Deportes
Campeonas entre hombres: las mujeres en los deportes de contacto
Los seres humanos han peleado durante toda su historia. Los primeros combates de boxeo registrados fueron en Sumeria y el Antiguo Egipto. La mujer, como suele ser costumbre, lo tuvo más difícil que los hombres. No fue hasta el siglo XVIII, en Gran Bretaña, que los datos históricos hablan de Elisabeth Wilkinson, la campeona más antigua de la que se tiene registro, que debutó en 1722. No fue hasta finales del siglo XX que se profesionalizó oficialmente. En 2026, los deportes de contacto se encuentran en auge, y las mujeres juegan un papel primordial en ellos.
“Todavía nos queda seguir luchando un poco, pero hay muchos compañeros dispuestos a que crezcamos nosotras también”, cuenta Almudena Álvarez, campeona de España y Europa del peso superpluma. Además, también es la primera entrenadora de la Selección española de boxeo. Tras la Primera Guerra Mundial, la figura de la mujer cambió, incorporándose al mundo laboral y empezando un proceso de emancipación. Comenzaron a realizar algunas actividades hasta el momento propias de los hombres y empezó el auge de los deportes. “Sí que es complicado abrirse un poquito más de camino. Por eso quería hacerme un nombre y tener una buena carrera profesional”, continúa la madrileña.
Entre 1975 y 1978, algunas mujeres empezaron a solicitar permisos para boxear en Estados Unidos, debido a figuras como Cathy Davis, Jackie Tonawanda y Marian Trimiar, que se movilizaron por ello. No fue hasta el 1993 que el organismo regulador de boxeo amateur USA Boxing aceptó el boxeo femenino. “Yo siempre he sido defensora de que nunca lo he visto como un deporte de hombres. Cuando entré sí que es verdad que había pocas mujeres, pero siempre he pensado que es porque no les gusta practicarlo. Aposté por las ganas de hablar bien de mi deporte porque había mucha mala información cuando empecé y lo pintaban como algo agresivo y lesivo, había mucha confusión”, rememora Jennifer Miranda, campeona interina del peso superpluma, que llegó a pelear en el Madison Square Garden de Nueva York, el templo del boxeo, por el título interino de la división, siendo la primera en medirse a un reto de ese calibre.
“Yo siempre me he considerado una mujer femenina. Trabajaba, estudiaba y hacía boxeo”, continúa Jennifer. La primera campeona del mundo española fue María Jesús Rosa en el peso minimosca en 2003. La siguió Joana Pastrana en el peso mínimo en 2018, e Isabel Rivero, en el átomo, el año pasado. A día de hoy, el boxeo femenino está a un nivel altísimo. No solo en España, con figuras también como Miriam Gutiérrez, excampeona interina que ha peleado con las más grandes, o Laura Fuertes, la primera púgil nacional en participar en unos Juegos Olímpicos, sino que las boxeadoras internacionales llenan estadios. En 2022, Amanda Serrano y Katie Taylor empezaron la que sería la trilogía más importante del boxeo femenino. Fueron las primeras púgiles en ser cabeza de cartel en el mítico Garden y tuvieron a casi 20.000 personas de público. Fue el combate más visto, con 1,5 millones de espectadores.
A pesar de que las mujeres se han puesto a la altura de los hombres, eso no se ve reflejado en una igualdad de condiciones, ni de bolsa. “Siempre he entendido que nosotras no generábamos tanta expectación como en el boxeo masculino y que por eso no se pagaba tanto ni se apostase por nosotras. A día de hoy, no está esa excusa. Hemos salido en Netflix, lo vieron millones de personas, y éramos mujeres. Veo mucha diferencia y eso me molesta”, explica Miranda. Lo mismo pasa en las MMA, un deporte que se empezó a introducir más tarde. La primera pelea femenina fue en Estados Unidos en 1997 entre Becky Levi y Betty Fagan. La UFC tardó mucho más en meter luchadoras en sus carteleras. No fue hasta 2013 que Ronda Rousey y Liz Carmouche pelearon por el título del peso gallo. “La mayor barrera que hay en los deportes de contacto para las mujeres es que hay poca representación femenina. Cuando entras en un gimnasio, es difícil pensar que es un sitio para ti porque la mayoría son hombres”, cuenta Isabel Calvo, la primera peleadora en ganar una medalla de oro en los Mundiales. Actualmente, la UFC solo tiene tres categorías de peso femeninas, mientras que hay ocho masculinas.
Noticias relacionadas


Aunque haya un auge evidente de los deportes de contacto, todavía no hay la misma representación femenina que masculina y eso dificulta el camino de las peleadoras. “Tenemos pocas compañeras de entrenamiento y menos oportunidades para pelear al haber menos mujeres. Me gustaría que mi carrera, como la de todas las mujeres, lleguen a niñas y adolescentes y se planteen entrenar. Mi experiencia es que te acogen como uno más. Eres la hermanita de todos. Te apoyan, ayudan… Saben que físicamente somos distintos y valoran mucho el esfuerzo que hacemos”, termina Isabel. Todavía queda mucho por hacer, pero el camino es el correcto.
¡Tus opiniones importan! Comenta en los artículos y suscríbete gratis a nuestra newsletter y a las alertas informativas en la App o el canal de WhatsApp. ¿Buscas licenciar contenido? Haz clic aquí.



