Internacional
La sangrienta batalla que lanzó Israel para recuperar un cadáver
El impacto del misil dej� un ingente socav�n en el centro de Nabi Chit. Un agujero tan inmenso que hac�a empeque�ecer las viviendas que quedaron devastadas en su entorno. En una de ellas se pod�a divisar un Mercedes rojo, con las ruedas apuntando al cielo, que hab�a terminado encaramado en el tercer piso del habit�culo, cuya fachada hab�a desaparecido.
“Hab�a algunos miembros del Partido (Hizbul�) dentro pero pudieron salir a la carrera antes de la explosi�n. El coche vol� hasta ah�”, explic� Ali Al Musawi, en medio de la ruina que era ahora el restaurante que abri� hace 26 a�os.
Pese a la destrucci�n que le rodeaba, Ali -de 69 a�os- se expresaba con la calma que otorga normalizar el horror. Para el liban�s, este s�lo es un cap�tulo m�s de la sangrienta e interminable pugna que comenz� en 1948, cuando la naci�n �rabe se encontr� con el reci�n creado Israel en sus fronteras.
“Nos han bombardeado en 32 ocasiones desde octubre del 2023 y tenemos 132 m�rtires (as� se refieren a los muertos)”, se�al� con un tono monocorde, como quien habla del tiempo o cualquier otra banalidad.
El tono desafiante de Musawi era el mismo que compart�an el resto de residentes de esta peque�a localidad libanesa, sita en el Valle de la Bekaa, a unos 80 kil�metros de Beirut, pese al alto coste en vidas de la �ltima refriega.
Seg�n el Ministerio de Salud liban�s, al menos 41 personas murieron y otras muchas decenas quedaron heridas durante el asalto que llevaron a cabo los militares de Israel contra Nabi Chit durante la madrugada del viernes al s�bado.
La operaci�n m�s sangrienta
La operaci�n, hasta ahora la m�s sangrienta de este en�simo conflicto, se organiz� con un singular objetivo: los israel�es pretend�an encontrar los restos del piloto Ron Arad, que fue capturado en 1986 durante otra de las arremetidas c�clicas de las fuerzas de Tel Aviv contra el territorio liban�s. Arad fue capturado por un grupo armado local y desapareci� desde esa fecha.
La b�squeda de Ron Arad ha adquirido un car�cter casi m�tico en Israel, que nunca ha cesado de buscar sus despojos.
El propio portavoz del ej�rcito israel�, Avichay Adree, confirm� la intervenci�n de los uniformados de su pa�s y su fracaso. “En el cuadro de las actividades del ej�rcito israel� en el L�bano, las fuerzas especiales tuvieron una operaci�n para encontrar indicios relacionados con el piloto desaparecido Ron Arad. No hemos encontrado pistas”, indic� negando que el comando hubiera sufrido baja alguna.
La acci�n israel� podr�a formar parte de un gui�n cinematogr�fico, aunque los fallecidos son de carne y hueso.
Muflaj Shukar vive junto al cementerio de Nabi Chit, donde comenz� la refriega. Los israel�es hab�an empezado a bombardear los alrededores de la poblaci�n al caer la noche. Nabi Chit hab�a sido incluida junto a otros dos villorrios de los alrededores en el listado de enclaves que Tel Aviv exigi� que fueran abandonadas por sus residentes.
Seg�n su relato, cuatro helic�pteros israel�es transportaron a los soldados hasta las monta�as de las cercan�as y desde all�, estos se dirigieron hacia Nabi Chit a bordo de varios veh�culos.
“Un grupo de mujeres descubri� que hab�a algo raro cuando vieron a los israel�es junto al cementerio. Iban vestidos con uniformes del ej�rcito liban�s y usaban tres ambulancias. Comenzaron a gritar y de inmediato los vecinos sacaron sus armas (la posesi�n de ametralladoras es una tradici�n ancestral en la Bekaa) y empezaron a disparar a los israel�es”, relat� Shukar.
El liban�s se expresaba entre las tumbas del camposanto. A pocos metros del hueco que dejaron los israel�es, que excavaron en una esquina.
