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Que multen a Viva Suecia

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VIVA SUECIA toc� ayer en el Wizink Center y unos d�as antes dej� en esta secci�n, a modo de espantap�jaros, un titular revelador: �Deber�an prohibir el tabaco, el alcohol y las apuestas�. Define la uniformidad, el aburrimiento y la ausencia de gracia de su propuesta, como llaman los enteraos al conjunto de actividades llevadas a cabo por estos funcionarios de la m�sica en el lugar donde deber�a haber una banda. Hechos en tiempos de paz es el t�tulo de su nuevo �lbum, un homenaje a la anemia que, al contacto de su m�sica, contagian. Viva Suecia, con esas hechuras de cualquier cosa con chaleco, encaja con la nada. O al menos con la plaga de adictos a la eficacia, a que salgan los n�meros, que sufre el mundo. La enfermedad ya ha alcanzado a los presuntos artistas. Cada uno puede hacer apolog�a de lo que quiera, que me enfade al leer ciertas cosas habla m�s de m� que de quien las dice, pero no puedo parar de identificar en los fieles por la vida sana un trastorno reaccionario. Nadie tiene ganas de elevarse a trav�s de la bohemia.

Para Viva Suecia no es suficiente con sonar estandarizados. O pegar los o�dos con letras empalagosas como manufacturadas en el sala de ping pong de una urbanizaci�n situada en el extrarradio de las afueras. Forman parte del plan. La meta es rebajar al nivel algor�tmico cualquier aspecto interesante de la vida. Tanto escuchar m�sica, como componerla. No es una teor�a de la conspiraci�n y aunque lo fuera, �qu�? Su apolog�a es sospechosa. Aunque consideran que est�n haciendo una especie de revoluci�n, llegan tarde a la tendencia marcada por los adictos a producir. Por las redes sociales aparecen, de vez en cuando, rutinas que promocionan una vida de laboratorio. Consiste en ir de un lugar a otro sin otra motivaci�n que producir. Son los adictos a la eficiencia. Hay ya demasiados yonkis de dormir sus ocho horas.

Viva Suecia ha alcanzado el punto de no retorno del co�azo. Hay en marcha un reemplazo de la gente interesante por estos curas con guitarras. Propongo a Almeida imponer una tasa antipringados. Cada vez que alguien con la vida sellada al vac�o aparezca por el Wizink debe ser multado. Y con el dinero activar un programa de cr�a en cautividad del artista verdadero. Para luego soltarlo, en cuanto sea aut�nomo, por los barrios.


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