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Mujeres al frente del vino: así crecen las bodegas de Málaga y estas son sus protagonistas

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Los nombres escritos con tinta invisible en la historia no se limitan al mundo de las letras o la pintura. Muchos otros oficios construyen su presente sobre un pasado donde la figura de la mujer ha quedado ensombrecida o alejada del poder de decisi�n. El del vino es, casi indudablemente, uno de ellos. Tradicionalmente masculino, este sector ha mutado en los �ltimos a�os en toda Espa�a y, en especial en M�laga.

Las bodegas y todo lo que rodea a la vid crece de manera empoderada de la mano de mujeres que escriben, negro sobre blanco, el futuro del universo vin�cola de la provincia.

Vanessa Robles: “Las mujeres han ganado peso en los puestos de responsabilidad del vino”

Desde 2002 Vanessa Robles ha observado y participado de esa evoluci�n. Tras la comunicaci�n y promoci�n del Consejo Regulador de las denominaciones de origen M�laga, Sierras de M�laga y Pasas de M�laga, su labor fue creciendo y, en la actualidad, dirige tambi�n el Museo del Vino de la capital y la Ruta del Vino de Ronda y M�laga, certificada por ACEVIN a nivel nacional.

A�os de trabajo, constancia y esfuerzo que le permiten tener una radiograf�a clara de lo ocurrido en los �ltimos tiempos. “A pesar de que la presencia masculina sigue siendo mayoritaria en el mundo del vino, en M�laga las mujeres han ido ganando peso, m�s bien en puestos de responsabilidad y direcci�n que requieren de una preparaci�n t�cnica, principalmente en el �mbito de la enolog�a”, explica Robles, quien tambi�n destaca c�mo ha aumentado el inter�s de la mujer por el enoturismo.

Tampoco deja de pensar en los desaf�os indelebles al puesto: “Mejorar la comunicaci�n est� siempre ah�, debido a la diversidad y complejidad de los vinos (…) En nuestras zonas de producci�n somos peque�os, con pocas hect�reas. A pesar de la historia y de la calidad de nuestros vinos, esto hace que los recursos sean m�s limitados”.

Susana Garc�a de La Capuchina: “Me hice cargo completamente de dirigir la bodega”

Ese mismo esp�ritu que lleva, como se dice com�nmente, a crecerse ante los cambios inesperados (solo hay que mirar el pluvi�metro para darse cuenta) es el que ha experimentado Susana Garc�a en bodega La Capuchina.

“Nuestra bodega es un poco sui g�neris. Empezamos en el a�o 2000 y la creamos mi marido y yo. Lo que ocurre es que mi marido trabaja en otra cosa y al final me hice cargo yo completamente de dirigir la bodega”, explica la bodeguera que habla de los problemas con los aranceles americanos tras la pandemia y el cambio de foco en la exportaci�n de sus vinos.

Otro de los puntos claves en su labor ha sido la conciliaci�n familiar: “Yo tuve la suerte de contar con ayuda. Cuando mis hijos eran peque�os, si yo ten�a que viajar, alguien ten�a que quedarse con ellos, llevarlos al colegio, recogerlos… Tambi�n ayudan mucho los amigos“. En cualquier caso, La Capuchina naci� con descendencia porque Garc�a, con la prole ya en la universidad, tendr� seguro quien d� continuidad al proyecto. “El vino es un proyecto muy a largo plazo”.

Ahora est� completamente focalizada “en el mercado local y tambi�n en el enoturismo“, con un nuevo jard�n de aromas para visitas especiales a la bodega, la cual est� ubicada en Mollina, en el norte de la provincia.

Ana de Castro, en�loga en La Melonera: “Los inicios no fueron f�ciles”

A esa mirada se suma la de Ana de Castro, en�loga en La Melonera (Ronda), que conoce bien la evoluci�n del sector tras casi dos d�cadas de trabajo. “Los inicios no fueron f�ciles. Llevo 19 a�os trabajando como en�loga y, siendo mujer y adem�s joven, lo m�s complicado no fue tanto la parte de bodega como el trabajo en el campo”, explica.

En ese �mbito, recuerda, el reconocimiento tard� m�s en llegar. “Muchos agricultores de la zona no confiaban en el conocimiento que pod�as aportar con tus estudios. Pero la perspectiva ha cambiado, y mucho”. De hecho, se�ala que hoy el panorama es muy diferente: “Ahora las cuadrillas son en un 90 % mujeres“.

Para De Castro, el trabajo femenino en la vi�a aporta tambi�n una manera particular de entender el oficio: “Somos minuciosas y delicadas, y ponemos el mismo empe�o en sacar adelante nuestras uvas que en cuidar a nuestros propios hijos”. Muchas de esas trabajadoras, a�ade, compaginan adem�s su vida familiar con el trabajo en el campo. “Son amas de casa que combinan sus quehaceres diarios con el duro trabajo en la vi�a, y lo hacen a la perfecci�n”.

En paralelo, la bodega contin�a desarrollando nuevos proyectos e inmersa en su leitmotiv: “Nos caracterizamos por recuperar uvas andaluzas al borde de la extinci�n para volver a elaborar vinos con ellas”.

Experiencias como esta reflejan el cambio y la huella femenina que respira el sector, desde la elaboraci�n en bodega hasta la promoci�n, la investigaci�n o el turismo ligado al vino.


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