A la entrada del recinto qued� un todoterreno acribillado a balazos. Uno de sus pasajeros, fuese quien fuese, dej� un reguero de sangre sobre el sill�n del veh�culo y despu�s en el asfalto de la carretera.
El brutal enfrentamiento comenz� antes de la medianoche y se extendi� durante horas. Los supervivientes describieron una madrugada dominada por el espanto m�s absoluto. Los v�deos que mostraban permit�an ver como el cielo se iluminaba con las bengalas o las r�fagas que los que intentaba alcanzar a los aparatos israel�es.
“Los israel�es nos llamaron poco despu�s de las 23.00 y nos dijeron que ten�amos que marcharnos. Empezaron a bombardear 15 minutos despu�s. Parec�a un terremoto continuo. Me tuve que tapar los o�dos para soportar el ruido de las explosiones”, narr� Munira al Musawi, de 40 a�os, que permaneci� oculta en su casa junto a otra docena de sus familiares, incluidos ocho ni�os, que no cesaban de “llorar y gritar”.
Escombros de edificios destruidos en el lugar donde se produjo un ataque a�reo israel� contra el barrio de Haret Hreik, en los suburbios del sur de Beirut.AFP
Afuera, los aviones, los drones y helic�pteros israel�es, intentaban abrir una senda para que sus comandos pudieran huir de Nabi Chit.
“Toda la aldea estaba cubierta de humo. Parec�a niebla”, agreg� Ali Al Musawi. “Hay cad�veres que no hemos encontrado todav�a. Deben estar debajo de las piedras”.
Los signos de la espectacular batalla que se libr� en la aldea se prodigaban por sus calles. La misma entrada estaba casi bloqueada. Otro cohete hab�a reventado parte del camino engullendo a un jeep, que qued� atrapado en el hoyo.
Varias calles estaban repletas de cristales regados por el suelo, junto a escombros y cables de la electricidad arrancados por las explosiones. Hab�a decenas de negocios y viviendas da�ados por la metralla.
Vecinos contra soldados
El alcalde de la villa, Hani al-Musawi, precis� que fueron los “propios vecinos” los que se enfrentaron a los soldados. “Aqu� todo el mundo apoya a Hizbul� pero fue la gente, no Hizbul�, quien pele� con los israel�es”, a�adi�.
Entre las v�ctimas mortales figuraban los nueve integrantes de una misma familia. Una m�s que sumar a las que han sido borradas por el horror de esta guerra.
Como ya ocurri� durante la contienda del 2023 y 2024, Nabi Chit dista mucho de ser un caso excepcional. Los sucesos truculentos son una constante en toda la Bekaa, al igual que en el resto de la naci�n.
Cerca de la ciudad de Zahle -en el camino que une Beirut con la Bekaa-, Jumaa Jeddo, de 30 a�os, recordaba c�mo se encontr� con la “amalgaba de trozos humanos” que descubri� el jueves frente a su peque�a cafeter�a, cuando otro dron israel� atac� un coche, matando a dos personas. Entre las v�ctimas figuraba un miembro de la polic�a libanesa.
“El primer misil los mat�. El coche sigui� avanzando y el segundo los dej� en pedazos. Todo lleno de sangre”.
Las v�ctimas no son s�lo libaneses. Dos soldados de las fuerzas de Naciones Unidas desplegadas en el sur del pa�s resultaron gravemente heridos el viernes cuando su posici�n result� alcanzada por un proyectil. Las im�genes del suceso permitieron ver c�mo ard�an las instalaciones de los cascos azules.
Los dos uniformados eran de Ghana, un pa�s que dijo que ese ataque representaba “una violaci�n del derecho internacional equivalente a un crimen de guerra”. El presidente liban�s, Joseph Aoun, acus� a Israel de ser el responsable de la acci�n contra las fuerzas extranjeras.
Este s�bado, el ministro de Defensa israel�, Israel Katz, volvi� a amenazar al L�bano y dijo que todo el pa�s -no s�lo Hizbul�- “pagar� el precio” si el ejecutivo local no desarma a los paramilitares.
