Internacional
Ruthie Henshall, las polémicas revelaciones de la ex novia corista del príncipe Eduardo
Ruthie Henshall recupera el t�tulo de la comedia de Marilyn Monroe y Laurence Olivier, El pr�ncipe y la corista, para contar su propia y ver�dica historia de amor e �ntima relaci�n con la familia real brit�nica en sus memorias The Showgirl and the Prince. La estrella de los musicales del West End de Londres, de 59 a�os, rememora su antiguo noviazgo con el pr�ncipe Eduardo, el hijo menor de la reina Isabel y actual duque de Edimburgo, que transcurri� entre bambalinas, dormitorios palaciegos y reuniones informales en los a�os 90. “Un amor profundo, muy honesto y una vida m�s all� de mis sue�os m�s descabellados”, adelanta en Instagram sobre su libro biogr�fico, que lanzar� en julio. Promete ser la revelaci�n del verano y otro quebradero de cabeza para Carlos III en el a�o m�s tormentoso de su reinado.
El pr�ncipe Eduardo es el m�s discreto de los hijos de Isabel II. El peque�o de cuatro hermanos, que cumple 62 a�os el 10 de marzo, mont� dos productoras de teatro y televisi�n antes de dedicarse de lleno a las funciones mon�rquicas, en 2002. El retorno al redil palaciego fue propiciado por el fracaso de los pinitos profesionales y el desliz de su mujer, Sophie Rhys-Jones, que cay� en la trampa de un notorio periodista. La ahora duquesa se fue de la lengua sobre la reina y anticip� la boda de Carlos y Camila, entre otros comentarios que comparti� con un falso jeque que le ofrec�a invertir miles de libras en su agencia de relaciones p�blicas.
El matrimonio recogi� velas tras el humillante incidente y pronto se hizo con una crucial posici�n al servicio de la Corona, que ambos desempe�an con creciente popularidad. La publicaci�n de secretos de cama u otras revelaciones llega en un momento cr�tico para Carlos III, que intenta inmunizar a la Monarqu�a del impacto de las alegaciones de abuso sexual vertidas sobre su deshonrado hermano, Andr�s Windsor-Mountbatten, y su presunta implicaci�n en la filtraci�n de datos clasificados al pederasta Jeffrey Epstein.
“Me enamor� realmente de �l”, confes� Henshall en Desert Island Discs, el espacio radiof�nico de la BBC donde famosos revelan confidencias. El flechazo se produjo en 1988 y la relaci�n dur� cinco a�os. Eduardo Windsor, como se identificaba entonces, trabajaba en la empresa del famoso compositor Andrew Lloyd Webber y Henshall saboreaba su estreno profesional en el musical Cats. “�l es atento, simp�tico… ella, cari�osa, coqueta y propensa a contar chistes picantes”, explica la nota editorial de The Showgirl and the Prince.
La biograf�a desempolva an�cdotas de las producciones de Miss Saigon,Los Miserables y otros �xitos iniciales de una artista que nunca se conform� con ser corista. “Yo quer�a ocupar el centro del escenario”, dijo en la entrevista con la BBC, donde aflor� su amarga experiencia de abuso sexual y la dolorosa sombra de la depresi�n. El teatro, asegura, le aport� luz y le sirvi� de terapia para no perder la esperanza.
El pr�ncipe Eduardo de Inglaterra.
El benjam�n de los Windsor est� presente en esta “historia divertida, honesta y con un toque de genuina Cenicienta”, como reza la nota editorial, aunque la protagonista “viste mallas de lycra, bebe y fuma en exceso”.
De los secundarios de la historia del romance destaca la familia real, con quien la corista comparti� momentos inolvidables. Tom� el t� con Isabel II en el castillo de Windsor y les cant� I dream a dream, el tema m�s famoso de Los Miserables, a petici�n de la princesa Diana, seg�n ha recordado.
Henshall actuaba cada noche antes de cruzar la verja del palacio de Buckingham, camuflada en el interior de autom�viles, donde se citaba con su novio. “Tu cantaste en el palacio de Buckingham, yo foll� en sus habitaciones”, solt� retadora a un rival en el concurso I’m a celebrity. Al columnista de The Times Giles Coren le sorprendi� con una gr�fica explicaci�n del motivo de la ruptura del idilio: “Eduardo sol�a irrumpir en el cuarto de ba�o cuando yo estaba en la ba�era, levantaba la tapa del retrete y orinaba ruidosamente como si yo no estuviera all�”.
Sin embargo, tambi�n ha relacionado el fin de la relaci�n con el pr�ncipe con su ambici�n profesional y la incompatibilidad log�stica del teatro con un nivel de seguridad acorde a la esposa de un hijo de la reina Isabel.
La galardonada int�rprete, que esta temporada representa a la casera en Cabaret, sinti� el impulso de escribir sus memorias al descubrir las cartas que Eduardo le envi� tantos a�os atr�s. Las hab�a guardado en un garaje, junto a diarios y otros viejos recuerdos. La cenicienta de los musicales dej� escapar al pr�ncipe y se guio del instinto para alcanzar su sue�o art�stico.




