media, los Fran Garc�a, Brahim o Ceballos, que ven pasar a la cantera por delante, recelosos de las relaciones del t�cnico con el entorno de la c�pula del club. Como dijo Arbeloa de Mourinho, �l mismo es �uno di noi�, y de ese modo ser� tratado, pase lo que pase.


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