Deportes
Los Juegos Paralímpicos de Invierno inauguran el regreso de Rusia a las competiciones deportivas internacionales
Hace cuatro años, desde que Vladímir Putin decidió invadir militarmente Ucrania, que la bandera de Rusia no ondea en las competiciones deportivas internacionales. El deporte, con el Comité Olímpico Internacional (COI) como punta de lanza, tomó en febrero de 2022 una decisión inaudita y adoptada en tiempo récord: borrar a las selecciones y clubs rusos y bielorrusos de todo su ecosistema. Un órdago convertido en un problema de difícil solución, dado que la guerra se eterniza y la excepcionalidad de aquella decisión incomoda hoy a cada día más autoridades deportivas.
Una de las primeras consecuencias de aquella decisión colectiva y unánime del deporte, apenas diez días después del comienzo de la invasión, fue la exclusión de Rusia y Bielorrusia de los Juegos Paralímpicos de Invierno de Pekín 2022, ante las amenazas de varias delegaciones de boicotear el evento si se permitía la participación de sus deportistas. En los de Milán-Cortina 2026 que empiezan este viernes, sin embargo, sí habrá deportistas rusos y bielorrusos, compitiendo y desfilando con su himno y su bandera.
El judo abrió la veda
Será la primera gran competición internacional que reintegre a Rusia desde la invasión de Ucrania. El judo, un deporte muy vinculado al régimen ruso, abrió la veda en el mes de noviembre, pero la presencia del país de Putin en los Juegos Paralímpicos de Invierno supone un salto cualitativo mayor en su deshielo en el deporte mundial.

El presidente ruso, Vladimir Putin en una exhibición del equipo nacional de judo en Sochi, Rusia, el 8 de enero del 2016. / ALEXEI NIKOLSKY / EFE
El Comité Paralímpico Internacional (IPC) tomó la decisión en su última asamblea general, con posturas divididas: 91 votos a favor, 77 en contra y ocho abstenciones. “Rusia y Bielorrusia utilizaron al movimiento paralímpico, los deportistas y los símbolos de sus comités paralímpicos para promocionar la guerra, había evidencias muy claras de ello en 2022 y 2023. La suspensión fue por dos años, con la condición de que se iba a revisar. En 2025 había menos evidencias“, ha argumentado Andrew Parsons, presidente del IPC, en una entrevista en ‘Marca’.
La decisión ha provocado que varias delegaciones hayan anunciado su boicot a la ceremonia de inauguración de este viernes en la Arena de Verona. Ucrania, por motivos evidentes, fue la primera en descartar su presencia. Después, le han ido siguiendo Estonia, Letonia, Finlandia, Países Bajos, Polonia, República Checa, Alemania… Canadá y Reino Unido han excusado su presencia con el pretexto de que varios de sus deportistas compiten al día siguiente. Francia no enviará representación política.
Ocho deportistas españoles
España, salvo cambio de opinión de última hora, sí participará en la ceremonia de inauguración. La delegación española se presenta en la cita con siete deportistas y uno de apoyo. La esquiadora Audrey Pascual, que ejercerá de abanderada, es la gran baza de medalla. Iraide Rodríguez, Javier Marcos, María Martín-Granizo y Alejandra Requesens, con su guía Victoria Ibáñez, también en esquí alpino; Emilio Redondo en snowboard; e Higinio Rivero en esquí de fondo y biatlón completan la delegación.

La esquiadora Audrey Pascual en una fotografía de archivo. / Víctor Lerena / EFE
Aunque compartan sedes olímpicas, el COI y el IPC no tienen ninguna relación de dependencia. Les unen contratos de entendimiento, pero son dos organizaciones autónomas, con normativas, estructuras y gobernanzas diferentes e independientes. Es decir, el deshielo paralímpico de Rusia, cuyo impacto real es de apenas ocho deportistas, no tiene por qué repercutir en el entorno olímpico y sus federaciones internacionales vinculadas (como FIFA, FIBA o UCI), pero a nadie se le escapa que el visto bueno del IPC a Rusia abre, en cierta medida, la veda.
Rusia negocia su regreso con el COI
No obstante, las autoridades rusas están en conversaciones con el COI para su futura reintegración. El olimpismo sujetó su veto a Rusia con el argumento de que su comité olímpico había invadido las competiciones de su homólogo ucraniano. Rusia, respondiendo a ese oportuno pretexto, se ha comprometido a dar libertad a los deportistas de la región ucraniana del Donbás, que tiene bajo su control militar, para competir con la bandera que prefieran.
Se trata de un brindis al sol en un territorio devastado tras cuatro años de enfrentamiento bélico. Pero para el COI puede suponer una salida a una situación excepcional que no se ha aplicado con otros países en guerra, como Israel o incluso EEUU. Se trata de la primera gran patata caliente del mandato de una Kirsty Coventry que ve cómo la IPC le desbroza el camino a partir de este viernes y hasta el domingo de la semana que viene en los Juegos Paralímpicos de Milán-Cortina 2026.
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