La petici�n israel� es una hip�tesis imposible ya que el ej�rcito liban�s enfrenta desde hace d�cadas un embargo de facto de los pa�ses occidentales, que le ha impedido dotarse de medios militares que le permitan hacer frente a los irregulares liderados por Naim Qassem.
Las palabras de Katz permiten anticipar una intensificaci�n del conflicto en el L�bano, que ya se ha extendido a numerosas regiones. Las autoridades de Beirut estiman que los cinco d�as de conflagraci�n se han cobrado ya la vida de unas 300 personas y han dejado m�s de un millar de heridos.
Tel Aviv volvi� a requerir durante la jornada que todos los habitantes del sur del pa�s huyan de sus viviendas, sumando esa imposici�n a la que ya ha dictado sobre un significativo �rea de Beirut.
Evacuaci�n del 8% del pa�s
Seg�n los c�lculos del diario local L’Orient Le Jour, Israel ha reclamado la evacuaci�n de un 8% del pa�s, incluidos 10 barrios de la capital, Beirut.
El matutino indicaba que en los mapas establecidos por Israel para delimitar el �rea que deben abandonar los civiles en Beirut estaban incluidos barrios de mayor�a cristiana como Hadath o incluso Baabda, sede del Palacio Presidencial o de la embajada espa�ola.
La ONG Consejo Noruego para los Refugiados calcul� el viernes que los avisos y bombardeos israel�es han provocado ya la huida de al menos 300.000 libaneses. El desplazamiento forzoso de la poblaci�n civil es un crimen de guerra estipulado por normativas como la Convenci�n de Ginebra o el Estatuto de Roma.
A media tarde en Nabi Chit, muchos vecinos parec�an estar empacando sus enseres para abandonar el villorrio, que sigue incluido entre las localizaciones que piensa volver a atacar Israel.
La operaci�n israel� puede ser tan s�lo una secuela de la interminable b�squeda de Arad por parte de Tel Aviv. El pasado mes de diciembre los medios libaneses se hicieron eco del posible secuestro del ex capit�n Ahmed Shukur.
El antiguo miembro de la Seguridad General desapareci� el 17 de diciembre del a�o pasado cuando se dirig�a a vender un terreno en las inmediaciones de la citada villa de Zahle. Una persona detenida por las fuerzas de seguridad libanesas admiti� haber recibido el pago de 100.000 d�lares por parte de los servicios de inteligencia de Israel para organizar el rapto de Shukur.
El cementerio al que se dirigi� el comando israel� este viernes era precisamente el del clan Shukur, una de las cuatro grandes familias que habitan en Nabi Chit.
Ubicada en las colinas que hacen frontera con Siria -a unos 1.200 metros de altitud-, Nabi Chit ocupa un destacado lugar en la historia de Hizbul�. De aqu� era nativo uno de sus fundadores m�s insignes, su segundo secretario general, Abbas al Musavi, asesinado junto a su mujer y su hijo por Israel en 1992. El mausoleo donde descansan sus restos se encuentra en la misma localidad.
Las calles de Nabi Chit est�n adornadas con retratos de los residentes que han fallecido en los choques armados con Israel. Tambi�n hay fotos del desaparecido Hasan Nasral�, quien sucedi� a Musavi. Las �ltimas incorporaciones que se aprecian en las rutas de la Bekaa son los carteles que rinden homenaje al ayatol� iran� Ali Jamenei, quien fuera jefe espiritual de Hizbul�.
“Tu sonido se fue. Pero tu eco todav�a llena la distancia”, se le�a en una de las pancartas colocadas a lo largo de los caminos, junto al retrato del cl�rigo.
A diferencia de otras regiones del pa�s, en la Bekaa es dif�cil encontrar a alguien que dude sobre la pertinencia de incorporar al L�bano a la guerra desatada por Israel y EEUU al asesinar a Jamenei.
“Aqu� todos somos de la resistencia. Nuestras familias estaban aqu� antes de que existiera Israel y seguir�n aqu� cuando desaparezca”, clam� Munira al Musawi frente a la desolaci�n que la rodeaba.




