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Quién fue… John Heisman: el padre del fútbol americano moderno

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Vamos a cerrar la semana hablando de un personaje clave para el desarrollo de un deporte cada vez más de moda en Europa y en España, el fútbol americano. El protagonista de hoy fue un innovador y determinante para que el football sea como lo conocemos: John Heisman.

Johann Wilhelm Heisman nació el 23 de octubre de 1863 en Cleveland, Ohio. Sus padres, Johann Michael Heissmann y Sarah Lehr, eran inmigrantes alemanes de Baviera. Ambos procedían de buenas familias y de hecho, un bisabuelo materno de Heisman fue ayudante de campo del general Napoleón.

Creció en Titusville, Pennsylvania, donde empezó a jugar al fútbol americano. Luego se enroló en las universidades de Brown y Pennsylvania, donde también practicó con intensidad este deporte. Se licenció en Derecho en la Universidad de Pennsylvania en 1892.

Tras dejar la facultad, se incorpora como entrenador de fútbol en el Oberlin College, una institución universitaria de Ohio. Se hace cargo del equipo en su segundo año de existencia y en su primera temporada, ganan todos los partidos. 

Su estilo era autoritario, casi dictatorial, dando órdenes a golpe de megáfono, pero era altamente efectivo. Además, era un estudioso del deporte, aportando numerosas variaciones tácticas.

En 1895 se hizo cargo del equipo de la Universidad de Auburn, en Alabama, y fue en esta época donde empezó a defender el pase hacia adelante, que por aquel entonces era ilegal y que hoy en día es, seguramente, la mayor diferencia (entre las muchas que hay) entre el fútbol americano y el rugby.

Entre 1900 y 1903, Heisman fue entrenador del equipo de la Universidad de Clemson, en Carolina del Sur, al que convierte tres veces en el mejor equipo universitario del país. 

En 1904 desembarca en la universidad Georgia Tech, en la que más tiempo pasaría en su carrera. En 1906 logra que su propuesta del pase hacia adelante se apruebe y se incorpore a las reglas del juego.

En Georgia Tech está quince temporadas y logra algún récord como las 33 victorias consecutivas o pasar tres temporadas seguidas sin derrota. Curiosamente, en Georgia Tech, Heisman también entrenó a los equipos de baloncesto y béisbol.

Heisman dejó Georgia Tech después de la temporada de 1919 para regresar como entrenador principal a su alma máter, la Universidad de Pennsylvania. Después de tres años, rescindió su contrato y pasó un año en Washington & Jefferson antes de mudarse al oeste, a Texas, al Instituto Rice. Su carrera como entrenador duró más de tres décadas, y en 1927, a los 62 años, John W. Heisman se retiró de la dirección del deporte que amaba y que desarrolló.

Tras su jubilación se estableció en Nueva York, donde se dedicó a escribir y a ejercer de asesor. Sus artículos aparecieron en publicaciones como American Liberty y Colliers Magazine, y también fue editor de fútbol americano para la publicación profesional Sporting Goods Journal. 

Gracias a estas iniciativas, en mayo de 1930, Heisman fue nombrado el primer director atlético del Downtown Athletic Club de Nueva York. En este cargo, Heisman organizó y fundó el Touchdown Club de Nueva York y, posteriormente, la Asociación Nacional de Entrenadores de Fútbol Americano.

En el seno del Downtown Athletic Club, Heisman organizó y puso en marcha la estructura y el sistema de votación para determinar al mejor jugador de fútbol americano universitario del país.

El primer trofeo se entregó en 1935 a Jay Berwanger, del que os hablé el otro día. Pero Heisman no vio más, ya que el 3 de octubre de 1936, falleció en su casa de Nueva York a causa de una neumonía. Tenía 66 años y estaba escribiendo un libro sobre la historia del deporte de sus amores. Nada más fallecer, se decidió que el trofeo al mejor jugador universitario del año llevaría su nombre, y aún se sigue entregando con él.

Su legado es enorme: además del pase adelantado, fue el impulsor de que los partidos se dividieran en cuatro cuartos, además de ser el autor de la idea de anotar los downs y las yardas en el marcador, entre otros muchos avances. En todas las universiades en las que entrenó hay bustos o estatuas en su honor, e incluso hay un musical sobre su vida.

Espero que os haya interesado el artículo. Hasta la próxima semana.

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