Internacional
Viaje al delirante mundo que abrió El Bosco (y hoy amplían los artistas de la IA): 'El jardín de las delicias' modificado en tiempo real entre mil y una surrealidades
No hay m�s que darse una vuelta por el Museo del Prado para comprobar la irresistible atracci�n que provoca. M�s que ante las majas de Goya, La Anunciaci�n de Fra Angelico, m�s incluso que frente a Las meninas de Vel�zquez, a diario las muchedumbres de visitantes quedan paralizadas como zombies ante la misma obra. Tanto es as� que, de cuando en cuando, los vigilantes de sala apremian a los que se agolpan contemplando esta obra para que pasen los siguientes. Se trata, muchos lo habr�n adivinado, de El Jard�n de las Delicias.
La pintura, una de las m�s enigm�ticas de la historia del arte, es la obra cumbre brotada de los calenturientos pinceles de Jheronimus van Aken, alias El Bosco (1450-1516), artista nacido en Brabante, hoy Pa�ses Bajos, que encandil� y fue condenado a partes iguales. Su visi�n on�rica y atormentada no solo fascina al p�blico, tambi�n ha tenido influencia en artistas posteriores. La Fundaci�n Juan March propone en su �ltima exposici�n una aproximaci�n a la impronta de la fantasmagor�a del flamenco en el arte contempor�neo. En especial El Jard�n de las Delicias, la obra que hechiz� a Felipe II, hasta el punto de que aseguran falleci� contempl�ndola.
Organizada en colaboraci�n con SOLO Contemporary, A la manera del Bosco es una peque�a exposici�n en su extensi�n, apenas una docena de piezas, pero intensa en su contenido. Recoge la interpretaci�n de los desvar�os humanos de El Bosco mediante tecnolog�as generativas digitales e Inteligencia Artificial (IA) por artistas como David Linch, Mario Klingemann, Masako Miki o el colectivo SMACK.
‘Mundo al rev�s’.
Siguen la senda que abri� la enigm�tica fantas�a de El Bosco, presente en el arte los �ltimos cinco siglos. De la pl�yade de flamencos: Peter Bruegel el Viejo, Jan Mandijn, Pieter Huys, Joachim Patinir y Frans Verbeeck, al espa�ol Alonso de Berruguete. En tiempos posteriores, su influencia se detecta en Goya, Dal� y Mir�. Sin olvidar a los surrealistas. Andr� Bret�n consider� la pintura delirante de El Bosco un antecedente del surrealismo.
La g�nesis de esta muestra surgi� precisamente en el Museo del Prado, a ra�z de la exposici�n que conmemor� el V centenario de la muerte del pintor en 2016. �Nos llamaron la atenci�n dos peque�as piezas muy contundentes�, recuerda Manuel Font�n del Junco, director de Museos y Exposiciones de la March, y comisario de la expo junto a Rebekah Rodhes, responsable de Investigaci�n de SOLO.
En principio atribuidas a El Bosco, se ha determinado que fueron pintadas por alguien pr�ximo al artista. Por unas fotograf�as, se sabe que La muerte del justo (El cielo) y La muerte del r�probo (El infierno) formaron parte de un tr�ptico hoy desaparecido, cuya tabla central era El Juicio Final. Ambas marcan la disposici�n de la muestra.
‘Afterlife [M�s all�]’, animaci�n digital en 4K.
En la parte del cielo El jard�n de los detalles ef�meros, de Mario Klingemann, modifica en tiempo real mediante IA la obra principal de El Bosco. Las redes generativas dan vida a sus escenarios, los cambian de lugar y disposici�n, proporcionando una nueva visi�n de los universos que imagin� el flamenco. No hay que confiarse, �la IA evoluciona tan r�pido, que este trabajo es prehistoria�, advierte Rodhes.
Psychogeography Study 79, criatura del californiano Dustin Yellin, construida con recortes de papel dentro de una vitrina de cristal, a la manera de los populares nichos mexicanos. Es un abigarrado conjunto de im�genes milim�tricas de rostros humanos, figuras e infinidad de objetos. Alegor�a del exceso de informaci�n que acogota la existencia humana, despierta id�ntico v�rtigo que El Jard�n de las Delicias.
‘Tr�ptico del huevo’.
En la secci�n en torno a la tabla de El Infierno, el v�deo dist�pico Afterlife del colectivo SMACK mezcla iconos de la tradici�n oriental, referencias culturales de hoy y seres improbables en una alucinaci�n irresistible. El Tr�ptico del huevo, de Amandine Urruty, conjunto de personajes caricaturescos en blanco y negro, interpreta el universo bosquiano con referencias actuales.
Dos fotograbados de David Lynch, de la serie Distorted Nudes, muestran el inquietante universo del estadounidense. Cuerpos retorcidos de extremidades amputadas posan en un espacio indefinido, rezuman el surrealismo de una pesadilla y llevan al subconsciente que retrat� el de Brabante. Para abrochar esta cr�nica, nada mejor que las palabras de Fray Jos� de Sig�enza, que en el siglo XVI defendi� al flamenco de los que calificaban sus obras de disparates sacr�legos, y se�al� que lo �nico que refleja la visionaria pintura de El Bosco es el alma humana.


!['Afterlife [M�s all�]', animaci�n digital en 4K.](https://i0.wp.com/e01-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2026/03/06/17728085112619.jpg?resize=740%2C416&ssl=1)



